Fiat 682N de los Butazzoni, herencia familiar

Solo habían transcurrido ocho años desde que los alemanes se rindiesen a los aliados, después de que Benito Mussolini y su amante Clara Petacci hubiesen sido detenidos por los partisanos en su huida hacia Suiza. Posteriormente fusilados los habían colgado de los pies exponiéndolos a la multitud en la plaza Loreto, de Milán. Lejos de allí, Baus, un pequeño pueblo a orillas del río Degano, al pie de las estibaciones de los Alpes cárnicos. Al otro lado de las aguas que bajan embravecidas de los deshielos, Luincis di Ovaro, otra minúscula villa que podría formar parte de los belenes que se montan en muchos hogares por estos días de Navidad.Fiat 682N

Por aquellos entonces, la industria trataba de resurgir paso a paso en una Italia preferentemente agrícola y ganadera. En el Piemonte turinés, cuna de la industria de automoción italiana, salía de las cadenas de montaje de Fiat un nuevo camión destinado principalmente a las extracciones de áridos y gravas en las canteras.

Se trataba del Fiat 682, que empezó a comercializarse en el año 1950. Emidio Butazzoni adquiría uno de ellos en 1953, un modelo muy apropiado para trabajar en el suministro de arenas y gravas para el sector de la construcción de los distintos pueblos de la región cárnica.

En aquellos años, la extracción de áridos se realizaba a mano; es decir, se cargaba a pala o a capazos. Sin embargo, el origen de la empresa familiar se remonta muchos años antes, cuando el abuelo Andrea adquiría para la empresa los primeros camiones que se vieron por la comarca alpina. Vehículos de los albores de Fiat 682Nlos años 20, un Fiat 18 BL, un Fiat 634 o un Lancia 3RO que se emplearon siempre en las mismas labores de extracción y venta de áridos. Hoy son los nietos de Andrea e hijos de Emidio los que continúan con la tradición familiar.

Andrea y Alessandro no solo han mantenido la empresa, sino que han multiplicado el trabajo. Una flota de rígidos formada por las marcas Iveco, Mercedes y Scania, así como cinco palas excavadoras de gran tonelaje que mantienen la frenética actividad diaria y el suministro que exige la construcción. Al mismo tiempo dispone de trituradoras propias para moler los graneles de rocas hasta convertirlos en gravas de distintas medidas e incluso arenas.

La restauración del Fiat 682 ha sido un largo proceso, desde que los dos hermanos se propusieron poner de nuevo en marcha el camión adquirido por su padre Emidio. Los trabajos de recuperación empezaron en el año Fiat 682N2008 y han finalizado en 2014.

Se han llevado a cabo únicamente en la época invernal, ya que en esas fechas y en aquellas tierras resulta imposible trabajar en la cantera. Las nieves, los hielos y el frío son un impedimento natural en las altitudes del valle del Friuli. Un invierno tras otro Andrea y Alessandro desmontaron por completo la cabina, la caja, motor, transmisión, ejes, etcétera. Los componentes irrecuperables o que faltaban se han fabricado de nuevo siguiendo planos originales.

En la Italia de entonces no resultaba extraño ver los camiones con el volante a la derecha. La razón no es otra que las estrecheces de las carreteras a las que debían enfrentarse los conductores de la época, que así les permitía arrimarse bien a la cuneta, sin exponerse en el centro de la vía. Al igual que tampoco se preveía que pudiesen adelantar como sucede con los actuales. El resultado podemos verlo en las ilustraciones que acompañan estas páginas, donde también aparece Catina, la esposa de Emidio y madre de Andrea y Alessandro, continuadores de la saga de graveros.

 

Arículos relacionados

“… Vivo en la carretera, dentro de un autobús, vivo en la carretera aparcado en un blues…”, a diferencia de aquello que cantaba Miguel Ríos, el ponferrradino Rogelio Cerezales no “mira siempre hacia el sur” sino a su Bierzo leonés.

Únete a los comentarios

Pin It on Pinterest

Shares
Share This
Apúntate al newsletter

Apúntate al newsletter

Recibe cada semana nuestras noticias.

¡Gracias por suscribirte!