Pegaso 1065 de Juan José León

Claro que de casta le viene al galgo, ya que también Juan León, su padre, ha tenido mucho que ver en el asunto. Con más de 40 años de profesión tras de sí, Juan ha insuflado en su hijo el amor por esta profesión. Cuando padre e hijo están juntos, se desprenden gestos de complicidad que denotan que esto es así.

Al hablar de su padre, los ojos de Juanjo brillan y una amplia sonrisa le marca el rostro: “Su escuela ha sido para mí la mejor de las herencias”. Juan tiene otro hijo, Gregorio, que también ha seguido sus pasos y dispone de su propio camión, pero de Juanjo podemos decir que bien pronto olió el gasoil, ese que dicen que cuando se introducPegaso Europae en las venas no te deja jamás.

Con sólo 5 meses, su padre ya lo sentaba en el capot del motor de un Pegaso 1098 que tuvo y, por lo que cuenta, no parecía encontrarse incómodo.

Con el paso de los años, y aún siendo un crío, no perdía ocasión de acompañarle en la cabina siempre que podía, así que con sólo 17 años, y tras haber estado un tiempo de aprendiz con su padre en el camión, se puso a trabajar en una empresa distribuidora de materiales de construcción de Torre Pacheco. Nuestro amigo tenía claro que su objetivo no era otro que el de obtener el carnet de camión en cuanto pudiera.

Sin tiempo que perder, un mes justo antes de cumplir los 21 años, se apuntó en la autoescuela, de manera que el 3 de noviembre de 1995 aprobó su permiso a la primera. El objetivo estaba cumplido. Tocaba ponerlo en práctica, y no tardó mucho. Tras el 1098 antes mencionado, Juan León compró un Pegaso 1135 con cambio de tipo bola, al que relevaría un Mercedes 1935 tractora, con el que posteriormente se retiró.

Precisamente con el 1135, Juanjo se estrenó en la profesión, haciéndose autónomo y manteniéndolo durante cinco años. Con el tiempo fue cambiando de camión, aunque la marca pasó a ser siempre MAN. Primero un 362, después un 463, hasta llegar al TGA 480 con el que trabaja actualmente, tirando siempre de una bañera cerealera.

Juanjo es, además, una persona muy comprometida con su profesión y lo que representa. Prueba de ello es que desde 2005 preside la cofradía de San Cristóbal de Torre Pacheco, una asociación que aglutina a camioneros de toda la comarca.

Se busca camión viejo

Pegaso EuropaAl volante del MAN TGA con cambio automático, frecuentemente venían a la cabeza de Juanjo recuerdos de otros tiempos. Aun siendo joven, nuestro amigo añoraba aquel cambio de bola y, en definitiva, los tiempos en los que la mano del conductor era pieza fundamental, pues el conocimiento de la profesión superaba cualquier ingenio electrónico incorporado, por moderno que éste fuera.

La idea de recuperar un camión clásico fue tomando cuerpo, casi sin darse cuenta. Por aquellos días un vecino y compañero de profesión, Lorenzo Nieto, andaba en la restauración de un Volvo F88. Viendo cómo avanzaba su restauración y la ilusión con la que su amigo Lorenzo la estaba haciendo, Juanjo acabó por decidirse finalmente. No obstante, todo lleva su tiempo y no era cuestión de adquirir el primer camión que apareciera.

Meses después, un día Juanjo se desplazó hasta Alamedilla (Granada) con su MAN TGA, cargado de abono para un cliente. La descarga se efectuó en un cortijo, donde un veterano Pegaso Europa con caja basculante se encargaba de hacer trabajos en el interior de la finca. Juanjo le preguntó al dueño, y éste le contó que con ese camión, aunque con caja frutera, había estado trabajando hasta su jubilación, y que le daba mucha pena venderlo para hacerlo chatarra, por lo que lo mantenía a su servicio en la finca, con una baja temporal.

Había que decidirse pronto, pues aunque el aspecto general era bueno, el deterioro empezaba a cebarse con el Europa. Una semana después, y tras diversas llamadas, el trato se cerró con la condición de que el camión se iba a restaurar. Al poco, y a bordo de una góndola, el Pegaso se venía a Torre Pacheco. El sueño de Juanjo, por fin, empezaba a tomar forma.

Puesta en forma

Pegaso EuropaA pesar de los años, el estado de la mecánica del Pegaso era aceptable. Aconsejado por su padre, Juanjo decidió respetar el basculante. En cuanto a la carrocería, Juan pensaba en una del tipo pescadero, aunque Juanjo se decidió finalmente por una a imagen de las de su época, dotada de paneles laterales de poliéster y laterales altos.

Una vez elegida su nueva imagen, el Europa precisaba de un repaso a fondo, para saber el estado exacto de su mecánica. Además de la sustitución de los elementos más susceptibles, como filtros, correas o manguitos; a día de hoy se hace cada vez más difícil encontrar talleres en los que se puedan efectuar reparaciones en vehículos de la época de nuestro protagonista. En este caso, los trabajos se hicieron en el taller de los hermanos Gómez, de Pozo Estrecho, población vecina de Torre Pacheco.

Con todo aún por hacer, pero con su mecánica y electricidad finalizada, el siguiente paso fue acometer los trámites administrativos para su consideración como vehículo histórico. Tras esto, tocaba hacer los trabajos de chapa y la construcción de su carrocería en basculantes Ureña, de Cartagena. El saneado de chapa de la cabina requirió de mucho trabajo.

Para la carrocería se aprovechó la base de la vieja, así como el mecanismo basculante, botella incluida. La caja se remató con una bonita marquesina y con diferentes detalles habituales de los años 60-70. Fuera de basculantes Ureña, el camión recibió la rotulación de su cabina y visera, por parte del artista Pedro Pérez. Cabe decir que Pedro, aunque no ejerza actualmente como tal, fue uno de los mejores rotulistas de toda la provincia. Durante décadas, y sin las ayudas que la informática nos presta hoy en día, todas las rotulaciones de los camiones se hacían a mano, en un ejercicio de arte y de buen gusto.

Pegaso EuropaTras dicha rotulación, se pasó por el tapicero. En tapizados Torre Pacheco los hermanos Juanjo y Javier “vistieron” de forma primorosa el interior de la cabina. Algo muy común en aquellos años, puesto que a falta de comodidades, los chóferes gustaban de llevar sus cabinas elegantemente tapizadas.

Entre los distintos capítulos por los que pasó la restauración, Juan León también realizó muchísimos trabajos en el camión. Algunos visibles y otros no tanto, pero en cualquier caso siempre necesarios.

Con todo, el Europa se acabó justo para su participación en los actos de la festividad de San Cristóbal en Torre Pacheco, donde, sobra decir, fue la estrella entre vehículos mucho más modernos y con caballajes más potentes que el suyo.
La restauración del Pegaso ha sido una vuelta a aquellos años en los que se forjaron los comienzos de la tradición camionera de la familia León Garre, trayendo además una dosis añadida de ilusión en estos tiempos tan difíciles por los que estamos pasando.

Sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que el romanticismo todavía existe. Juan León es un hombre que atesora mucha experiencia y conocimientos que, dentro de un tiempo, conoceremos más a fondo en nuestra sección hermana “Rutas de la memoria”. Allí ahondaremos además en otra faceta suya que yo desconocía, como es la de hacer trovos.

Aclararemos que el trovo es una composición poética típica del campo de Cartagena y que tiene una característica que lo hace único, pues se improvisa, respetando la rima en todo momento, algo que no es nada fácil. De esta forma, Juan le puso voz al Pegaso de su hijo: Aunque me veas elegante/ ya no puedo trabajar,/ pero aún sigo adelante,/ porque quiero funcionar/ con pedales y volante.

Creo que queda todo dicho con este trovo. Gracias, Maestro.

 

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