Pegaso Comet Volquete, un dos ejes a escala

En esta ocasión hemos escogido un Pegaso Comet de la colección de Altaya referenciado para el transporte de frutas, aunque hemos querido reconvertirlo en un auténtico volquete cargado de piedras de la cantera.

Maqueta Pegaso CometPara comenzar, desmontamos la cabina y la caja de carga que nos guardaremos en nuestro cajón de sastre para otra ocasión. Del mismo modo que recuperamos el volquete de otro camión de la misma colección. Como no nos acaba de convencer demasiado el acabado que le ofrece el fabricante, demasiado largo para nuestro gusto, aquí realizamos la primera transformación. Esta consiste en cortarlo.

Visto de lado, el volquete presenta 8 huecos o celdillas, y lo que hacemos es cortar por el último travesaño y retirar la última celdilla. Ahora cogemos la tapa del volquete y la acoplamos al nuevo, de esta forma conseguimos un volquete más acorde con las medidas del Pegaso Comet de dos ejes.

Por último, antes de pintarlo, le damos unos toques estratégicos con el estañador y un mechero para simular algunos golpes y darle ese aspecto de usado. El volquete es de plástico, así que nos permite fácilmente la transformación, al contrario de la cabina y el chasis, que ofrecen mayor resistencia, pues son de metal. Para acabar, lo pintamos todo en color negro.

Labor cuidadosa

Ya sabéis que las cabinas de los Pegaso son muy gruesas y, por eso, al separar el parachoques de la cabina, la pieza queda demasiado gruesa también, y deberemos desbastarla hasta dejarla proporcional con un disco de rotaflex. Pero para desbastar hierro Maqueta Pegaso Comettendremos muchísimo cuidado, pues el parachoques habrá que cogerlo con la mano y, a menudo, el disco pasa a escasos milímetros de los dedos. Recordad que el uso de este tipo de herramientas debe quedar en manos de gente experimentada, no os arriesguéis.

El chasis también lo cortamos, pero solo en la parte trasera. Desmontamos las faldillas originales donde van anclados los focos para el Pegaso frutero y los volvemos a colocar en la caja volquete. Con los faldones antilodo hacemos lo propio también, aunque los partimos en cuatro piezas y los volvemos a recolocar en un lugar más adecuado.

Levantamos los ejes para darle mayor altura libre al chasis con respecto al suelo, y para que las varillas de los mismos no queden ridículas les colocamos unos palos de chupa-chups, igual que al tubo de escape.

Más trucos
Más trucos

Para realizar la caja de carga, hemos optado por simular una carga de piedras, aunque no podemos cargar todo el volquete con ellas, pues pesarían demasiado y lo romperían. Hemos localizado 30 piedras, las más grandes de 1 cm, sin ser todas iguales, y empleamos espuma de poliuretano para rellenar por debajo; eso sí, con cuidado que no expanda demasiado, pues reventaría el volquete. Vertemos la espuma en el volquete, calculando que cuando llegue a su punto máximo de expansión no deforme la estructura, y colocamos las piedras encima para que se vea la última fila como si fuera el volquete lleno. Como se trata de espumas de secado rápido, cuando va cuajando es el momento de colocarlas.

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No es la primera ocasión en la que mostramos en esta sección cómo destartalar un vehículo para darle un aspecto de abandono y dejadez, que aportará a nuestra colección un toque de originalidad. Éste es precisamente, el caso de este Chevrolet.

Al igual que este fabricante nació a principios de los años treinta entre la cooperación del constructor americano Ford y la Unión Soviética, esta maqueta de un GAZ 69 para el transporte de madera también llega de la unión de dos maquetas distintas de la misma escala.

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