El Volvo FH16 de Jorge Aguado, espíritu guerrero

Se ha pasado hasta las dos de la mañana puliendo las llantas y cuidando todos y cada uno de los detalles de su Volvo FH16. Jorge Aguado vive este mundo con la pasión de un chaval. Con una sonrisa de oreja a oreja nos da la bienvenida en Murchante, Navarra, y nos conduce hasta el garaje donde descansa el vehículo. “Está impecable”, le decimos. Y Jorge vuelve a sonreír. Se le ve orgulloso. No en vano, a sus 33 años disfruta de la profesión con la que siempre soñó. “Eso de que el camionero nace o se hace, en mi caso está claro que nací”.

Volvo FH16Hijo de transportista, nuestro protagonista ha tenido siempre claro cuál era su sueño. “Cuando en casa me obligaban a estudiar porque sacaba malas notas yo me compraba la revista Solo Camión, la metía entre los libros y así me ponía a estudiar”. Los recuerdos de infancia siempre van ligados a los camiones: fotos con dos años junto a cabezas tractoras; luego las maquetas y después los viajes con su padre. “Le hacía trabajar los fines de semana sólo para poder acompañarle en la cabina”, nos cuenta entre risas.

Lo de estudiar no iba con él. Jorge suspiraba por terminar las clases y viajar con el Renault 365 cuatro ejes y cabina baja de su padre, el primer camión que recuerda. “Guardo recuerdos inolvidables de aquella época”, nos confiesa. “Mi hermano y yo nos alternábamos para acompañarle. Y ahora los dos somos transportistas”.

Volvo FH16Con 19 años, con la mili recién acabada, el joven Aguado ya tenía todos los carnets y sólo había que esperar a cumplir los 21 para alcanzar el sueño. Un breve test de aptitud, un reconocimiento médico y listo. A trabajar. “Mi padre compró un Renault Magnum 430 con el que hacía transporte de cerdos. Me fui con él. Estuvimos un año entero haciendo un montón de kilómetros juntos, sin parar. Hacíamos Marsella, la Bretaña, Zamora… mi padre era el jefe y siempre le tenía que hacer caso. Aunque algunas veces era él el que me escuchaba. Por ejemplo, para elegir restaurante”.

Durante ocho años, Jorge estuvo trabajando en el transporte de cerdos, una tarea complicada. “La faena no me desagradaba -asegura-, pero me daba muchos quebraderos de cabeza. Muchos nervios, dificultad para conseguir viajes a precios razonables, fines de semana sin poder planificar… en cuanto salió la oportunidad de la cooperativa, tanto mi hermano como yo no lo dudamos un instante y nos metimos”.

La cooperativa es Ribertrans, una empresa de transporte de Fontellas (Navarra), y en aquella época buscaban conductores de la zona con vehículo propio. Requisitos para entrar: camión propio, ser de la zona y títulos al día. “Cuando comencé ya tenía este Volvo. Trabajaba al enganche, y desde hace tres años ya con plataforma propia. Hago nacional e internacional. Aunque lo normal en mi caso es Francia. La mercancía es general. Y estoy de maravilla. Hago lo que me gusta y además me puedo organizar mi vida, fines de semana libres, vacaciones… Un lujo”.

Volvo FH16El primer vehículo con el que Jorge comenzó fue, precisamente, un Renault 365 cuatro ejes como el de su padre, pero con la cabina sobreelevada. Y de ahí ya pasó al Volvo FH con 610 CV, que acaba de cumplir seis años y suma casi 900.000 km. “Para el transporte de cerdos esa potencia me venía muy bien, pero ahora que no voy tan cargado, la verdad es que me sobra”, nos dice Aguado. “No me ha dado ni un problema. Va muy suave”.

Se trata de una edición Ocean Race, originariamente de color verde y decorado con unas olas. ”Así estuvo hasta que entré en Ribertrans, donde te exigen pintarlo de gris. Como me gustan mucho las decoraciones, cuando lo pinté aproveché y le puse unos vinilos con los que estuve cerca de dos años”. Los adhesivos no tardaron en despegarse, y Jorge decidió este año dar un salto más y pintar la chapa. “Soy un poco quisquilloso con los detalles y me apetecía mejorar la decoración”. Y tanto que la mejoró.

Dos guerreros alados custodian ambos laterales. Personajes fantásticos que el propio Jorge se encargó de buscar por Internet y con los que se siente identificado. “Quería algo de fantasía, porque la realidad ya es suficientemente dura. Son espíritus luchadores, y creo que representan perfectamente la actitud que tenemos que tener en esta profesión: para seguir a flote no hay otra que luchar y luchar.

Después han llegado más cambios: los escapes y los faros -instalados en un taller- y los intermitentes y el cubredepósito, cuyo montaje es obra de nuestro entrevistado. “Me gusta pasar horas con el camión, aunque no esté en ruta. Y además hago alguna cosa de soldadura”. El resultado está a la vista. El FH16 ha ganado presencia, tanto por dentro como por fuera. “Los fines de semana siempre estoy lavando, limpiando, puliendo, arreglando cosillas”, asegura Aguado. “En el interior también he tapizado puertas, asientos, parasoles y pasamanos. Disfruto mucho, aunque le tengo que dedicar muchas horas. Pero tengo que decir que estoy muy contento con el resultado final”.

Compartir da satisfacción

Como suele ocurrir en esta sección, la mayor satisfacción de nuestros camioneros llega en la carretera, cuando los curiosos se acercan dejándose sorprender por los dibujos. Y en las concentraciones, la fiesta de los decorados. Para Jorge, esas reuniones son una excusa para pasar más horas con el camión y luego reunirse con gente que vive la misma pasión. La auténtica pasión camionera. “En la carretera compartes ratos con gente que realmente no disfruta de esta profesión. Veo muchas malas caras. Pero en las concentraciones no pasa eso. Es pura alegría”.

Volvo FH16Las primeras experiencias junto con otros apasionados del camión y, sobre todo, de los decorados fue en Beziers, adonde Aguado viajó sin su vehículo. Desde entonces ha pasado por Le Mans, el Nordic Trophy de Suecia -en dos ocasiones- y varias concentraciones en España, como Iniesta o Torrelavega.

En el calendario ya tiene marcada en rojo la fecha de la concentración de Montehermoso. Pero Francia le tira mucho. “Este año tengo la intención de ir a más festivales. La verdad es que en Francia siempre me han tratado muy bien, y además se vive la profesión de otra forma, con más consideración”.

El libro del destino de este joven ya tiene los primeros capítulos escritos. Y todo apunta que el argumento no va a sufrir giros sorpresivos. Su pasión camionera es demasiado fuerte. Las últimas lineas del libro vital de Jorge las ocupa María, transportista como él. Ahora comparto mi vida con una camionera, y eso se lleva muy bien. No sólo porque María me comprende, sino porque también me ayuda. Comparto mi afición con ella. Los dos tenemos claro que además de trabajo es un hobby”.

María, a su lado, le mira y sonríe. Son tal para cual. “Estoy muy contenta”, dice ella. Solemos ir juntos en la cabina. Somos muy parecidos”.

Buena suerte, muchachos. Y que el espíritu guerrero se mantenga.

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