Scania de Xevi Martínez

Xevi Martínez La historia de Xevi Martínez es, quizás, una de las más atípicas que han pasado por las páginas de esta sección. Primero, porque lo de meterse en una cabina nunca fue algo vocacional; segundo, porque sólo hace un año escaso que pintó su camión, y tercero, porque la idea de decorarlo apareció un día por pura casualidad. Nada de pasiones de niñez o sueños de juventud. Simplemente, casualidad. Un dibujo aerografiado en una puerta le bastó para cruzar el umbral y adentrarse en un mundo totalmente nuevo para él, y en el que apenas está levantando el vuelo.

Todo comenzó hace ahora algo más de ocho años. Nuestro protagonista llevaba tiempo ganándose el jornal como representante. Pasó por varias empresas, hasta que un día algo le hizo cambiar de rumbo, colgar la corbata y la americana y subirse a la cabina de un camión. Este barcelonés de 35 años -con residencia en Sant Salvador de Guardiola- sintió la llamada del oficio de camionero durante un viaje junto a Manel, amigo de la infancia y máximo responsable de Transports Marsol.

Camión Xevi MartínezRecuerdo que era un viaje a Italia de unos tres días”, nos explica Xevi Martínez. “Manel me propuso que le acompañara en el camión y me fui con él. Fue entonces cuando descubrí que ése era realmente el trabajo al que me quería dedicar”. Y dicho y hecho. Lo primero era sacarse el carnet, y después ganar experiencia. Manel le enseñó los entresijos del oficio de transportista durante tres meses.

Un “training” vital por dos razones: la primera, porque, como reconoce el propio Xevi, “en la autoescuela no te enseñan realmente a conducir camiones”, y la segunda, porque únicamente cuando se experimenta el trabajo de verdad a bordo de un camión uno descubre si está o no realmente preparado para ejercer de transportista. “En mi caso lo tuve claro. Durante ese tiempo encontré dos de las cosas que más me gustan en el mundo: conducir y viajar de un lado a otro”.

También pesó -y mucho- el tema económico. Nuestro protagonista reconoce que por aquel entonces -hablamos del año 2002- “en esta profesión uno podía ganar mucho dinero”. ¿Y la familia? ¿Hubo problemas para que aceptaran el cambio de oficio? Xevi salía en aquella época con la que hoy es su mujer y la madre de su hijo, Eva, quien no puso impedimento alguno.

¿Qué problema podría acarrearme un trabajo que a la postre ha sido el que me ha permitido crear mi propia familia?”.

En poco tiempo, Xevi pasó de vender productos de empresa en empresa a transportarlos en un trailer por todo el país. Con horarios más exigentes, en condiciones, a menudo, más complicadas, pero absolutamente convencido de que lo suyo era el camión. Comenzó con un tauliner, al enganche, en el País Vasco, y de ahí pasó a trabajar para una fábrica de Lleida. Después, el destino le llevó de nuevo a la empresa de su amigo Manel. La vuelta al génesis de su verdadera vocación ocurrió hace ahora un año. Xevi volvía a casa , y esta vez con su propio camión: un flamante Scania flanqueado por dos imponentes águilas.

Pura Casualidad

Camión decorado Xevi MartínezJamás me había planteado decorar un camión, pero una vez enfrascado en el tema tiré para adelante”. Todo fue producto de la casualidad. Xevi visitaba un taller de pintura para que le repasaran algunos detalles de la chapa. Sin más. Pintura blanca para dejar listo el nuevo camión. Entonces, algo se cruzó en su camino. “En las oficinas, en una puerta -explica nuestro entrevistado-, vi el dibujo aerografiado de una mujer.

Me encantó. Era perfecto. Tenía entendido que ese tipo de decoración era muy cara, pero pese a todo, me pudo la curiosidad y le pregunté al encargado. Para mi sorpresa, las tarifas me parecieron más bajas de lo que imaginaba, así que me puse en contacto con la pintora y cerramos el trato”. El verde de la parrilla y el de los laterales fue lo primero, además del rotulado. Arriba, sobre el parabrisas, el nombre del conductor, y a los lados, el de su mujer y el del pequeño Xavier, de tres años. “No quería ni rojo, ni azul, ni negro. Son colores muy vistos, así que me decidí por este verde”.

Camión Xevi MartínezLlegaba el momento de dar vida al vehículo con algún dibujo impactante. Xevi estuvo barajando posibilidades junto a la artista. Buscaban algo que pegara con el verde, que no rompiera excesivamente con esa tonalidad. Hasta que dieron con la idea del paisaje y las águilas. “Me pareció perfecto, y le dije a la pintora que lo hiciera todo de golpe, tardara lo que tardara. Quería llevármelo acabado. Visto el resultado final y las horas que le dedicó, te aseguro que no me ha salido nada caro”, asegura Xevi.

Con el Scania acabado de pintar y recién comprada una bañera para enganchar, nuestro protagonista se lanzó de nuevo a la carretera, esta vez con destinos internacionales como Italia, además de la Península. Durante este último año, a Xevi le ha ido creciendo el interés por los decorados. De hecho, tiene en casa ya preparado todo un kit de cromados para colocárselos cuanto antes. “La verdad es que me apetece customizarlo un poco más, especialmente con cromados, pero en cuanto la situación económica lo permita quiero decorar también el interior de la cabina”.

¿Un camión culé?

Cabina decorado Xevi MartínezUna de las grandes pasiones del protagonista de este número es el Barça. Corren buenos tiempos para los culés, por ello no es de extrañar que a algunos, como Xevi, les seduzca la idea de customizar su vehículo con motivos blaugranas. “Pese a que me encanta cómo ha quedado, la verdad es que mi verdadera ilusión sería pintarlo con los colores del Barça y aerografiar el Camp Nou y las tres copas en los laterales. Pero, viajando como viajo yo por toda España, igual no sería bien recibido por todos lados, ¿no?”, se pregunta mientras se le escapa una risa maliciosa.

Es posible -se nos ocurre- que más valga la pena no hacer la prueba. Ya se sabe que en esta tierra nuestra hasta la cordialidad y afabilidad más sinceras pueden desaparecer al instante cuando hay desacuerdo en política o fútbol. Así es que mejor las águilas.

De momento, sólo hace un año que este joven barcelonés se ha adentrado en el mundo de los decorados. En este tiempo, todavía no ha tenido ocasión de disfrutar de alguna de las muchas concentraciones que existen en nuestro país. “Quise acercarme a Montmeló justo cuando terminé de pintar el camión, pero ya no encontré entradas”, nos explica Xevi. “Claro que me gustaría, pero algo cerca, porque también valoro los fines de semana tranquilos en casa, con la familia y los amigos de la empresa. Prefiero no moverme mucho durante mis días libres”.

No hay problema, pues. Esperamos poder ver este flamante Scania en las próximas ediciones de La Torreta, Montmeló o La Jonquera. Ahí volveremos a encontrarnos.

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