TGR Restauraciones, diamantes majoreros

En 1995, Pedro Gopar fundó en Fuerteventura la empresa Transgoro. La idea era –y sigue siendo– trabajar en el transporte de mercancías por carretera y en el movimiento de áridos. Sin embargo, casi desde el primer momento, otra actividad se coló de lleno en la hoja de ruta empresarial de la familia Gopar Rodríguez: las restauraciones de vehículos clásicos. El pistoletazo de salida se TGR Restauracionesproduce en el año 2000 con un Henschel HS120 de 1967 que había sido vehículo de trabajo del propio Pedro antes de fundar su empresa.

En nueve meses dejaron listo el Henschel, lo pintaron con los colores de Transgoro y, de paso, sembraron la semilla de una división nueva (TGR Restauraciones), cuya lista de vehículos remozados suma a día de hoy más de 70 unidades, entre camiones, ligeros, coches y motos. La compañía ha crecido y, de igual forma, la campa donde Pedrín Gopar –hijo del fundador– almacena pacientemente los próximos vehículos que pasarán por quirófano.

Visitamos Fuerteventura, nos acercamos hasta Gran Tarajal, al sur de la isla, no lejos de donde se TGR Restauracionesubica la empresa, para charlar un rato con Pedrín y que nos explique de dónde viene y hacia dónde va esta pasión desmesurada que tienen en casa por los restaurados.

Como ocurre en general en todas las islas, la tradición en Fuerteventura por recuperar vehículos antiguos es algo reciente. Hasta hace poco no era extraño ver llegar a gente de la Península, abrir la chequera y comprar por un puñado de euros seis o siete vehículos. “La gente, antes, no le ponía valor a sus vehículos viejos –explica Pedrín–. Decían: dame 500 euros y te llevas la T1 (en Fuerteventura, raro era el que no tenía una de estas Volkswagen clásicas). Yo he visto a un tipo llevarse treinta de golpe”.

TGR RestauracionesPor fortuna, el patrimonio majorero parece que ya está a salvo del expolio y que se empieza a tomar consciencia del enorme tesoro que supone conservar y recuperar los viejos vehículos de la isla.

En los últimos quince años, desde que TGR arrancara con su primera restauración, el número de personas interesadas por remozar sus máquinas históricas ha crecido año tras año. Lo que antes era un trozo de hierro oxidado abandonado en el campo, hoy es una pequeña joya de la historia de Fuerteventura. TGR y Pedrín trabajan para devolverle el lustre a esos diamantes. “La restauración completa, a lo grande, ya está ahora muy extendida. Pero la empezamos nosotros. Con el Henschel, primero; y luego un escarabajo, otro camión, otro turismo, etcétera”. Hasta hoy.

TGR RestauracionesLo que empezó como una afición se ha convertido en una pasión que por momentos parece desbordar a nuestro protagonista. Él sonríe y se lo toma con humor. El carácter canario, ya sabéis. “Es un hobby muy loco –reconoce–. Estoy todo el día delante de la pantalla buscando piezas de todo tipo. Mi novia llega a casa y me dice: pero, chacho, ¿quieres dejar ya el ordenador? El caso es que se encuentra todo, pero tienes que echarte el día buscando”. Un rompecabezas.

El taller de Transgoro cuenta con 12 personas, entre chapistas, mecánicos, ayudantes y pintor. Pedrín se encarga del tema de los repuestos. Lo que ocurre es que en los ratos muertos, el equipo entero se dedica a restaurar. Con mimo, sin prisas y con una obsesión: dejarlos como nuevos de arriba abajo, sin apaños. “Al principio –explica Pedrín– hacíamos algún encargo para remozar vehículos solo por fuera. Ya no lo hacemos. Si fallaba la mecánica, por ejemplo, o había un problema eléctrico, la que TGR Restauracionesquedaba mal era la empresa”. Así que ahora solo trabajan proyectos globales, es decir, desguace completo y pieza a pieza, desde la chapa hasta la mecánica, pasando por carpintería y pintura. El resultado: camiones de otra época listos para circular como nuevos.

El procedimiento actual consiste en hacer un listado de recambios y piezas y conseguirlas antes de iniciar el proceso de restauración. “Antes lo hacíamos al revés y te tirabas dos años para acabar”. Se han vuelto más metódicos, pero el esfuerzo sigue siendo elevado. “Ahora estoy con un Mack, un R686 de 1978, y me tiro todos los días buscando piezas en Estados Unidos. Que si el pomo de la puerta en Washington, el parabrisas en Illinois… hay que ir encajando piezas”.

TGR RestauracionesEn estos años, han salido del taller de TGR piezas de museo como un bus Krupp del 56 todo de madera, la primera guagua de la isla; un International Loadstar 1890 de 1951; un Renault Estafeta R2132 de 1962; o un Dodge Kew de 1953 con cisterna para suministro de carburante. El crecimiento del número de vehículos restaurados en la isla ha llevado a Pedro Gopar, el padre de Pedrín, y a un grupo de amantes del clásico como él a fundar el club Vehanfuer (Vehículos Antiguos de Fuerteventura), que cuenta con unos 80 socios, 150 vehículos antiguos y, desde hace un año, con una sala de exhibición permanente: el Museo de Vehículos Antiguos de Gran Tarajal.

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