Sergi Codina y su Scania de Transportes La Segarra

Todo lo que lleve volante y queme gasolina tiene todas las papeletas de ser conducido por nuestro protagonista. Tractores, cosechadoras, motos, excavadoras, extraviales y, cómo no, camiones. “Desde bien pequeño lo he tenido claro y hasta que no me he salido con la mía, no he parado”, nos cuenta Sergi Codina, el propietario de este poderoso Scania R730 que este mes traemos a estas páginas.

Scania 730 SegarraNuestro invitado lleva ocho años trabajando de camionero, aunque lleva más tiempo con el carnet en el bolsilllo. “Estuve 13 años dedicado a las excavaciones, llevando maquinaria pesada. Como me saqué los carnets de camión comencé a conducir la góndola, los dúmpers y todo tipo de maquinaria para la empresa en la que estaba, pero a mi realmente me gustaba más coger el tráiler y hacer kilómetros”.

Para eso, Sergi tuvo que esperar un poco más. De hecho, el salto de la obra a la carretera llegó un poco por casualidad. “En una comida de cumpleaños de una amiga de mi mujer a la que fuimos los maridos me encontré con Sebastián López, el que hoy es mi socio. Comenzamos a hablar y vimos que compartíamos la pasión por las motos de enduro y además él era camionero. Por aquel entonces él tenía un camión”.

Scania 730 SegarraAl poco tiempo de ese encuentro, Sergi comenzó a echarle una mano por la tarde cargando el camión que llevaba Sebastián. Ahí se inició la relación. “Así fuimos haciendo durante un tiempo hasta que un día me propuso que nos juntáramos. Primero empecé como chófer con uno de sus camiones, en ese momento ya tenía tres. El siguiente paso fue hacernos socios”, relata Sergi.

Además de conducir, nuestro invitado se encargaba de la logística. “Al principio hacía trabajos cercanos a la base y algún viaje de internacional, principalmente a Francia con basculantes”. Las cosas fueron viento en popa y la compañía (Transportes La Segarra) fue creciendo. A los tres camiones, se sumaron tres más. “Y ahora contamos con nueve, más un autónomo que colabora con nosotros al enganche. Además de los basculantes, compramos dos jaulas para animales vivos. Tenemos pisos móviles haciendo internacional y bañeras dedicadas a los residuos y también al cereal. Los camiones todos son Scania menos un Renault. Sebastián, que Scania 730 Segarraademás de mi socio es un gran amigo, está en la oficina llevando el tema administrativo y yo me encargo de la parte logística”.

Además de gestionar todo el quebradero de cabeza que supone el día a día de todos los camiones, Sergi se desestresa haciendo viajes: “Este camión es un sueño hecho realidad”. Como buen apasionado de las motos, no hay fin de semana que se le escape una salida en su moto de enduro, que también le sirve para despejar la mente.

Y llegó el 730

Hasta conducir este Scania, nuestro protagonista manejaba un 560 con 1.200.000 kilómetros. “Iba bien, pero me tiraba el hecho de estrenar un camión y arreglármelo a mi gusto. Normalmente compramos los vehículos bien equipados para los chóferes, pero para mí quería un poco más. Fuimos al concesionario con la intención de adquirir un Scania 730 Segarra450 con cuatro extras más, cabina Topline, luces xenón y asientos neumáticos. Nos dieron un precio alto y justo cuando nos íbamos, apareció este Scania”. Con apenas 15.000 kilómetros, este V8 era uno de los que Scania había cedido a Dorna, el organizador del Mundial de MotoGP, para realizar la logística entre los circuitos europeos. “El camión estaba muy bien equipado. Suspensión neumática integral, GPS, asientos en piel con logo V8 y microintegrado. Empezamos a negociar y al final nos aventuramos. Aquí está”.

Aparte de que esta tractora es el tope de gama de Scania, Sergi la ha dejado niquelada. Le ha dado su toque tanto en el interior como en el exterior. Todo “made in Codina”. “He pasado muchas horas, muchos fines de semana para dejarlo todo a mi gusto”. En el exterior ha colocado las barras con seis focos, muchos detalles de acero inoxidable (símbolo Scania, el V8, el R730). Bajo los spoilers ha montado unas barras para colocar una hilera de cinco leds. En la parrilla del frontal, 13 leds conforman una V.

En la chapa de los laterales ha quedado estampado el grifón de Scania. Mientras, en la parte superior de la trasera también puso una chapa de acero con tres leds. Para la culera y el cubrechasis contó con la colaboración de Talleres Scania 730 SegarraSucarrats, en Cervera (Lleida). “Hicieron muy buen trabajo”, nos cuenta Sergi, mientras pega un brinco para encaminarse a esta zona. La sesión fotográfica así lo demanda.

Y luego llegó el interior. Si por fuera se ha esmerado, por dentro, Sergi ha dado el do de pecho. Con cuatro consejos que le dieron y con la inestimable ayuda de su padre empezó la aventura. “Para hacer el tapizado me daban precios desorbitados y además debías tener mucho tiempo el camión parado. Así que me puse manos a la obra. La tractora llevaba dos camas, quité la de arriba, aproveché los soportes para montar un armario y tapizarlo todo. También pinté los armarios de arriba y el panel de instrumentos en negro y granate como el exterior. Le añadí el microondas y un montón de luces leds en color rojo. Las cortinas me las pusieron”. El resultado desde luego que ha merecido mucha la pena: “Me dicen que soy el del 730 que se lo hace todo él. La satisfacción de hacerte algo tú mismo sin haberlo hecho nunca. Hacer ese trabajo, ese esfuerzo y que la gente te lo reconozca, te falta espacio en el pecho. Te llena mucho, la verdad”.

Scania 730 SegarraSeguimos nuestra sesión fotográfica, movemos el camión de aquí para allá. Hacemos bajar a Sergi, vuelve a subir. Y repetimos la jugada. Nos quedamos con el detalle de que continuamente se cambia de calzado. Después de todo el trabajo que ha realizado en el interior, como para pisarlo con calzado de calle. Tomamos nota y copiamos su maniobra. Mariona, la mayor de mis hijas, de cuatro años, ya lo tiene claro. Cuando se sube al camión es lo primero que hace”. En breve, Elia, la peque de la familia, seguro que copia a su hermana.

Con este Scania, Sergi ha cumplido un sueño. Algo importante, desde luego. Pero la manera en que vive su trabajo, su profesión, nos sirve de reflexión y como filosofía que ojalá muchos pudieran imitar. “Me gano la vida con mi pasión. Me levanto con ganas de ir a trabajar. Muchas veces no me llega a sonar ni el despertador. ¡Qué mejor que eso! Es vital levantarse por la mañana ya con ganas. Marcarse retos, metas”.

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