El Volvo F88 de Lorenzo Nieto, que vino del frío

Bajo estándares de calidad altísimos, si a camiones nos referimos, dos marcas suecas aglutinan tradición y experiencia en un sector tan exigente como el de la maquinaria pesada industrial: Scania y Volvo, un binomio aposentado con el paso de las décadas y con visos claros de seguir así por muchos años.

Los comienzos, como casi siempre pasa, no fueron fáciles. Baste recordar que aquellos fueron años donde las marcas españolas Pegaso y Barreiros se disputaban la hegemonía del mercado nacional. A ello había que añadir el precio más alto de un Volvo y también la falta de una consolidada red de servicio posventa en territorio español.

Volvo F88Por el contrario, Europa sí que contaba con una importante red de asistencia que hizo que muchas empresas españolas, que por entonces se dedicaban al transporte internacional, se fijaran en la marca sueca. Aunque la compra de un Volvo supusiera un desembolso extra para quien se lo planteara, no es menos cierto que el rendimiento y fiabilidad de sus robustas mecánicas convirtió en sólido argumento la decisión de adquirirlo.

En los primeros años de presencia del gigante sueco en España, el modelo que encabezaba su oferta era el F88, un camión de cabina avanzada, que incorporaba adelantos poco vistos en la España de entonces. El principal, su cabina abatible.

El Volvo F88 se fabricaba tanto en versión tractora como rígido, pero fueron muchas más las tractoras matriculadas en España que los rígidos. Por esto último la restauración que traemos a nuestro rincón es peculiar y única en España.

Si ya de por sí eran pocos los rígidos, más escasos aún eran los que tenían la Volvo F88disposición de ejes como el Volvo de Lorenzo Nieto: un 6×2 con doble carro trasero y de un solo diferencial. No es menos cierto que, una vez lo compró, estuvo tentado de convertir el camión en una tractora, pues con ello reducía significativamente el costo de la restauración, facilitaba su futuro transporte en góndola y no precisaba de carrocería. Afortunadamente, Lorenzo reconsideró esta idea y prefirió dejar el camión tal y como era en origen y podemos verlo ahora.

Del pasado de este Volvo no sabemos gran cosa. Lo principal es que fue adquirido en 1973 por Miguel Pintado, un camionero de Balsapintada (Murcia), con el que transportaba habitualmente productos del campo hacia almacenes de distribución, tanto españoles como del sur de Francia. Tenía una carrocería de tipo frutero de El Blanquillo, una importante y desaparecida empresa carrocera de Gandía.

Un hecho significativo hizo que Miguel Pintado vendiera este camión no muchos años después de comprarlo, y es que en tierras suyas encontró una importante fuente de aguas subterráneas. Ni que decir tiene que en zonas de secano, como las de la comarca del campo de Cartagena, este descubrimiento era Volvo F88poco menos que encontrar oro. El caso es que el Volvo lo vendió, y a partir de este momento le perdemos la pista, hasta que años después el camión aparece en una finca de un pueblo de las afueras de Murcia capital.

El camión estaba en chasis, mientras su carrocería yacía depositada en el suelo, haciendo las veces de gallinero en medio del campo. El Volvo F88 fue comprado por un compraventa de maquinaria industrial. Lorenzo, como enamorado que es de los camiones de origen sueco, no se lo pensó dos veces y lo compró. Al hecho de que le gustara el Volvo por su origen, se unía el reto que suponía restaurar un camión tan singular y poco, o nada, visto en España.

Un viejo conocido

Lorenzo Nieto ya se asomó a nuestro “Rincón” en nuestro emblemático número 300, con ocasión de la restauración de su Scania 141. Una restauración, aquella, sencillamente espectacular, que finalizó antes que la del Volvo, a pesar de haber adquirido este antes que el Scania.

Volvo F88Ignoramos cuánto tiempo estuvo el Volvo parado en aquella finca de las afueras de Murcia y de su estado real. Sin embargo, y con ayuda de pinzas y baterías auxiliares, el motor del F88 arrancó a la primera, subiendo alegremente a la góndola con la que salió del compraventa, camino de su nueva vida.

Antes de llegar a su nuevo destino, pasó por un lavadero de camiones para una limpieza a fondo. Con aquel simple gesto, el camión ganó muchos enteros. Además de desaparecer la suciedad acumulada, se apreciaba que estaba muy completo y, algo aún importante, original.

De cualquier manera, había mucha tarea por delante. Tras un primer repaso mecánico, en el que se sustituyeron todos los fluidos, filtros, correas, juntas y demás, comenzaron los trabajos. Con la idea clara en cuanto a su decoración final, el siguiente paso por chapa y pintura, concretamente en talleres Carrillo, de Torre Pacheco, Murcia.

Allí recibió un saneado integral de la cabina, tanto exterior como interior. A la par, el propio Lorenzo realizó el recorrido y posterior pintado de muchas partes externas del camión, como el chasis o las llantas. Desechada la transformación del camión en tractora, nuestro amigo se centró en su Volvo F88configuración original, aunque había un pequeño problema: el voladizo trasero del camión era excesivo. Ello penalizaba de forma innecesaria la longitud total y a la vez encarecía el coste de la futura carrocería. Finalmente, se le cortó un metro, dejando la longitud total del F88 en 7,5 metros.

A partir de este momento, empezó la búsqueda de algunas piezas, como las manecillas de las puertas, pilotos, etc. Tales gestiones acabaron, en muchos casos, en la propia Suecia, después de no encontrar en España algunos accesorios. Aunque el Volvo estaba bastante completo, precisaba de cambios y reparaciones en algunos de sus componentes, como el asiento del conductor, la botella para elevación del último eje o las válvulas del circuito de frenos.

Una vez finalizada la primera parte, se rehízo la instalación eléctrica en el taller de los hermanos Conesa García, de Balsapintada, la misma población en la Volvo F88que se estrenó este Volvo casi cuarenta años antes. La siguiente parada fue en Tapicerías Torre Pacheco, regentada por aquel Juanjo que también había tapizado su Scania anterior y que, como persona enamorada de su profesión, no solo materializó la idea que Lorenzo llevaba en mente, sino que aportó otras, en la búsqueda de un mejor acabado.

Llegados a este punto, solo quedaba la elaboración de la carrocería y algún remate final, que le volviera a dar esa imagen tan inconfundible de un camión setentero. Una vez bajado Lorenzo definitivamente del camión como profesional del volante, y ya concluida la restauración de su ya mencionado Scania, volvió su mirada y esfuerzos al Volvo. Solo quedaba ya la carrocería y fue en Basculantes Ureña, de Cartagena, empresa cuyos trabajos han desfilado muchas veces por nuestro “Rincón del restaurador”, donde se encargaron de su construcción e instalación.

Volvo F88La carrocería elegida, como no podía ser de otra manera, fue del tipo frutero y con laterales de poliéster, material que vino a sustituir en su momento a la madera como revestimiento. No se contaba con herrajes o parte alguna de la anterior, por lo que la carrocería se hizo nueva totalmente. Con pasión y meticulosidad, la caja fue tomando forma y el Volvo estuvo por fin acabado. Tras años de espera, el resultado había merecido la pena.

Al comienzo del reportaje hablamos del binomio ScaniaVolvo y con él acabamos, ya que Lorenzo Nieto ha contribuido a ello aportando su pequeño grano de arena, en forma de este dúo de lujo formado por su Scania 141 y su Volvo F88, dos grandes clásicos que podemos contemplar y disfrutar gracias a él. Enhorabuena, maestro.

Arículos relacionados

Pieza a pieza, Jordi Ros y su padre, Antonio ‘El Tonet’, fueron dando forma a sus sueños. Horas de complicidad entre ambos mientras restauraban el Pegaso 1061. Desde arriba, el mayor de los Ros seguro que se siente orgulloso de cómo su hijo ha culminado tan magno proyecto.

Únete a los comentarios

Pin It on Pinterest

Shares
Share This
Apúntate al newsletter

Apúntate al newsletter

Recibe cada semana nuestras noticias.

¡Gracias por suscribirte!