Marcotran, casi medio siglo cruzando fronteras

Se trata de ver más allá de lo que tenemos ante nuestras propias narices, mirarse muy poquito al ombligo y transformarse continuamente según los deseos del cliente. No es un extracto de un texto sagrado. Y tampoco es una receta infalible. Pero lo cierto es que como filosofía empresarial la frase tiene pocas fisuras. Y funciona. Al menos a la compañía de transportes zaragozana Marcotran le ha funcionado Marcotrandurante cerca de 45 años.

Arrancaron en 1970 de la mano de Jesús Marco y de su padre, ambos con sendos camiones, y paulatinamente fueron creciendo al rebufo de la industria europea de la automoción.

Hoy, Marcotran sigue siendo una empresa familiar –Jesús y Alberto, los dos hijos del fundador, están al mando– con las ideas claras y un paso firme y seguro pese a los tiempos que corren.

Su vocación internacional va ligada al ADN de Marcotran desde el primer día, aunque la red tejida hasta hoy –que engloba ocho sedes más la central de Zaragoza– se ha ido trabajando poco a poco, siempre al ritmo de las demandas de los clientes.

En 1984, la empresa firmó el primer contrato directo con una empresa de automoción, al que más tarde se sumarían otros acuerdos para hacer transporte de electrodomésticos. En 1992, empujados por las exigencias de los clientes, que pedían cada vez más cargas parciales, se funda Marcotran Logistic, a lo que seguiría, en 1997, la creación de la primera delegación: Pyskowice, en Polonia.

Marcotran“Ésa fue una apuesta muy importante, y salió bien”, explica Rut García, la responsable del área de comunicación. “Hoy es la base más grande tanto en empleados como en flota, con casi 200 personas”.

Poco después se levantó la delegación de Algeciras, y en el año 2008 se dio un paso definitivo para el proceso de internacionalización con la apertura de las instalaciones de Tánger, Parma, Vigo y Moscú (a las que se han sumado París y Barcelona recientemente).

Rut destaca la capacidad de la empresa para transformarse constantemente, perdiéndole el miedo a emprender aventuras desconocidas, como el salto a países extracomunitarios, y adaptándose como un guante a los requisitos de las compañías que confían en Marcotran para el transporte de sus Marcotrancargamentos: “Al final te das cuenta de que se trata de confianza. No sólo cargamos el producto del cliente, también cargamos su confianza”.

En un vídeo corporativo, uno de los chóferes de la empresa resume en una frase el compromiso de los trabajadores: Nos gustaría ser como los Reyes Magos pero los 365 días al año. No podemos lograrlo, pero lo intentamos”.

Basta echar un vistazo a la variedad de tipos de remolque para comprobar que, en efecto, lo intentan constantemente. “Diseñamos nuestros propios remolques para adaptarnos a las cargas específicas de cada cliente. Lo fácil sería tener sólo frigos, pero hemos optado por ofrecer un mejor servicio”.

La formación, indispensable

Estamos en la sede central, a las afueras de Pedrola. La vivienda de la familia, en el centro de Pedrola, se quedó pequeña y en 2006 decidieron levantar estas instalaciones a las afueras del pueblo. Son cerca de 100.000 metros cuadrados sobre los que se reparten las Marcotranoficinas, el comedor, un taller de reparación, una zona de repostaje y lavado, una campa y una zona de aseo para conductores.

El grupo cuenta con una plantilla de conductores cercana a los 1.000 empleados, el 90 % de los cuales son asalariados.

Debido a las distancias que cubre la compañía y la necesidad de acortar los tiempos de entrega, Marcotran utiliza mucho el sistema de doble conductor por relevos, cosa que hace que la plantilla cuente con un sorprendente 11 % de mujeres al volante, la mayoría de las cuales trabajan codo con codo con sus respectivas parejas.

MarcotranLa formación, nos cuenta Rut, es un elemento constante en el día a día de la empresa, tanto entre los conductores como entre los miembros del equipo de oficina. “Todo cambia muy rápido y no hay más remedio que adaptarse a esos cambios mediante la formación.

Tanto gestores de tráfico como personal de oficina y los propios chóferes se reciclan constantemente. Es imprescindible. Cada cliente gestiona las cargas, las validaciones, las facturaciones y las incidencias de una forma diferente, según su propio sistema. Cada uno tiene su propio lenguaje, y nosotros tenemos que adaptarnos a ese lenguaje”.

Una red en constante expansión

Una de las características de Marcotran es que el 80 % de su facturación la genera una veintena de clientes, eso sí, empresas muy gruesas –relacionadas con los sectores del textil, los electrodomésticos, la alimentación y la automoción–, cuya confianza ha 294_profesion_marcotrans_16sido labrada a lo largo de todos estos años y regada a diario con litros y litros de puntualidad.

“Llegar a tiempo es fundamental”, asegura Rut. “Se trata de una cadena y no se puede romper. La carga completa llega a un centro desconsolidador, se reparte en vehículo ligero y debe descargarse en las tiendas en un día y hora precisos, de lo contrario les haces trizas todos sus cálculos de venta.

Hay un margen de 15 minutos de retraso, pero está ahí. Eso se debe cumplir a rajatabla. Nosotros sentimos que el cliente no sólo pone mercancía en los camiones, pone también su confianza. Y a la vez, su tranquilidad. Se trata de que nosotros le podamos decir: “Despreocúpate, sabemos lo que hacemos y lo hacemos bien”.

MarcotranLa estructura de Marcotran es 100 % propia, sin ningún tipo de subcontrataciones a terceros, una apuesta que supone, sin duda, amortizaciones más caras, pero a la vez ofrece mejor flexibilidad y una mayor competitividad. Y a la hora de cubrir un territorio tan vasto, la capacidad de respuesta es esencial.

Desde la sede polaca se cubren los países bálticos, nórdicos, Moscú, Bielorrusia, Ucrania, Georgia y Kazajstan; desde la sede de Parma se llega a Turquía, Irán e Irak; y desde Algeciras se baja a Marruecos, Mauritania y Senegal, entre otros países.

“Lo más lejano que hacemos te diría que es llegar a tiro de piedra de China. Para nosotros, Moscú está aquí al lado. Para que te hagas una idea: 10-12 días es un tránsito estándar para un único conductor. Es lo que se tarda, por ejemplo, de Zaragoza a Moscú. Pero desde Levante llegamos también allí en tres días y medio usando relevos. Para lograr eso, la red que tenemos estratégicamente ubicada en Europa es de vital importancia”.

Arículos relacionados

Su ámbito de acción se mueve sobre terrenos complejos que exigen fiabilidad. Por eso esta empresa mallorquina fundada en plena posguerra apuesta por equipos modernos, nuevas tecnologías y el respeto a una tradición de más de setenta años.

Únete a los comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This