Miguel González y su Buitre Negro; con identidad propia

Remangado con una camisa a cuadros más típica de un camionero americano, charlamos con Miguel, más conocido como el Buitre. Lo hacemos en Murcia donde vive desde hace tres años. Casualidades de la vida, aquí fue donde se inició en esto de darle a la rosca. Lo hizo en sus comienzos de transportista, con un Avia 3500; venía a recoger lechugas desde su Madrid natal para luego repartirlas por los mercados de la capital.

Kenworth W900 Buitre Negro“A mí siempre me ha gustado el camión. Yo vivía en el Paseo de Extremadura. Con poco más de seis años me sentaba en el bordillo y me ponía a contar los camiones que pasaban. Un Pegaso, otro, un Barreiros…, nos cuenta nuestro invitado. Aparte de los camiones que iba bicheando por la calle, fue fácil que el gusanillo del camión le fuera ganando la partida. Porque su padre, también Miguel, era camionero.

“Recuerdo hasta cómo sonaba un ERF chato con doble carro que tenía. Luego llegaron los Macarios. También me acuerdo de bajar con un Studebaker pescado desde Vigo con cajas de madera repletas de hielo. No creas que tardaba mucho, porque no veas cómo andaban esos camiones”.

El primer trabajo al volante de nuestro protagonista ya hemos dicho que fue el del Avia 3500 con las lechugas, pero su estreno laboral fue anterior, en un taller de electricidad del automóvil. Allí estuvo tres años y le fue muy bien porque después ha aprovechado esos conocimientos para hacerle cosas a sus camiones. “Hay cosas que no se olvidan. De hecho, la mayor parte de los pilotos que lleva el Buitre Negro se los he montado yo”, nos dice. Y son unos cuantos.

Kenworth W900 Buitre NegroA los tres años se salió del taller y se puso con el Avia. “Menudo mosqueo cogió mi padre. Él no quería que yo fuera camionero. Sabía lo dura que era la profesión”. Pero él, sin quererlo ni beberlo, ya estaba a viaje diaria Murcia-Madrid. “Venía conmigo un chaval, Fernando, que es como mi hermano. Cargábamos 236 cajas de madera con lechugas. Íbamos a Madrid y allí las repartíamos en los mercados. Después recogíamos los envases vacíos y regresábamos a Murcia”, rememora Miguel, mientras nos explica que su siguiente trabajo fue en El Corte Inglés.

“Escuché en una conversación en un bar que El Corte Inglés quería subcontratar las zonas de reparto para quitarse de encima los camiones. Me fui para las oficinas y diez meses después entré a trabajar con ellos. Me vendieron un Avia 3500 doble cabina y me dieron la zona de reparto de Vallecas. Fue una buena experiencia, más de veinte años he estado con ellos. Incluso compré cuatro camiones pequeños más. Cargabas en el almacén y repartías en los domicilios lo que la gente compraba”.

Buitre, todo un apodo

A El Corte Inglés también le compró un Pegaso Comet de 12 metros. “Lo compré para llevar al grupo de música rock Obús de gira los fines de semana. Yo era su road manager. Los llevaba al lugar del concierto, me ocupaba de buscarles Kenworth W900 Buitre Negrohotel, hablaba con el organizador, veía el local, controlaba el montaje del escenario y, antes de que empezaran a tocar, cobraba. Si no había dinero, no había concierto, así que los de Obús me apodaron El Buitre. Así se quedó. Hicimos muchas galas por toda España”, nos explica Miguel.

Entre sus trabajillos de fin de semana con el grupo musical y los repartos de El Corte Inglés, también comenzó a hacer distribución de productos Nivea por sus tiendas en Madrid. Y reparto para Michelin e incluso ha hecho 14 años de internacional con paquetería. Hasta hace tres años que dejó su Madrid natal para vivir en la tranquila Murcia. “En el Grupo Fuentes estoy muy a gusto. Normalmente hago viajes cortos, por la región murciana. A veces. Almería, Alicante, eso sí, todos los días duermo en casa, que soy joven, pero no tanto”, nos dice entre risas.

Y llegó el americano

El Kenworth que viste estas páginas llegó a manos de Miguel en 2004. Lo compró en Holanda, a un compraventa de camiones americanos. Le mandó unas fotos y al final, tras hacerle unos pequeños retoques, lo acKenworth W900 Buitre Negroabó comprando.

Y aquí lo tenemos. Poderoso Kenworth W900 con motor Detroit de 500 CV de potencia, cambio Fuller y con una quinta rueda movible. En función del tipo de remolque que lleve y apretando una de las numerosas teclas que tiene, se desplaza. Ahora tiene 950.000 millas y, cuando lo compró, andaba por las 910.000.

Con sus 9,5 metros de largo, el camión tuvo nombre nada más que lo vio Miguel. “Me lo dieron totalmente de color negro, así que lo bauticé Buitre Negro. Llevó ya 14 años con él y como mínimo me tiene que durar otros 14. Con él me doy unos buenos paseos porque trabajar con él es imposible. Las maniobras son muy complicadas, es ideal para las largas rutas americanas”.

Precisamente de un viaje a Miami en 2006 junto a media docena de locos por los camiones americanos se trajo todos los accesorios que vemos en el camión. Uno de ellos compró un Kenworth W900 Buitre Negrosemirremolque y el resto del contenedor lo llenaron de pilotos, llantas, placas, carabelas, vamos, lo que no está en los escritos. Después, el Buitre lo ha ido montando todo. “Me he pegado muchas horas”. El resultado bien vale la pena.

En cuanto a la aerografía, antes llevaba unas rayas. “Todo lo que llevo ahora ha corrido por cuenta del Grupo Fuentes. Los buitres de las puertas, más el de la trasera. Se han portado de lujo conmigo. Desguazaron todo el camión para pintarlo con el negro Porsche. No dejaron ni una de las 254 luces de posición. Estoy muy contento con el resultado”. Ahora solo cabe seguir disfrutando de él, de sus paseos, de ir a las concentraciones camioneras y también a las moteras, donde el Buitre es un habitual “Hay muy buen ambiente, un camión entre motos lo acaban adoptando como mascota. La verdad es que me lo paso muy bien y el Kenworh, pues llama mucho la atención”.

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