Iveco Stralis 570, con esencia asturiana

En La Candaliega, cerca del pueblo de Llonín, en pleno corazón de los Picos de Europa, la familia Díaz Caso lleva toda la vida dedicada al transporte. La madre, María Josefa, hace reparto de pan en furgoneta por los pueblos de alrededor; Faustino está al frente de la actividad de transporte con tractoras y Eulogio se encarga del transporte de menos volumen.

En La Candaliega, además de su vivienda, tienen vacas, un almacén para piensos y una zona de aparcamiento donde descansa la flota: dos tractoras y dos rígidos. Los dos primeros, Iveco Stralis 500 CV y 560 CV. Los rígidos, un Eurocargo de 12 toneladas y un Stralis de 18.

Estos días andanIveco Stralis haciendo sitio para el nuevo miembro de la familia, un Iveco Stralis 570 CV aún sin matricular y que acaba de ser decorado. Nada recargado. Son apenas unas líneas amarillas que resaltan sobre el negro de la chapa y la silueta de la cruz de Asturias en los laterales.

El resto, detalles en honor a la tierra, un retrato del sobrino de Eulogio (el pequeño Faustino, hijo de su hermano) y una imagen del Picu Urriellu, o como se le conoce fuera de Asturias, el Naranjo de Bulnes, una mola calcárea de 2.500 metros de altura situada en el macizo central de los Picos de Europa y, sin duda, uno de los montes más populares de la cordillera Cantábrica. El decorador es nuestro amigo José Carlos Velasco, también asturiano, de Lastres y enfermo de los camiones, como no podía ser de otra forma.

Iveco StralisEulogio ha llevado la voz cantante en la decoración del vehículo. No buscaba nada muy llamativo, únicamente darle un toque de color y cuatro signos distintivos de su tierra. “Lo normal por aquí es ponerle unas cruces de Asturias a todos –nos explica Eulogio–. Yo había oído hablar del decorador, y un día coincidimos en la concentración de Pola de Siero. Hablamos, le enseñé lo que quería, cuál era mi idea, y empezamos a mirar bocetos. ¿El resultado? Me parece la hostia”.

La patria querida

Los Díaz Caso tenían claro que el franjeado sería suficiente, así como que la simbología asturiana sería imprescindible. Velasco empezó a trabajar con los trazos amarillos en pintura y añadió los detalles: la cruz ladeada de los laterales, en vinilo, y las impresiones digitales del Iveco Stralismapa de Asturias, el Picu Urriellu y el Pelayo en estilo cómic que luce la cabina por su parte trasera, uno de los sellos del decorador cuando trabaja con camioneros de casa.

Al final, se añadió la foto del pequeño Faustino, el hijo del hermano de Eulogio, que previamente había sido editada digitalmente para darle un aspecto más artístico. “Normalmente, siempre trabajo así las fotos que los clientes me traen –cuenta Velasco–. De igual forma, no me gusta colocarlas sobre la chapa tal cual, sino combinarlas con algún efecto”. En el caso de este Iveco, las imágenes digitales están colocadas sobre un marco que simula la rotura de los pliegos de la chapa del camión.

La elaboración del boceto inicial no fue muy complicada, explica Eulogio: “En poco tiempo llegamos a un acuerdo, y en una semana ya estaba hecho. Empezamos el boceto con las fotos de otro camión de mi hermano que también está decorado. Velasco no lo veía claro y nos fue dando su opinión. Es un artista y sabe de esto. Te dice: esto sí, esto no. Hasta que llega al punto exacto de la decoración que uno Iveco Stralisquiere”.

Pocos vehículos asturianos prescinden de la simbología de la tierra. Los detalles, por pequeños que sean, siempre están ahí: el mapa de la comunidad, algún pico, la cruz, la bandera… El decorador lleva un tiempo incorporando símbolos a diferentes tamaños, desde la cruz hasta el Pelayín. Además de esas señas identitarias y del retrato de Faustino, los Díaz Caso querían que el vehículo luciera una foto del emblemático Picu Urriellu, el Naranjo de Bulnes.

Su silueta imponente acompaña a Eulogio a diario en sus repartos a bordo del Iveco Stralis 350 CV. “Lo tenemos aquí al lado, a 15 km de casa. Nos hacía ilusión que apareciera, aunque yo nunca lo he escalado, eh. Velasco me dice: “¡Manda cojones que lo conozco yo y tú no!”.

La familia basa el grueso de su actividad de transporte viajando hacia la zona de Burgos y Aguilar de Campoo, donde cargan forraje, y hacia Navarra, para traer pienso. Normalmente, la ida la dedican a transportar abono y madera de eucalipto, respectivamente. Ya en casa, el Iveco Stralistransporte local se centra en vender forrajes y pienso por la zona de Cabrales y Cangas de Onís. El trabajo funciona y tocaba hacer una inversión en un vehículo nuevo.

Aunque la idea era jubilar el Iveco Stralis 500, la buena inercia del sector les ha llevado a mantenerlo y aumentar así la flota de tractoras. “Nosotros lo encargamos hace tres meses con la intención de sustituir al 500 –explica Eulogio–. Pero el vehículo está al día y hemos decidido seguir con él. Tiene ahora 1.200.000 km y vamos a intentar alargarlo un par de años más”.

La nueva joya no va a ir ni para Eulogio ni para su hermano Faustino. Ambos siguen con sus monturas. El Iveco 570 va para el único chófer de la empresa, José Antonio, que tras un año en nómina se ha ganado totalmente la confianza de los Díaz Caso. “Es de los míos: si tiene Iveco Stralisque lavarlo tres veces a la semana, lo hace. Lo lleva muy decente –dice Eulogio–. Le dijimos: si tú también estás contento con nosotros y tienes pensado continuar, te vamos a comprar el 570”. Dicho y hecho.

Su idea es colocarle al Iveco Stralis una barra con cuatro focos en la parte superior y unos pilotos de led abajo, en la defensa, en los alerones de detrás de la cabina y en los carenados laterales. El interior, se lo dejan al chófer. José Antonio va a mandar hacer un cubremotor y unas cortinas a su gusto. Un broche final perfecto para un purasangre con esencia asturiana.

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