Soy camionera: Begoña Urmeneta, sin límites

Semperit

Empezamos con un consejo. Sabio. “Que nadie te ponga límites. Decide lo que quieras hacer, que nadie lo haga por ti. Si te equivocas, siempre estás a tiempo de rectificar, de levantarte”. Viniendo de una persona que lleva 22 años al volante, que fue durante bastante tiempo la primera mujer camionera en la Comunidad Valencia, es un buen consejo que tener en cuenta.

Camionera Begoña UrmenetaDisfrutamos de la charla con Begoña Urmeneta, pamplonesa afincada en Valencia desde hace más de treinta años. Primero trabajó en la hostelería, hasta que la profesión de su segundo marido (camionero) le dio la opción de comenzar a conducir camiones.

“Me iba los fines de semana con él, en vacaciones, aprovechaba cualquier ocasión para ponerme al volante. Aproveché mi último embarazo para sacarme el carnet”. Después vendría un momento trágico, la muerte de su hija con tres añitos, uno de esos baches con los que Begoña ha aprendido a vivir.

Y a tirar para adelante. Cómo no. No en vano tenía otros dos hijos a los que no podía consentir que les afectara el drama de la muerte de una hermana siendo tan pequeños.

Justo después, el jefe de su marido le dio la oportunidad de subirse a un camión. “Prueba una semana –me dijo– y ya llevo 22 años. Los primeros días fueron de vértigo. Me atrevía con todo, pero el camión no lo dominaba. Comencé en el puerto de Valencia. Llegar a Camionera Begoña Urmenetaun sitio donde nadie te conoce, todo el mundo te mira a ver cómo lo haces, eso no es presión, es lo siguiente.

Me miraban no por machismo, sino por curiosidad. Mis compañeros del puerto, en los talleres, en las fábricas donde iba a descargar, en todos los sitios me han tratado hasta excesivamente bien.

Tú eres una de nosotros, me dicen”, nos cuenta Begoña, que nos continúa explicando: “Yo conocía la profesión a través de un camionero porque era mujer de uno de ellos. Era consciente de que entraba en un mundo de hombres y de que no podía pedir que todos se adaptaran a mi.

No quería que cambiaran, yo me hice a ellos. Por mi carácter, por mi manera de ser, creo que me adapté muy bien y supe llevármelos a mi terreno. Yo no quiero ni beneficios ni perjuicios por el hecho de ser mujer, simplemente pido respeto para cualquier persona, no por su condición de sexo, ni credo religioso ni política”, apostilla nuestra protagonista.

Camionera Begoña UrmenetaAlgo que debería imperar en este y en todos los sectores tiene en el caso de Begoña un punto negro: el jefe de tráfico de la empresa para la que cargaba hasta hace un mes. “Después de doce años ha conseguido echarme.

Yo he sabido aguantar la presión durante todos estos años, pero esto le puede pasar a otras mujeres, por eso lo cuento. Me hizo la vida imposible. Primero decía que una mujer no podía llevar una lona, cuando yo ya tenía más de diez años de experiencia. Mis jefes (Paco y Emilio Silla) supieron plantarse y simplemente le dijeron que si yo cumplía, pues seguiría adelante”. Y tanto que cumplió.

“Me tuvo siete años yendo a Inglaterra, dándome el viaje de retorno más duro que había. Como que por faena no podía conmigo, empezó con mentiras y dándome viajes imposibles de cumplir para luego decir que llegaba tarde.

Como no conseguía que mis jefes me despidieran, pasó al plano personal. Hasta hace un mes que decidió que a mí ya no me cargaban más. Reconozco la paciencia de este señor de aguantar doce años hasta echarme. En su mente no entraba que una mujer pudiera ser camionera. Le he demostrado que sí podía”, nos cuenta bien orgullosa Begoña.

Camionera Begoña UrmenetaAños en el puerto de Valencia, también haciendo nacional y, sobre todo, internacional, que coincidió cuando su hijo mayor cumplió los 18 años. Mis hijos me animaron. A mí lo que más me gusta es conducir, así que prefiero hacer internacional.

En nacional tienes retenciones, paros, cargas, descargas, todo es más físico, cobras menos y encima pasas toda la semana fuera de casa. Ya he pasado por el Reino Unido, Suiza, el norte de Italia, Francia o Alemania. Me gusta mucho cómo conducen en Inglaterra y como servicios para las mujeres, mejor en Francia”.

Rock del duro, del bueno

Camionera Begoña UrmenetaA sus 56 años hace balance del pasado sin perder de vista el futuro. Bueno, y el presente. Begoña no para. No puede. “Mi hija me dice que necesitaré cuatro jubilaciones para hacer todas las cosas que tengo apuntadas en mi lista.

Es que me gustan muchas cosas: leer, la música, pasear sin rumbo, hacer ganchillo, las manualidades, estar con mis nietos (uno, Eneko, de 10 años, y otra, Daniele, que está de camino), …”.

¿Y en tus horas de descanso en el camión qué haces? La pregunta tiene fácil respuesta: Camionera Begoña UrmenetaUrmemetal. Nos lo explica. “Es una asociación sin ánimo de lucro que creé hace un año junto con mis hijos para potenciar el rock y el heavy metal entre bandas nacionales emergentes.

Comenzamos en Valencia y poco a poco nos vamos expandiendo. Queremos demostrar que en España hay suficiente calidad musical para que los carteles de los conciertos no dependan de las bandas de siempre ni de los extranjeros. Aquí si alguien gana dinero, que sean las bandas o por lo menos que le sirva para cubrir gastos.

Me lleva mucho tiempo, así que voy todo el día en el camión escuchando los trabajos que me mandan los grupos para seleccionarlos y catalogarlos. Durante las pausas también aprovecho para hacer gestiones. Y claro, también leo. Más bien devoro libros. Es mi pasión, nos cuenta mientras repasa un par de renglones de la última novela que está leyendo: “Historias de un canalla”.

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