Historias de un viejo camionero, un documental que viaja por la memoria

Asqueado de la profesión, de pasar penurias, del estrés, de los pagarés, de los teléfonos móviles, de los GPS, de que todo estuviera tan cuadriculado y sobre todo de ver, de sufrir en primera persona cómo el transporte había cambiado tanto en tan pocos años, el coruñés Fernando Fernández decidió en 2012 bajarse del camión.

Puso, así, punto y final a veinte años de su vida, diez de ellos recorriendo media Europa para dedicarse a su otra pasión: el audiovisual. “Tengo grabaciones en vídeo, en Super 8, de las primeras carreras de camiones en el Jarama. La cámara siempre me encantó”, nos cuenta Fernando, que acaba de estrenar el documental “Historias de un viejo camionero. Un viaje en el tiempo por la vieja nacional VI”, donde ha querido hacer un homenaje a los camioneros de antaño y dar un reconocimiento a una profesión que ahora está tan desprestigiada.

Para ello, Fernando Fernández, guionista y director del filme, ha confeccionado a lo largo de 54 minutos una historia contada a través de las vivencias de cuatro protagonistas (José “Barbeitos”, Amable Balseiro, Pedro López y Antolín Rodríguez), más la de José Luis Basante, que nos cuenta la historia de su padre, que comenzó transportando pescado y que falleció mientras descargaba la cisterna.

Los cinco van contando sus anécdotas, su historia personal a través de entrevistas individuales, normalmente realizadas en el interior de la cabina del camión. Estos momentos se entrelazan con encuentros entre los distintos protagonistas en restaurantes que fueron recorriendo a lo largo de la antigua carretera nacional VI.

Entre sorbo y sorbo con un cafelito calentito entre las manos se van contando historias de las rutas que hacía uno u otro, de cómo solventaban los problemas mecánicos a los que se enfrentaban a diario, de cómo eran las carreteras, de cómo se trabajaba.

Eso sí, todos coincidían en destacar una cosa: el compañerismo. “Antes parabas porque tenías una avería y sin dudarlo tenías a seis o siete personas ayudándote. Éramos una familia. Nos dejábamos dinero, una rueda, el gato,… En los noventa todo comenzó a cambiar. Que se pare alguien es impensable. De hecho miran para otro lado. La culpa de todo es del reloj, del tacógrafo, de las prisas, del control al que estamos sometidos. Estamos muy estresados. Antes se trabajaba brutalmente, pero no había ese estrés”.

Como dice el director del documental, “la profesión se ha automatizado. El trabajo antes también salía, la aventura, la improvisación se ha perdido absolutamente”.

El film de Fernando Fernández, que tardó un año en completarlo, tuvo un punto álgido. Durante un intenso día de grabación, los camioneros recorrieron al volante de dos camiones, un Pegaso tres ejes con frigorífico y otro Pegaso 2181 con cisterna, parte del trayecto de la N-VI, unos 150 kilómetros, los que unen la localidad coruñesa de Coirós con la leonesa de Vega de Valcarce.

“La grabación de ese día fue inolvidable, por los recuerdos, por lo emotivo. Los camioneros quedaron muy contentos, sino fíjate en sus caras cuando acaban de hablar, cuando escuchan. Están reflexivos, como añorando aquellos tiempos”, nos dice el director, que nos continúa explicando que su “idea original era grabarlo en blanco y negro por dar sensación de antiguo y reflejar lo duro de la profesión, pero al final se pierden matices, así que decidí que fuera en color.

De este modo, creo que hemos ganado mostrando los colores del otoño. También la lluvia que nos acompañó en el último tramo de nuestro entrañable viaje”.

Los vaivenes de la vida llevaron a Fernando a acometer un proyecto que tuvo su origen cuando todavía era camionero. “Un día estaba descargando en la Bañeza y decidí volver a casa por la N-VI. Hablando con amigos les comenté la experiencia que tuve y que debíamos hacer esa ruta en coche. Pasar por el mítico puerto de Piedrafita, recorrer la carretera. Luego pensé que molaría hacerlo en camión, y después registrarlo en vídeo. Como me quedé en paro, pensé que era el momento de darle forma a esa idea”.

Dicho y hecho. “La fui madurando. Creí que era más oportuno que en lugar de ser yo el protagonista, lo fueran los camioneros de los años sesenta que habían iniciado el transporte por esta carretera. Fui rizando el rizo y pensé en hacer la ruta con dos camiones de la época”.

Ya había protagonistas, ruta, paradas en los restaurantes legendarios, donde paraban los camioneros, los Pegaso. La historia cogía forma. Luego quedó comprimido en estos 54 minutos.

El documental “Historias de un viejo camionero” se estrenó en “petit comité” en un cine en Betanzos a mediados de julio. Allí se proyectó y entre los asistentes quedó un muy buen sabor de boca. Nosotros lo hemos visto y no nos extraña que haya sido seleccionado para la 39ª Semana Internacional de Cine de Autor de Lugo entre más de 1.500 participantes, o que incluso de otros certámenes de Estados Unidos le hayan puesto el ojo.

Para poder presentarlo en el otro lado del Atlántico, Fernando justo está trabajando para subtitularlo en inglés. Los camioneros españoles cruzando fronteras. Excelente. Menudo homenaje.

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Comments

  • Antonio Diaz de Lope 4 octubre, 2017 at 6:30

    Pegaso Europa. El primero que yo llevé era un 4220 barreiros con dirección mecánica, es cuando se decía que los camioneros tenían buenos brazos. De lo contrario , no había quien girara el volante.

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