Renault R4220 de 1950, “el perezoso”

Tras la Segunda Guerra Mundial, Renault centró su actividad productiva en los camiones de medio y pesado tonelaje, como el Galeon y el Goleta. En 1950, la factoría gala lanzó el R4220, que pronto se ganaría el apodo de “el perezoso” debido a la colocación Renault Perezosode su motor detrás de la cabina, un novedoso esquema que permitiría la producción de autobuses durante más de 40 años. A finales de 1955, la división de camiones y autobuses Renault, junto con otras marcas francesas de camiones como Latil y Somua, deciden fusionarse y formar la Sociedad Anónima de Vehículos Industriales y de Equipamiento Mecánico; SAVIEM. El R4220 se fabricaría hasta 1956 y sumaría más de 4.000 unidades montadas en los seis años de producción.

Aunque muchos coincidiremos en que la estampa de este Renault cargado con fardos de paja le sentaría mejor a otros modelos españoles de la época, la colección Altaya así lo ha dispuesto en esta maqueta. Pero nosotros hemos eliminado los fardos de plástico, pues no nos gustan demasiado, por unos de fabricación propia que os detallamos al final de este mismo texto en el apartado “Más trucos”.

Renault PerezosoEl aspecto de la maqueta original no cambia demasiado del que se ve en las fotos, pues el camión viene configurado en versión 4×2 que ya nos ha gustado. Le damos la vuelta al modelo y le extraemos la caja de carga, la cabina, los ejes, las ruedas y demás partes para liberar el cargamento de fardos de plástico que queremos sustituir. Por lo que respecta al camión, sólo le hemos echado años y suciedad encima mediante las técnicas que hemos explicado en varias ocasiones en esta misma sección para envejecer vehículos. Empleamos la gama de marrones claro, oscuro tierra siena tostada, siena, así como varios negros y grises como el negro humo, el gris aluminio y el gris de la cabina, además del azul cobalto. Como siempre, estos efectos de realismo y personalización os recordamos que son opcionales.

Más trucos

Para fabricar la carga de fardos hemos optado por el poliespan de alta densidad. Se trata de un material muy maleable y fácil de cortar. Nosotros le hemos dado 3 mm más del ancho de la caja de carga, para otorgarle un efecto de volumen. Una vez cortado, trazamos las líneas a lápiz que representarían el alojamiento de los fardos y con la ayuda de un destornillador de estrella las marcamos. De este modo, le damos volumen a las piezas. Acto seguido, con una brocha y cola blanca de carpintero untamos todas las superficies de los fardos y con serrín fino de madera espolvoreamos como si enalbardaríamos los fardos. Ya los tenemos con un aspecto más real de paja. Es el momento de echar mano del aerógrafo para pintar en tonos amarillos y pardos unas manchas que simulen los cambios de tonos de la paja. Por último, cogemos barritas de plástico macizas y fabricamos los hilos para simular las cuerdas de sujeción.

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Un Fiat, medio Volvo

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No es la primera vez que aprovechamos piezas de otras maquetas para alcanzar el resultado que tenemos en mente. En esta ocasión hemos unido este Fiat 643 con una cisterna que montaba un Volvo.

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