Scania 124L de 400 CV de Txemari Rivas

Transportista de toda la vida, de esos que han mamado la profesión desde la cuna. Este mes nos subimos al universo de Txemari Rivas, que acompañado de su mujer Mª Carmen, nos cuenta sus recuerdos en el interior de una cabina. “Recuerdo cuando era pequeño acompañar a mi padre los fines de semana a hacerle los mantenimientos al camión. También cuando no había colegio hacía algún viaje con él”, rememora nuestro invitado, mientras continúa explicando que soy Pegasista.

Tengo grandes recuerdos de todos los vehículos, pero en especial de un 220, un Cabezón, un dos ejes sin turbo, luego con un cuatro ejes, un 260. Ésos son los camiones con los que se movía su padre, sobre todo por el País Vasco y Cantabria trabajando para una ceme280_decorado_scania124_03ntera. Cómo no, el primer camión al que se subió Txemari fue un Pegaso. “Un cuatro ejes, un 260 matrícula de La Coruña con volquete con el que transportaba chatarra y cemento cola por la zona norte. Al tiempo quitamos el volquete y empezamos a mover bobinas de hierro, vigas,…”.

Ahora sigue con el mismo tipo de transporte. Cargo en el puerto de Santurce y me muevo con el tema siderúrgico, sobre todo bobinas de hierro. Con mi padre y mi hermano llegamos a tener tres vehículos, cuando mi padre se jubiló quitamos uno y hace cuatro años mi hermano vendió el suyo y me quedé yo sólo. Poco a poco la faena ha ido empeorando”, nos explica nuestro protagonista.

Su compañero de fatigas es el Scania 124L 400 CV cabina baja que ilustra este reportaje. Trece años, millón y medio de kilómetros y muchas experiencias en la carretera las que han compartido. También sueños cumplidos, ilusiones que Txemari quiere que queden enlazadas para el resto de los tiempos. “Con este camión he cumplido un sueño y me encantaría conservarlo toda la vida. A base de ahorrar y de mucho esfuerzo lo pude decorar. Era mi ilusión. Cuando lo jubile me gustaría pintarlo más y dejarlo exclusivamente para ir a las concentraciones. Luego me compraría otro Scania normalito para trabajar”.

280_decorado_scania124_07Y es que a Txemari siempre le han gustado los camiones decorados, todo este mundillo. “Desde pequeño ya alucinaba cuando alguien traía revistas de camiones de Holanda o Francia. Me encantaban esos cacharros decorados, con esos faros,…”. Después de muchos años ha podido ser el protagonista de uno de esos reportajes que leía de pequeño.

“El mar, los grandes galeones, los tesoros, los piratas. Siempre me ha gustado esa temática. Aunque vivo en Barakaldo, he nacido en Castro Urdiales, así que la playa me encanta. Mi idea era decorar el camión con algo relacionado con los piratas, pero que no fuera lo típico de la película de ‘Piratas del Caribe’. Quería algo diferente, así que me puse a buscar y buscar fotos. Me gusta la perfección, así que le he dado muchas vueltas al coco”, nos cuenta Rivas.

Txemari nos explica el paso a paso de la decoración del Scania, no se deja detalle. “Lo tenía muy claro. A un lado el pirata con las espadas en alto, en el
otro un barco en llamas después de una batalla y con el loro que es el primero que sale huyendo y se va a la isla de las sirenas. El cofre del tesoro o el pulpo gigante son otros de los dibujos. Para la trasera, una bandera pirata que arde tras la batalla,…”

Mª Carmen interviene en la conversación y nos cuenta que con esta parte estuvo un año dándole vueltas, le faltaba algo, no lo veía claro. Al final, con las llamas, el mástil que salta en pedazos, lo dejó muy bien”.

280_decorado_scania124_08Le preguntamos a Mª Carmen cómo se lleva eso de ser mujer de transportista y nos dice: “Con sufrimiento, es un trabajo muy duro. Vivo su profesión intensamente, pero comparto con él su hobby. Solemos ir cada año a las concentraciones de Torrelavega, Jarama, Montehermoso y Atarfe. Me gusta mucho el ambiente que se vive en todas ellas. Tanto, que cuando se va acercando la fecha me pongo muy nerviosa.

Esto lleva muchas horas de preparación. Ellos trabajan y cuando se acerca la fecha de algún evento dedican mucho tiempo (que nos quitan a nosotras) para preparar todos los detalles del camión. Pero bueno, yo lo vivo con ilusión, conoces gente que comparte tu afición, somos una pequeña gran familia que nos vemos cada cierto tiempo y compartimos vivencias. Desde luego el que no vive esto no sabe de lo que hablamos, cuando entras en este mundillo ves que es muy bonito”, puntualiza Mª Carmen.

Ponemos punto y final a esta película de piratas y grandísimos galeones; eso sí, con final feliz (y por muchos años).

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Scania 124 de Roberto Durán

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