ZIS-5, el ruso de Ángel Martín Duque

Tras la llegada del comunismo, diversos factores, como la falta de tecnología puntera, condicionaron la construcción de vehículos industriales. Para hacerles frente, la industria rusa oponía una abundante mano de obra, aunque precisaba de la máxima simplicidad en los productos a construir. El resultado, como no podía ser de otra manera, garantizaba una descomunal producción que, además, ya estaba ZIS-5comprometida de antemano. Siguiendo este esquema, el producto tenía que ser sencillo de fabricar y de mantener, además de económico. Para poner la guinda, si el vehículo procedía de un modelo ya desarrollado, total o parcialmente, en otros países y con contrastada eficacia, mejor que mejor.

Un claro ejemplo de todo ello fue el camión ligero ZIS-5. Un camión nacido en 1933, apto para tres toneladas de carga útil y del que se fabricaron muchos miles de unidades. De una simplicidad extrema y dotado de motor de gasolina, se basaba en los viejos modelos rusos AMO-2 y 3, que evolucionaron al amparo de la licencia proporcionada por Italia del Fiat 15. El ZIS-5 reunía todo lo dicho con anterioridad, aderezado además con el empleo de materiales livianos y profusión de madera. Su filosofía era espartana, sin concesión alguna al lujo o a la comodidad, pero con una enorme capacidad para aportar soluciones extremas a las necesidades planteadas, ya fuera con librea militar o civil, algo que difícilmente se podía separar en un Estado cuyo único fin era su socialización y colectivización.

En España

El ZIS-5 se fabricó en grandes cantidades para surtir no sólo a la entonces Unión Soviética, sino que también se exportó a distintos países. En el caso de España, su llegada se debió a nuestra Guerra Civil (1936-39). Estos camiones, junto a distinto material de guerra, ZIS-5arribaron en un gran número a distintos puertos españoles de la entonces zona republicana. Su uso fue de lo más variado: carga general, remolque de piezas de artillería, ambulancia, etc. Una vez en España se los rebautizó como 3 Hermanos Comunistas, al convertir los caracteres cirílicos con los que se escribía el acrónimo ZIS en 3HC. En el devenir de esos tres años, muchos de ellos acabaron destruidos. Aun con todo, al finalizar el conflicto quedó un número importante en buen estado o en disposición de que fuesen aprovechadas muchas de sus piezas o componentes. Los ZIS-5 supervivientes pasaron en unos casos a manos públicas y en otros a las privadas. Originales o reformados, su concurso fue fundamental en la recuperación de una asolada economía nacional y fueron piezas básicas en multitud de grandes obras civiles de toda índole.

Los Martín y Espirdo

Espirdo es el nombre de uno de los municipios de Segovia con mayor tradición minera. En el siglo XIX se extraía de sus tierras sílice, con el que se abastecía la fábrica de cristal de La Granja, así como arcillas para la industria de loza de Gil Vargas.

ZIS-5La relación de la familia Martín con la minería arranca a comienzos del siglo XX. El bisabuelo de Ángel utilizaba burros para extraer el material de las cuevas donde se encontraban las explotaciones y vacas con carros para su transporte hasta las fábricas. Tras la Guerra Civil, su abuelo continuó con esta actividad, empleando ya vehículos a motor. Muchos y variados fueron los modelos que participaron en la extracción de materiales: Ford, Chevrolet, Spa, un Büssing de gasógeno, dos GMC, un Pegaso Mofletes y un largo etcétera, con los que se encargaron de efectuar los transportes correspondientes. En un principio, para cargar vagones de ferrocarril y posteriormente para realizar ellos mismos el transporte hasta Madrid, principalmente.

Hay que hacerse a la idea de que en la década de los cincuenta se podían tardar perfectamente 22 ZIS-5horas en hacer el recorrido Segovia-Madrid-Segovia. Los camiones llevaban arena a la capital y retornaban con cemento o pienso.

El recuerdo familiar, y ese sincero homenaje a todo lo que ello significaba, hizo que Ángel se planteara adquirir un camión que recordara a aquellas camionetas que alimentaron a la familia Martín en aquellos años difíciles y de duro trabajo. Actualmente, y junto a su padre, Ángel está al frente de su propia cantera, de la que obtienen arenas silíceas, un siglo después de que lo hiciera su bisabuelo.

Original

A finales de los años sesenta, el camión se subastó en Madrid junto a diverso material móvil del Ejército de Tierra dado de baja. La persona que lo adquirió ya tenía otros vehículos clásicos para ambientación de películas, televisión, etc. Con esa intención lo compró y mantuvo, pero sin efectuarle restauración alguna. Durante una década, el 3HC permanece tal y como se adquirió. Llega 1978 y se ZIS-5vende a alguien que también lo quiere para el mismo fin y que posteriormente da los primeros pasos para su restauración. La muerte sorprende a su propietario cuando el ZIS estaba en un taller de la población abulense de Madrigal de las Altas Torres.

El trabajo estaba ya avanzado cuando un amigo de Ángel, coleccionista también de vehículos clásicos, lo encontró. Ese amigo era Ángel Domingo, otro de esos héroes anónimos con los que la afición a los vehículos clásicos industriales en España estará siempre en deuda. Este último intenta adquirirlo, pero cuando Ángel Martín ve el camión, podemos decir que se produce un flechazo instantáneo. Ante esto, el propio Ángel Domingo no tuvo inconveniente en que fuera nuestro amigo de Espirdo quien se hiciera con él. La compra se materializó –a través de la hija del anterior propietario– en mayo de 2007.

El camión, como ya se dijo, estaba en un estado de restauración muy adelantado. Prácticamente tenía finalizado el trabajo de chapa y su caja colocada. No disponía de la capota del techo de la cabina ni tenía tapizados sus asientos, así como otras deficiencias de diversa índole. Ya en Segovia, al camión se le repasaron frenos, se le hizo una nueva instalación eléctrica, revisión general del motor y otras muchas cosas más, pues se elaboraron guardabarros traseros nuevos, y la caja de madera, que estaba pintada al igual que la cabina, se lijó para posteriormente ser lacada.

Dulce canto del motor

Emotiva fue la primera vez que el ruso se arrancó, después de tanto tiempo inactivo. Tras pasar por las manos del señor Domingo, el motor arrancó al cuarto de vuelta, pero como fue mucho el tiempo que estuvo parado, algunos elementos de la distribución fallaron. Tras ZIS-5elaborarlos artesanalmente, el camión pudo por fin sonar redondo de verdad. La dificultad para encontrar repuestos o piezas originales de este camión es algo evidente, y prueba de ello fue la consecución, por parte de un amigo, de un carburador original, y a estrenar, en Polonia.

El ruso de Ángel Martín es un vehículo muy conocido y querido por los aficionados españoles. Se trata de un camión que ha participado en muchos eventos y reuniones de clásicos industriales y que impresiona por su impecable aspecto. Eso es algo realmente paradójico, puesto que el ZIS-5 no tiene ningún cromado ni formas exuberantes o llamativas. Al igual que su propietario, es tremendamente sencillo y discreto, y es por eso por lo que quisiera dedicarles este reportaje a cuatro grandes personas: Ángel Domingo, por su tesón en mantener viva su grandísima colección de clásicos; Francisco Díaz, cuyas fotos han sido fundamentales para llegar hasta aquí; Francisco Corcuera, experto como pocos en estos entrañables camiones y su historia en España, y por último, a una persona excepcional, que no es otro que Ángel Martín. Gracias a todos.

Planta Industrial Stalin

El acrónimo ZIS obedecía a las palabras Zavod Imena Stalina (Planta Industrial Stalin). Tras la muerte del dictador soviético, se cambió por ZIL. La L se debía a Lihachev, que fue director de la planta durante varias décadas. La fabricación del ZIS-5 alcanzó cifras altísimas. Hay fuentes que hablan de un millón de unidades fabricadas entre 1933 y 1965, contando las distintas versiones aparecidas con el paso de los años, incluidos los derivados para uso militar. Entre éstos, archiconocida es la versión de tres ejes, portadora del lanzacohetes Katiuska, los temibles órganos de Stalin. El camión estaba diseñado para una carga máxima de tres toneladas y era de mantenimiento sencillo, por lo que planteaba pocas complicaciones. Su motor de gasolina de 67 CV, teóricos, admitía distintos octanajes.

Los camiones que quedaron en España tras la Guerra Civil continuaron durante varias décadas más. Durante ese tiempo sufrieron las más variadas transformaciones, en las que se cambiaron cabinas y motores. Tras el racionamiento, se equiparon con gasógenos y fueron de los primeros vehículos en España a los que Eduardo Barreiros remotorizó con su nuevo diesel: el EB1.

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Vidal y Carmen han encontrado una suerte de familia en todas las concentraciones de clásicos. Acaramelados en su Avia 2500 no tienen pereza alguna en llevarlo a Madrid, Cáceres... A donde haga falta.

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