Miguel Ángel de la Torre y su MAN TGX

“A mi madre la quiero muchísimo, pero es que con mi padre me pasé, además, 16 años trabajando codo con codo, 24 horas al día. Y eso marca”. Miguel Ángel de la Torre aún se emociona cuando recuerda a su padre, Cosme, camionero de profesión y fallecido el año pasado. Este MAN TGX, la última adquisición de Miguel Ángel, se ha convertido en un pequeño homenaje a la figura paternal, que hoy preside la parte trasera de la cabina.

Nuestro protagonista lo compró en abril y durante la concentración de Torrelavega estuvo dándole vueltas a la cabeza, junto a sus colegas de profesión, buscando la temática con la que decoraría la nueva adquisición.

MAN TGXAl final, lobos y unicornios, exactamente los mismos motivos que otro MAN de su flota, un TGA, sólo que colocados en lados opuestos. “Quería crear una especie de negativo del otro vehículo”, explica el joven cántabro. “Pero, además, tenía que incluir la figura de mi padre; de eso estuve seguro desde el primer momento”.

Después de tres semanas de trabajo intenso, el TGX quedó listo. Por un lado, los lobos, “unos animales que por alguna razón me despiertan simpatía, y que no son realmente tan fieros como la gente suele pensar”, y por otro, una manada de unicornios, “por lo que significan en la mitología y porque me gustan más que los caballos”.

El vehículo estuvo en el dique seco una semana más, el tiempo necesario para incluirle el resto de los elementos decorativos: los pilotos, las llantas, la defensa trasera… pequeños detalles que hacen que el TGX se parezca -casi al milímetro- a su “hermano” TGA.

De momento, y hasta que la economía lo permita, el vehículo va a lucir así. Aunque -no nos engañemos- conociendo a Miguel Ángel y su ímpetu, el MAN terminará por experimentar nuevos cambios. “Me falta tapizarlo, y no sólo es una cuestión decorativa”, asegura nuestro entrevistado. “Tiene que ver con la limpieza. Tal y como está ahora me cuesta limpiarlo con un trapo; en cambio, en el TGA, que sí está tapizado por completo, lo hago en un minuto”. Próxima inversión: un tapizado. No lo duden.

La parte más emotiva del vehículo la encontramos en la zona trasera. Allí, el retrato de Cosme nos da una idea de lo mucho que significó esa figura para Miguel Ángel. “Tenía dudas sobre la frase que quería colocar”, nos explica nuestro protagonista. “Toño, el decorador, me dijo que me la currara, y yo me quedé bloqueado, le dije que yo era camionero y no poeta (risas), así que al final fue el propio Toño el que buscó las palabras”.

MAN TGXHoy, Miguel Ángel trabaja como autónomo para la empresa de logística Transvasa, de Camargo, encargada del transporte de un centro comercial nacional. Allí dio sus primeros pasos como jovencísimo camionero; allí estuvo trabajando también su padre, y allí sigue con sus tres vehículos, los dos MAN y un Scania veterano, un 144L, “el abuelo de la casa, con 12 años de servicio”.

El TGX recorre la Península con una lona, y la mayoría de las noches toca pasarlas lejos de casa. “Barcelona, Madrid, Salamanca, Logroño, León… Menos por el sur, viajo por todos lados. Por suerte, estoy contento con la comodidad del TGX. Y sobre todo ¡con los consumos!”. La tecnología EfficientLine que ofrece el nuevo MAN se nota mucho según nuestro protagonista. “Vamos bastante cargados y tengo que decir que hay diferencia entre este y el otro MAN”.

Donde no hay diferencias entre vehículos es en la dificultad para ganarse el jornal. En cuanto tocamos el tema estrictamente profesional, al entrevistado se le tuerce el gesto. “No sé por dónde quieres que empecemos… está todo fatal. El precio de los portes, los impuestos, el gasoil por las nubes… Algo falla, y algo tenemos que hacer para equilibrar esta situación”.

Como en tantas otras entrevistas, la desunión entre los profesionales del gremio salta a la palestra. “Ahí podría estar la solución, pero lo que ocurre es que andamos todos con la soga al cuello y en estas condiciones es difícil que nos unamos”.

Por suerte, existen las concentraciones de decorados. Allí reina la unión, y aunque sean temporales e intrascendentes para lograr cambios, permiten -seguramente- que la leche no se agríe más. Que ya es mucho. Lo que está claro es que para Miguel Ángel, y para tantos otros enamorados del camión y los decorados, las concentraciones, sea cual sea su naturaleza (san cristóbales, decorados, festividades de cualquier índole) son una parte importante dentro del oficio y la pasión camionera. “Con este MAN he estado en Torrelavega, en Soncillo, en las Presillas, en el Jarama… allá donde puedo ir”.

Pese al entusiasmo, nuestro entrevistado reconoce también que la normativa penaliza mucho a aquellos que quieren pasar un día de asueto con el camión. “Es cierto que estos vehículos están hechos para trabajar, pero también tenemos derecho a moverlos en un día de ocio, como el que viaja en su coche particular”. Cambien o no las leyes, lo que parece asegurado es que nuestro amigo continuará moviéndose hasta donde haga falta para reunirse con amigos y, de paso, exhibir su flamante TGX.

MAN TGXPese a su natural desparpajo, Miguel Ángel confiesa que aún siente algo de timidez cuando alguien le comenta que le gusta alguno de sus vehículos. “Parece mentira, ¿verdad? Pues así es. Se me saltan los colores cuando escucho comentar a la gente lo mucho que le gusta la decoración”. De igual forma -reconoce- se llena de orgullo cuando los amigos de su padre se le acercan para comentarle que se han emocionado al ver el retrato de Cosme, o cuando su madre rompió a llorar la primera vez que vio la imagen sobre el camión.

En casa, su pasión por este mundo está absolutamente consentida. Núria, la pareja de Miguel Ángel, ya se lo ha tomado como “un caso perdido” (risas), y Julen, su hijo, de 5 años, está encantado. Además, amenaza muy seriamente con mantener el oficio, el mismo que su abuelo, el mismo que su padre.

“Si te soy sincero, preferiría que se dedicara a otra cosa y que el mundo del camión sólo fuera un hobby, pero me temo que lleva los mismos pasos que yo”. Miguel Ángel explica entre risas que tiene que comprar Solo Camión dos veces, porque un ejemplar se lo queda siempre Julen y no hay quien se lo quite. “Viendo al crío y lo loco que nos vuelve con los camiones, entiendo perfectamente a mis padres y la lata que les debía dar yo, ¡exactamente la misma!”.

Sea cual sea el destino de Julen, seguro que heredará también la pasión. La de su padre. La de su abuelo. Y eso es una suerte.

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