Ribertrans, cooperativa navarra

En 1976, un grupo de transportistas de la Ribera, una zona del sur de Navarra, decidió aunar esfuerzos, compromiso y gastos con el objetivo de mejorar sus condiciones de trabajo. Asambleas, Junta y socios eran y siguen siendo los tres pilares básicos que hacen funcionar la asociación. Las decisiones son conjuntas, así como los beneficios económicos y los gastos derivados de la actividad. En estos 35 años de vida, Ribertrans ha ido aumentando paulatinamente el número de socios, intentando siempre buscar un equilibrio entre veteranía y juventud.

Además, ha abierto la estructura de trabajo a varios transportistas colaboradores. La idea era juntar a los transportistas de la Ribera.

ribertrans cooperativa navarraTres décadas después, ese espíritu sigue intacto y, pese a los altibajos de la actividad, la unión cooperativa sigue siendo garantía de supervivencia. Julio Fernández nos abre las puertas del centro, situado en Fontellas, a pocos kilómetros de Tudela. Lleva siete años al frente de la cooperativa, como gerente, o lo que es lo mismo, encargándose de buscar viajes y retornos, organizando y distribuyendo faenas y escuchando las necesidades de la Junta.

Ellos son los que mandan”, explica Julio. “Pero para cuestiones de cargas, precios, tarifas, relaciones con el cliente, etc., desde las oficinas estamos más al día. De todas maneras, el diálogo con la Junta es permanente”. No hay tema que no pase por ese órgano. Seis miembros la conforman, más el presidente de la cooperativa, que es elegido cada dos años.

Actualmente, Ribertrans está formada por 34 socios -que son los propietarios de la compañía- y otros tantos colaboradores, cada uno de ellos con su propia tractora (solamente una unidad) y, en algunos casos, con remolque propio. Como cooperativa no cuentan con cabezas tractoras, pero sí con semirremolques para los colaboradores que trabajan al enganche. Tenemos un par de góndolas para cristal y unos siete tauliners, explica Julio.

El equipo de Julio está dividido según zonas de trabajo. El mapa de la Península se cuartea y en cada una de las áreas se trabaja para encontrar cargas. A esta división se le añade la zona de Portugal y la de Francia. “Unos buscan cargas y otros retornos”, explica el gerente. “En realidad basamos nuestras rutas, Ribertransbásicamente, en función de la facilidad para encontrar retornos, porque es ahí donde nos encontramos los mayores problemas. Nuestros clientes están en Francia, España y Portugal. Se puede ir a otros países, pero no es lo normal”.

Ribertrans trabaja para una tipología muy amplia de clientes. Ésa es, precisamente, una de las claves para que la actividad goce de una salud estable. Tenemos clientes de diferentes sectores, por lo que es bueno, ya que así podemos diversificar. “Tenemos conserveras, productos de automoción, papeleras, construcción, cristal, azucareras… Este abanico amplio de clientes aporta seguridad. Es muy peligroso basarte únicamente en uno o dos tipos de clientes”.

Actualmente, tal y como está el mercado nacional en cuanto a consumo, Ribertrans está apostando por potenciar mucho más el mercado internacional, sobre todo el galo. Aunque, como apunta nuestro entrevistado, “en un par de años no se sabe qué pasará”. Mientras se mantiene la incertidumbre sobre el futuro, el trabajo continúa. La planificación es también un elemento vital para el buen funcionamiento de la cooperativa.

El socio, conforme va descargando, comunica en la oficina que está vacío y listo para cargar. El equipo de Julio se encarga de elaborar una lista, por orden de llegada, y a partir de ahí se van asignando los nuevos viajes. Si hay 15 camiones apuntados y salen sólo 12 cargas, los 3 últimos se quedan sin carga. Ese orden vale para cargas internacionales, también. Y es común a socios y a colaboradores”.

272_profesion_ribertrans_08Uno de los aspectos sagrados dentro de la cooperativa es el de la votación como método de toma de decisiones. No hay cambios que no pasen previamente por la asamblea. Con ello se intenta mantener un cierto equilibrio.

Por ejemplo, los hijos de los socios sólo entran a formar parte de la cooperativa si la asamblea vota afirmativamente. Si, por otro lado, un colaborador quiere convertirse en socio, la decisión final pasará siempre por la asamblea. El gerente nos cuenta que conforme se van jubilando socios interesa ir renovando la cooperativa con gente joven. “Ahora acaban de entrar 5 ó 6 socios jóvenes con la idea de ir manteniendo el equilibrio entre socios y colaboradores”.

La asamblea tiene la última palabra, en cualquier caso. Sus reuniones tienen lugar aproximadamente tres veces al año, donde se tratan los temas más importantes. Asimismo, existen también reuniones de las juntas rectoras, que abordan asuntos más cotidianos, como llevar a cabo una inversión para instalar un surtidor de AdBlue. Es precisamente este carácter decididamente democrático el que hace posible que la unión de los profesionales sirva de algo en la práctica. Ribertrans es un ejemplo.

Tenemos surtidor de gasóleo desde hace tiempo y ahora hemos montado el de AdBlue. Con el gasóleo trabajamos con cinco proveedores y, en función del precio, compramos. Lo hacemos cada tres días, aproximadamente”, apunta Julio. Y es que el hecho de funcionar como cooperativa alivia un poco la presión que sufre el Ribertranssector. “La situación está mal. Estos tres últimos años se ha notado mucho. Hay mucha incertidumbre, todos los clientes te lo demuestran. Para nosotros es muy importante el tema del gasóleo, asegura el gerente.

En tres años ha aumentado el precio un 63 %, y eso a ningún cliente se lo hemos podido repercutir. ¡Imposible!”. Obviamente es el socio el que ha tenido que cargar con esa diferencia. Navarra, al igual que Zaragoza o La Rioja, es una zona de mucha actividad de transporte por carretera -corredor de enlace entre Cataluña y el Norte-. Ribertrans mantiene desde 1976 la filosofía de apuesta por los transportistas locales. “Es un requisito indispensable que los socios pertenezcan a esta zona. La mayoría son de Tudela y a 50 km a la redonda”.

Igualmente hay varios colaboradores autónomos que viven en La Ribera, pero también cuentan con portugueses y valencianos, por ejemplo. La mayoría de ellos, sean socios o autónomos, se dedican al transporte nacional e internacional. Una vez aprobado por la asamblea, el nuevo socio está obligado a pagar el valor de transacción de la plaza. Desde ese momento pasa a ser “propietario” de la cooperativa.

¿Qué significa eso en la práctica? “Pues, por ejemplo, que los socios dejan una comisión muy pequeña por cada viaje que hagan, que se destina al mantenimiento de la cooperativa”, aclara Julio. “Y los colaboradores dejan otra comisión diferente”. Otra diferencia entre unos y otros es que los socios son, de propio derecho, propietarios de la nave, los remolques de la cooperativa, los terrenos, etc. El sistema funciona, pese a los nubarrones de la crisis. “Nosotros nos hemos defendido durante todo este tiempo. Y sí, la situación está mal -dice Julio-, pero hemos podido mantener el número de camiones con los que trabajamos”.

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