El Renault Premium 450 DXi, el rey de la jungla

Y eso que el Renault, por así decirlo, no es de él. Diego es chófer de Atarom, empresa especializada en el transporte con cisternas. Su gerente es José Renault Premium JunglaMorata, el mismo que un día dejó su cargo como jefe de tráfico de una importante compañía para poner en marcha su proyecto empresarial. Uno de los conductores con los que contó fue Diego, al que ya conocía de su anterior andadura. Sus inicios fueron con cinco camiones, llegó a tener hasta quince en la flota y ahora en estos tiempos adversos capea el temporal con sus doce tractoras.

“Morata quería estrenar un camión decorado. Así que aprovechando que tenía que renovar uno porque se había accidentado, decidió hacerlo con unos dibujos. Y me dijo que lo iba a conducir yo”, nos relata Diego, mientras continúa explicando: “Antes llevaba un Premium 420 pero sin ningún tipo de decoración”.

La puesta de largo del camión que hoy destacamos en estas páginas fue hace ahora tres años. “En septiembre de 2007 se matriculó. Lo llevé un par de Renault Premium Junglameses pintado sólo en amarillo hasta que le pusimos las decoraciones”. Para elegir los motivos hubo una “entente cordiale”. La única condición de Diego era poner unas mujeres en los laterales. “Como que a Morata y a Ani, su mujer, le gustan mucho los tigres, la decoradora lo ensambló todo a la perfección”, nos cuenta nuestro protagonista.

Aquí hace un inciso. No es para menos. “La verdad es que José me dijo que el camión lo iba a usar yo, que era mío, que yo debía sentirme a gusto y que pusiera lo que yo quisiera. Tengo un trato con él no como jefe, sino como un amigo”. De hecho, el Renault Premium 450 sólo lo tocan las manos de Diego, él lo utiliza exclusivamente; tanto es así, que incluso cuando está de vacaciones el camión queda parado.

Renault Premium JunglaA esa confianza que le da su jefe-amigo, Diego responde con el mejor de los tratos. El vehículo no puede estar más reluciente, ni una mota de polvo se puede descubrir en la chapa del Renault Trucks. Menos aún en su interior. Diego sube a la cabina y se quita los zapatos.

Nadie puede subir sin hacerlo. Y es que el interior está tapizado completamente en un sufrido amarillo, en perfecta sintonía con el exterior. Para evitar que este color se ensucie, no sólo va descalzo, sino que también conduce con guantes, tapa la palanca de cambios con un calcetín e incluso protege los asientos con una sábana.

No es de extrañar que el Premium luzca un tapizado tan reluciente. Además de la tapicería, en el interior se le ha colocado un espejo en la parte trasera, se la han cambiado los pedales y se ha pintado al agua el tablero, todo en amarillo. Aquí nada queda al libre albedrío.

A Diego nos lo podemos cruzar realizando la ruta Galicia-Barcelona. “Cuando comencé en Atarom lo hice moviéndome por el País Vasco, pero desde hace tres años cargo en Rubí (Barcelona) y voy a varios puntos de Galicia, a veces a Portugal. Llevo una cisterna normalmente con un producto químico Renault Premium Junglaque se emplea para el espumaje de materiales para los coches. Como que hago viajes largos el camión lleva en estos tres años 504.000 km”. Desde luego, la mayoría de ese medio millón de kilómetros que lleva el Renault los ha hecho trabajando, aunque algunos también los podemos contabilizar en sus actuaciones en las diferentes concentraciones a las que ha acudido. “Me estrené en Montmeló en 2008. Luego también he ido a las de La Torreta y a la de Les Pobles”, nos cuenta.

Dejamos el decorado aparcado y le preguntamos a Diego por sus raíces camioneras. Y tanto que las tiene. “Sí, mi padre era camionero, ya está jubilado, mi tío lo sigue siendo. Mis primeros recuerdos son haciendo la ruta Girona-Barcelona con el Comet de mi padre. Los sábados o mi hermano o yo siempre le acompañábamos en este trayecto”.

Con apenas 18 años, Diego empezó a moverse en esto del transporte, aunque su primera experiencia fue como autónomo con una furgoneta trabajando para Correos. “Iba con un cartero haciendo buzones por el centro de Barcelona. Estuve ocho años. En ese tiempo me saqué el carnet de camión”.

Después de dejar Correos probó los tres meses de verano como conductor de autobuses. “No me gustó mucho”, dice. Su primera experiencia como camionero fue con un Iveco Eurostar llevando contenedores entre el puerto de Barcelona y la población gerundense de Sant Hilari Sacalm, donde se encuentra la empresa de agua Font Vella. “Mi primer viaje lo hice con un compañero y recuerdo que estaba nervioso, sobre todo por la bajada, porque aquello es un puerto muy empinado”.

Renault Premium JunglaAl año cambió de aires. Canjeó la plataforma por una bañera para trasladar áridos con un Pegaso Tecno. Hacía seis viajes diarios entre la cantera de El Garraf y Montcada. Al año volvió a mudarse. En su nuevo destino le dieron un Scania de la Serie 2 con una cisterna para llevar productos químicos. Primero trabajó por los alrededores de Barcelona y luego haciendo carretera. Aquí se pegó seis años. Tras un breve tiempo en Transportes Ortuño, Diego acabó acompañando a Morata en su nueva andadura.

De eso hace ahora seis años. La faena, como en todos los lados, ha bajado, aunque “nos mantenemos bien”, apunta.

Diego se queja de que lo peor de este oficio es estar fuera de casa. A sus 40 años ya tiene dos niños. Henar, la mayor con 17 años y Diego, con 13. “A Elena, mi mujer, es a la que más le gustan los camiones. Es la que me apoya para que le haga cosas al camión. Siempre me acompaña a las concentraciones y en vacaciones se viene conmigo dos o tres semanas. Cuando voy con ella la ruta pasa de otra manera, ya no vas con ese ansia de querer llegar a casa”, puntualiza nuestro particular rey de la jungla.

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