El Volvo FH500 de Francisco García, desde Asturias verde de montes…

Si hablamos de El Gamonal, el Moncuevu o el Barriscal, seguro que solo los nativos conocen bien la zona. Si mentamos la sierra del Aramo o Riosa, abrimos más las posibilidades a nuestra orientación. Pero si decimos L’Angliru, como se dice en asturiano, ya es de todos nosotros conocido. Sobre todo por las durísimas cuestas que nos conducen a lo alto de su puerto. Y eso que la mayoría las conocemos de verlas cómodamente sentados ante el televisor cuando discurre la Vuelta Ciclista a España por sendos lares.

Volvo Riosa AsturiasEs desde esa recóndita y verde Asturias de donde llega Francisco García Suárez. De esa Asturias de accidentado relieve, extensa zona de interminables y ricos pastos, así como abrevadero de numerosas ganaderías en plena montaña central asturiana. Quizás sea ese clima y esa orografía las que hayan determinado que nuestro hombre se dedique al trasiego de ganados por aquellas tierras o mejor dicho entre aquellas, Extremadura, Huelva, Sevilla, León, Galicia, Salamanca o Santander, principalmente. Conoce además todo tipo de caleyas, como se dice en asturiano a los caminos vecinales o pistas sin asfaltar, por las que debe conducir su Volvo FH 500 6×2. Un rígido remolcador al que, cuando las condiciones le exigen, que son la mayoría, deja el remolque en algún punto porque con él “no entraría donde muchas ganaderías”.

Define su trabajo como trashumancia con el camión. Ese pastoreo moderno en constantes movimientos, en el que se buscan las zonas de mayor productividad de pastos en función de la época del año: “Porque en los inviernos bajamos el Volvo Riosa Asturiasganado desde las montañas asturianas hasta lugares más cálidos, hasta fincas extremeñas, el sur de Sevilla y otros puntos de Huelva”. Es como una especie de ciclo. Los lunes, al mercado de Pola de Siero, con viajes a Galicia o Ciudad Rodrigo.

Pero Francisco no anduvo siempre con el vacuno o los equinos. Con el primer Volvo que tuvo se empleó en una empresa de prefabricados de hormigón y una plataforma abierta. Las cosas no acababan de rodar y se hizo con un tráiler jaula para el ganado que combinaba con la construcción. También con un Scania de dos Volvo Riosa Asturiasejes porque con el tráiler estaba muy limitado en las pistas forestales. “Hasta que vi que el rígido remolcador daba más juego y podía cumplir mucho mejor con los compromisos que tenía”.

De alguna manera, Francisco se decantó por el transporte del ganado orientado por su padre, también Francisco. El hombre disponía de un pequeño camión con el que se hacía sus propios portes de animales, ya que se dedicó hasta su jubilación a las actividades pecuarias. “Fue él el que de alguna manera me animó y, desde que lo intenté hace ahora 25 años, he continuado hasta día de hoy”.

Personalizar el Volvo

Francisco siempre tuvo claro el tipo de ornamentación que deseaba para su rígido ganadero: “Tenía la idea y con ella me acerqué a Velasco, a José Volvo Riosa AsturiasCarlos. Él me enseñó unos esbozos, que me gustaron y de seguida convinimos, puesto que yo quería algo sencillo, elegante y discreto. Me gustó la idea y se plasmó en el camión.”

La visera superior del Volvo FH 500 luce el nombre de la localidad montañosa asturiana: Riosa. En el superior izquierdo, el nombre de su mocita de 21 años, Llarina, y en el derecho, el nombre de Pablo, su vástago de 6. El franjeado curvo combina perfectamente los colores rojo y negro, un cóctel que siempre sienta bien en la escala cromática. El gris también tiene protagonismo en la cabina, a juego con la caja ganadera Pezzaioli, que nuestro protagonista compró en Italia y que fue a recoger a Vic.

Pero Francisco no está solo en su proyecto: “La mía ‘muller’, Noemí, que también tiene licencia, me echa una mano con el camión cuando tenemos un exceso de trabajo”.

Volvo Riosa AsturiasEn cuanto a él, el riosano destaca que es diferente: “Tratas directamente con los propietarios, con los ganaderos y prácticamente te pagan al contado, con lo cual no tienes que financiar a nadie”. Ni cargadores ni intermediarios, y eso en los tiempos que corren es una gran ventaja en la profesión. Otro aspecto que destaca Francisco es que en este tiempo “que tienes que subir a los animales a los puertos, en busca del pasto, duermes todos los días en casa, dependiendo del tipo de viaje, aunque llegues de madrugada”, y eso es todo un privilegio en esta nuestra profesión.

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