El Pegaso 1095 de Francesc Palau, música celestial

Asomando los 75 años, Francesc Palau está hecho un jabato. No duda en subirse a su Pegaso y recorrer él solito los casi 900 kilómetros que hay entre Barcelona y Ponferrada. Con sus 900 de vuelta, claro está.

Pegaso 1095 EuropaApasionado coleccionista de vehículos clásicos, su repertorio incluye auténticas joyas de la restauración, algunas de ellas únicas. El último miembro en incorporarse al museo particular de Palau es el Pegaso que os presentamos en estas páginas.

Se trata de un 1095, el archiconocido Europa que está en sus manos desde hace un año. En este tiempo, nuestro invitado no ha perdido el tiempo, ha querido disfrutar de conducirlo y no ha dudado en hacer kilómetros.

Desde su Barcelona, donde vive, ya ha visitado la mencionada Ponferrada para acudir a la concentración de camiones clásicos y antes lo había hecho a la de Espejo (Ávila), la de Alcañiz y la de La Panadella. Algunas tiradas largas, otras más cerquita de casa, pero que sirven para que Francesc satisfaga ese gusanillo camioneril.

Pegaso 1095 EuropaA finales de los años sesenta, nuestro protagonista trabajó durante mucho tiempo construyendo el metro de Barcelona, digamos que su flota de camiones crecía a la par que lo hacía el suburbano de la Ciudad Condal.

En aquellos tiempos, muchos Pegaso pasaron por sus manos: He tenido unos 15, pero ninguno como este. Te puedo decir que estos camiones son irrompibles; en el momento que tocas un Pegaso, ya no quieres cambiar de marca. Me gustaría conseguir un 165 con dumper (no hay muchos de esta forma), porque eran los camiones con los que yo trabajé”.

Con la dificultad que supone tener un vehículo de esas características, Francesc ya un tiempo ubicó un camión, este Europa, que estaba en perfecto estado.

Pegaso 1095 Europa“Estaba en muy buen estado. Con 38 años apenas llegaba a los 34.000 kilómetros. Su propietario era un feriante, por lo que no hacía muchos kilómetros y tampoco lo sobrecargaba”, nos cuenta Palau.

De hecho, para este tipo de trabajos lo importante es el volumen. La carga máxima que ha llevado eran unos 2.000 kilos, pero el volumen, normalmente muñecos de feria, era mucho.

De ahí que para aprovechar la altura se utilizara el espacio situado encima de la cabina. “Cuando circulas, es como si llevaras una pared. Pero los camiones antiguos iban así y yo he querido respetar totalmente el original”.

Francesc ha querido conservar el camión tal cual lo encontró. Realmente el único cambio grande ha sido eliminar la Pegaso 1095 Europalitera que tenía, que estaba mal conservada, y le ha colocado un cajón para guardar herramientas. Son camiones duros, pero siempre hay que estar preparado ante una eventual avería mecánica.

En sus 38 años de vida, el Pegaso no sufrió percance alguno. “Todo funciona a la perfección, así que no quiero tocar nada”, nos dice Francesc, mientras nos cuenta algunas de las peculiaridades del Pegaso.

“No tiene nada especial, pero estos camiones van fenomenal. Lleva motor de 170 CV, un diferencial irrompible y un cambio fantástico. Es de bola y tiene cuatro marchas dobles. Es una maravilla. También lleva freno eléctrico, que retiene muchisimo en las bajadas. Para carretera y sobre todo cargado y en bajadas es perfecto. Pegaso 1095 EuropaTiene cuatro puntos.

También lleva freno de remolque, pues aunque no lo uso, no lo he querido quitar. El anterior propietario metía los muñecos en la caja del camión y luego llevaba el remolque de la feria”.

El Pegaso Europa mecánicamente funciona a la perfección, de chapa también está bien. “Lo único que cambiaría sería la pintura. El feriante tenía un operario que cuando no tenía faena se dedicaba a pintar el camión. Está claro, la plancha no se pudrirá nunca. No sé cuántas capas de pintura tiene.

Dejamos al amigo Francesc y nos emplazamos hasta la próxima. A buen seguro que más pronto que tarde nos sorprenderá con alguna otra joya.

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