Transporte forestal con un Volvo FH 750CV

La frase solo ante el peligro resume literalmente el estado de ánimo de José Pérez Lamelas (37 años, Ortigueira) cuando las cosas se ponen feas en medio de una pista forestal y con 40 toneladas a sus espaldas. Lolo -así le llaman- lleva ya una década circulando por caminos de tierra en busca de las montoneras de troncos de pino, eucalipto, castaño, abedul… en bosques gallegos y asturianos.

La lluvia es un compañero incómodo pero, por desgracia, muy habitual en su día a día, especialmente en los meses de invierno. Sin embargo, es un inconveniente al que se tiene que adaptar a la fuerza. Digamos que viene en el contrato cuando te dedicas a circular por el monte en el norte de España. Además de ser un tipo reservado, Lolo titransporte forestal volvo fh16ene la cabeza muy bien amueblada y sabe que la capacidad para adaptarse a las circunstancias es vital para no tirar la toalla y seguir a la rueda día a día, por muy pesado y estresante que pueda ser la jornada. a menudo lo es. Muchísimo.

Subimos con él a los bosques de eucalipto de Viveiro y Xove (provincia de Lugo) durante una plácida y soleada mañana de verano. “Esto no es un día normal”, nos advierte nuestro protagonista mientras se le escapa media sonrisa. Nos habla del invierno, del barro, de caminos estrechos… y nos hacemos una idea rápidamente. Pese a que hoy brilla el sol, es fácil imaginarse en qué se puede convertir esto cuando la lluvia se hace dueña y señora del bosque. Soledad absoluta.

Antiguamente, nos cuenta Lolo, este trabajo se hacía conjuntamente con otra persona, pero ya hace años que los transportistas forestales trabajan en solitario, con el único apoyo del teléfono móvil y un vehículo que ofrezca las máximas garantías.

“Éste es un trabajo de riesgo, sin duda. Metes al camión por terrenos muy inestables. Pero lo peor es que, por lo general, te mueves por zonas donde no hay cobertura telefónica. Cualquier imprevisto, cualquier accidente, estás tú solo ante el peligro, somos almas solitarias, y te tienes que apañar como puedas”. El hecho de pasar muchas horas solo no parece molestar a nuestro protagonista. “Estoy acostumbrado”, confiesa. “De hecho, casi prefiero estar solo. Hay muchos peligros y no me apetece estar pendiente de otra persona”.

La concentración es vital para hacer la faena de manera rápida y segura. Lolo circula en silencio, sin la radio, pendiente de las intersecciones, de no equivocarse de camino. Si el oficio de transportista es, en general, una carrera contrarreloj, en el caso del transporte forestal la presión se multiplica por dos, ya que las probabilidades de que aparezcan incidentes son mucho más altas aquí arriba que sobre el asfalto de una autovía.

Llegamos al punto de recogida después de 20 minutos de circulación por una pista estrecha, a tramos asfaltada, y mayoritariamente de piedra y tierra. Nos asalta una pregunta: ¿qué ocurre si viene otro camión de frente? Optamos por callar. Más tarde viviremos la experiencia.transporte forestal volvo fh16

Laberinto en el bosque

Lolo maniobra para estacionar el Volvo junto a la pila de troncos de eucalipto, calculando la mejor posición para poder manipular después la grúa e iniciar la carga. Se baja de un salto, se coloca el mono de trabajo, se enfunda los guantes, extiende los apoyos de la plataforma y le echa un último vistazo a la montonera antes de subirse a la grúa y empezar a mover las piezas. La operación de carga se alarga una media hora, tras la cual toca amarrar la madera, retirar las patas de apoyo y partir rumbo a la fábrica acordada.

Nuestro protagonista trabaja para García Forestal, una empresa con más de 40 años de experiencia y sede en Cedeira, A Coruña. Antes de arrancar de nuevo, Lolo aprovecha para llamar por teléfono y pedir indicaciones para salir del bosque. Duda entre volver por donde hemos venido o seguir subiendo y salir a la carretera general por otra vía. El problema es que, por lo general, los caminos son de sentido único y si te equivocas, puedes encontrarte con problemas. “Normalmente preguntas por la radio a algún compañero que ya esté por aquí y te aseguras”.

Sin embargo, en ocasiones, cuando dos camiones se encuentran frente a frente, no queda otra que maniobrar marcha atrás hasta encontrar un hueco en el camino lo suficientemente espacioso para permitir el paso del compañero. Nos ocurre cuando estamos ya muy cerca de enlazar con la carretera general.

Lolo habla por radio con el otro conductor —se conocen— y, por suerte, a pocos metros de allí hay espacio transporte forestal volvo fh16para que la maniobra se haga sin problemas. Por un momento imaginamos la escena en un día de lluvia, con el piso embarrado… para echarse a temblar. Lolo sonríe. Hay que adaptarse, dice su mirada.

No cabe duda de que la experiencia es un grado. Y más sobre este terreno. Nuestro entrevistado ha vivido siempre ligado a la faena del transportista. Su padre, Lucas Pérez, es transportista, y Lolo empezó en esto junto a él, moviendo cargas de pienso, cereales y abono.

Después estuvo tres años haciendo nacional e internacional hasta que le salió la oportunidad de trabajar con la madera. En estos diez años que lleva de “aventura” diaria por el monte, haciendo de trapecista sin red, ha trabajado siempre con camiones propios. Hoy tiene una flota de dos vehículos: un Renault Premium 450 que conduce, precisamente, su padre —“ahora él trabaja para mí”, dice con una sonrisa de oreja a oreja— y este Volvo FH16 de 750 CV de potencia. La aventura se hace más llevadera con una herramienta de estas características. Sin duda.

Hace aproximadamente dos años, nuestro entrevistado decidió cambiar de vehículo. Si hay algo que valora por encima de otras cosas, es la potencia. Sobre este terreno, y después de una década de experiencia, Lolo asegura que el rendimiento es mucho mejor con motores potentes. Su primera opción fue el transporte forestal volvo fh16FH16 de 700 CV, pero mientras esperaba la entrega, Volvo lanzó al mercado el motor de 750 CV. “Cambié de idea y le pedí al concesionario (el actual Volvo Truck Center Noroeste, de A Coruña) que me cambiaran el propulsor. Estoy muy satisfecho con el rendimiento —confirma— y si hoy tuviera que comprar otro camión y existiera un 800 CV, no dudaría”.

En su día se convirtió en el primer 750 que Volvo entregaba en España. Y un año y medio después, el resultado de la máquina está siendo óptimo, según Lolo. “Lo que le pido a un camión es, básicamente, que tenga un buen rendimiento. Eso significa, primero, que sea fiable, que vaya poco al taller. Y luego, que tenga un buen consumo. Es un equilibrio difícil. La cabina de acero hace que la tara aumente ligeramente respecto a otras marcas, pero gano en seguridad y a mí me compensa. Como te decía, hay que encontrar el equilibrio”.

Anteriormente había trabajado con propulsores de 540 CV, pero, para él, a mayor potencia, mejor rendimiento. “Gastas menos en taller, vas menos forzado, no hace falta apretarlo nunca, vas siempre a punto de gas, rinde mejor; y además, el consumo es bueno y los tiempos de conducción son menores”.

Este modelo tiene un chasis de altura ligeramente superior a la media, debido al terreno por el que tiene que circular. Prácticamente no se le ha añadido nada. “Simplemente pedí que estuviera autorizado para 60 toneladas de arrastre y poco más”. Monta un eje motriz nuevo (el transporte forestal volvo fh16RSS1360, que constituye una de las líneas motrices más eficientes en tecnología de ahorro de combustible), caja de cambio I-Shift y combina retarder y freno motor de válvulas VEB+.

En el corazón de la máquina, un motor de seis cilindros en línea, árbol de levas en cabeza, cuatro válvulas por cilindro e inyectores bomba, optimizado para lograr una mayor potencia y par máximo, pero sin cambios en el consumo de combustible con respecto al FH16 700 CV. Gracias a un par de 2.800 Nm a 900 rpm (que aumenta hasta los 3.550 Nm a 1.050 rpm y, a continuación, se equilibra a 1.400 rpm) se consigue mantener una buena velocidad incluso en las rampas más exigentes. “La tracción es únicamente trasera. En este sector —explica Lolo—, los vehículos con tracción integral no superan el 8 por ciento. Esto es lo habitual”.

Pese a las condiciones meteorológicas, los laberintos de barro por donde circula y las jornadas interminables (en pie a las 4.00 de la mañana para recorrer una media diaria de 500 km), Lolo reconoce que hay otros elementos que convierten su oficio en un negocio cada vez más complicado. “Ocurre lo mismo en otros sectores; y sé que siempre ha existido, pero hasta que la Administración no se involucre de verdad y marque un precio mínimo, seguirán existiendo quienes revienten el mercado. Pese a que soy joven, veo que el futuro está muy negro si las cosas no cambian”.

Nuestro protagonista se queja de una competencia desleal sobre la que no existe apenas control. Habla de otros transportistas que ponen precios de porte por debajo del precio de mercado y que trabajan con materiales de poca fiabilidad. “No puede ser que yo invierta 40.000 euros en una plataforma y otro agarre un tauliner, lo despedace y lo use como plataforma maderera. Pero la Administración prefiere no fijar precios y que todo se rija por la libre competencia”.

transporte forestal volvo fh16Otra de las grandes trabas con las que se encuentra Lolo y muchos otros profesionales del transporte forestal es la poca manga ancha que tienen las autoridades y los oídos sordos que hacen a un transporte muy peculiar.

“Tenemos mucho control, a diario. Pero las normas son una cosa y el trabajo nuestro es otro. No hay nada que hacer. Te tienes que adaptar. Y punto. Muchas veces te sale mal una carga o una descarga, se te echa el tiempo encima, tienes que volver a casa, y la mayor parte de los días no puedes ni parar a comer… me ha pasado muchas veces estar a 30 km de casa y no poder llegar porque el tacógrafo ya no me da. Creo que la legislación tendría que valorar las circunstancias especiales y adaptar la norma en función del trabajo que haces”.

Nos despedimos de Lolo justo cuando pisamos de nuevo el asfalto. A él aún le queda un trecho hasta la fábrica y no puede relajarse: “¿Relax?”, nos dice. “¡Aquí ninguno! Desde la mañana hasta por la noche, no hay tiempo para eso”.

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El azar fue caprichoso con ella. “Un buen día llegué a casa y no tenía piso. Los negocios se los quedó él; y yo me vi como en el chiste: con mi hijo y las deudas. Tenía 28 años”. Para Pilar Blanco, el camión ha sido la tabla de salvación, tanto económica como anímicamente. También le han dado palos, pero estar al volante le devuelve la alegría. Contra la adversidad, nada como una sonrisa.

Conversan, escuchan juntos la radio, duermen o comparten un cómplice silencio. Se contradicen en momentos y se respaldan en fundamentos. Su particularidad es que la mayor parte del tiempo lo pasan en un ‘love’ de esos que en lenguaje inmobiliario no sabemos si se publicitaría como “ideal parejas”: la cabina del camión.

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