Pegaso 1184 doble dirección, Bocanegra para rato

Toni Vidal creció rodeado de camiones. Su abuelo, su tío y su padre trabajaban trajinando leña del monte, primero en carros de tiro y más tarde en camionetas. Madera de pino que transportaron durante décadas por Mallorca, rumbo a los pueblos y a Palma. Con ese bagaje, a Toni le costó poco decidir profesión… y pasión.

Porque este mallorquín, además de transportista vocacional, es un Pegaso Bocanegraauténtico enamorado de los vehículos clásicos.

Todo aquel camión que tenga aroma antiguo se convierte automáticamente en un retal de historia que Toni intenta recuperar, ya sea añadiéndolo a su álbum fotográfico -tiene decenas de fotos de los clásicos con los que se ha ido topando– o comprándolo.

Ocurre, sin embargo, que más allá del romanticismo de esta afición, Toni no lo vive únicamente como un hobby. Adquirir un camión antiguo para restaurarlo y sacarlo de vez en cuando para pasear no es su máxima ambición. El reto para él es poder trabajar con ellos.

A mediados de los setenta, la familia dejó el transporte de leña para empezar con el de la construcción, áridos y material de obra. En 1986, Toni se unió al negocio, y hasta hoy. Cuentan con 18 vehículos, la mayoría, modernos, cada uno de ellos especializado en algún tipo de servicio específico. Pero hay hueco para los veteranos.

“Esa tendencia por trabajar con vehículos veteranos es cosa mía”, nos cuenta. “A mi padre no le tiraba lo antiguo. Y es normal, porque es cierto que son más incómodos para el día a día, pero es lo que a mí me gusta y me siento bien trabajando con ellos. Yo, desde luego, no voy a disgusto”.

Además del doble dirección del que hablaremos ahora, en la flota hay también un Pegaso 1223 de 1988, un Barreiros de 1983 y un Pegaso Midler de 1991. Todos ellos, en activo.

Pegaso BocanegraEl Bocanegra fue matriculado en 1985 y trabajó en paquetería para un autónomo murciano durante toda su vida, hasta que el dueño se jubiló y el vehículo quedó aparcado sine die en un garaje de la localidad de Balsapintada.

Fue entonces cuando Toni se topó con él. “Yo andaba detrás de este modelo desde hacía tiempo”, explica nuestro entrevistado.

Buscamos por Internet e hicimos viajes a Málaga, a Palencia, a Valladolid y a Murcia siguiendo la pista de varios 1184. La mayoría estaban en muy mal estado, hasta que encontré éste, que era otra cosa”.

A parte del estado de conservación, que era muy bueno, Toni se decidió a comprar el vehículo por su escaso peso y las posibilidades profesionales que ello suponía. “Yo quería trabajar con él, y el hecho de que su capacidad de carga útil fuera alta -el camión pesa apenas 10 toneladas- me hicieron decidirme por él”.

Sus 310 CV de potencia, una caja de cambios de 16 velocidades ZF y un estado de conservación más que aceptable lo convertían en el candidato perfecto. “Lo bueno es que el vehículo no había hecho nunca construcción, no había circulado por caminos malos, siempre sobre asfalto, y el chasis no tenía ni una soldadura”.

De Murcia a Mallorca

Los trabajos de acondicionamiento y restauración se llevaron a cabo en Murcia casi en toda su totalidad. La mecánica estaba en un estado óptimo: “Lo único que le cambiamos fueron los filtros, el aceite y las correas de ventilación. Nada más. Y el resultado ha sido Pegaso Bocanegraperfecto. Hace cuatro años y medio que trabajo con él y sólo he tenido un problema mecánico ¡y fue hace un mes! Le cambiamos el embrague. Y listo”.

En Alcantarilla se le hizo el cambio de caja. La original era toda de poliéster y Toni encontró en un desguace una de aluminio con los laterales de poliéster, mejor para el trabajo que debía desempeñar. También se le colocaron llantas de aluminio –logrando rebajar 25 kilos de peso por rueda– y se pintó de arriba abajo.

Llegó luego la hora de acondicionar la cabina, que estaba toda original, de fábrica, y que Toni tenía ya pensado restaurar y tapizar de época. Hablé con los hermanos Dimas, de Caravaca de la Cruz.

Les expliqué lo que tenía en mente y nos entendimos enseguida. Además, tenían los moldes de ese modelo y saben dónde encontrar los materiales precisos, que no es tan fácil. Yo había visto tapizados similares en camiones de la Península, porque en Mallorca no era habitual acondicionarlos así por dentro, y la verdad es que el resultado final fue óptimo. De hecho, no le hice más cosas porque ya tenía el billete para embarcar de vuelta a Mallorca”. En cinco días, la cabina estaba lista. Ya sólo quedaban los últimos detalles.

Pegaso BocanegraAntes de ponerse a trabajar, el Bocanegra recibió cuatro pinceladas más en la isla. Los últimos elementos decorativos para rematar la obra de acondicionamiento. “Quería personalizarlo un poco”, explica Toni.

Se le colocaron tapacubos de época, el spoiler del morro, la visera de época, el muñeco de Michelin, la bigotera de un 600 a ambos lados, las tapas de las cardillas de un Troner para el eje trasero y dos tapas de radiador de Pegaso Comet que se fijaron en las cajas de herramienta y de batería.

La última modificación fue sustituir la palanca de cambio original –de cuarto de vuelta– por una con tecla de un cambio Fuller, también original de otro modelo de Pegaso.

Y de vuelta al trabajo. Desde hace casi cinco años, este Pegaso se dedica al transporte de material de construcción por las carreteras de la isla. Los trayectos no son exigentes en distancia, pero el terreno no siempre es agradable. “Y estoy encantado con él. Salvo el problema con el embrague, no ha tenido absolutamente nada”, dice Toni satisfecho. Y que dure. Larga vida al Bocanegra.

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