Laos: El transporte en el sudeste asiático

En plena época de lluvias, la humedad es la encargada de darnos la bienvenida a Laos, un bello y tranquilo país del sudeste asiático sin salida al mar y encajonado entre Tailandia, Vietnam, Birmania, China y Camboya. No en vano, esta situación geográfica lo ha convertido en un verdadero cruce de caminos para el transporte de mercancías entre todos sus países vecinos.

Su extensión es aproximadamente la mitad que España, pero en él sólo viven unos siete millones de personas. Ello supone un inmenso contraste con los estados que lo rodean.

Por ejemplo, Vietnam es sólo un 30 % más grande que Laos, pero tiene una población de nada menos que noventa millones de personas. La baja densidad de población convierte Laos en un remanso de paz donde incluso en las ciudades más grandes como la capital, Vientián, u otras como Luang Prabang, Savannakhet o Pakse, se respira un aire de tranquilidad casi rural.

Sudeste asiático, LaosSe trata de una república socialista unipartidista, lo que significa que la única voz política legal la integra el Partido Popular Revolucionario de Laos (PPRL). Visto así, podría parecer que estamos ante un país cerrado a cal y canto a las influencias exteriores, pero no es del todo así.

Es cierto que la aplicación de ciertas reformas políticas va a un ritmo muy lento. No obstante, desde la década de los 90, Laos comenzó una relativa apertura económica y el país ha ido recibiendo progresivamente, en estos últimos veinticinco años, inversión extranjera y mejorando sus perspectivas.

En cualquier caso, el nivel de desarrollo del país sigue siendo bajo, pues casi tres cuartas partes de la población viven con menos de 2 euros al día, con el cultivo de arroz de subsistencia como principal medio de vida.

El estado de las carreteras es un gran hándicap para el transporte de mercancías en Laos, pues sólo una parte de ellas se encuentran asfaltadas. En los últimos tiempos, esta tendencia está cambiando, pero, de momento, los camiones deben recorrer parte de sus trayectos por pistas de tierra, con las consiguientes dificultades y peligros que ello supone.

Y si en temporada seca ya es así, los desafíos crecen exponencialmente cuando llegan los meses de lluvias. De hecho, hay muchas zonas que quedan aisladas en esta temporada, ya que las pistas quedan anegadas y, en ocasiones, no es posible circular ni siquiera en vehículos 4×4.

Afortunadamente, una parte de los habitantes de Laos tienen una alternativa cuando esto sucede. Se trata de los ríos, auténticos salvadores a la hora de transportar mercancías, aunque en volúmenes inferiores, a lugares remotos a los que no se podría acceder de otra manera. Y es que el transporte fluvial es un estandarte del país, con el gran Mekong como su verdadero protagonista.

De hecho, este río es el eje que vertebra buena parte de Laos, ya que en paralelo a él transcurre la carretera número 13, la más importante del país.

Gran parte de la frontera con Tailandia, incluso, la constituye el propio Mekong. Como símbolo de las buenas relaciones entre ambos países, el río se puede cruzar por los llamados Puentes de la Amistad.

Son puntos fronterizos clave para el comercio, por donde los camiones de mercancías salen del país con productos como madera o café, que se encuentran entre los más exportados de Laos. De Tailandia vuelven sobre todo alimentos variados, combustible y productos manufacturados. Los propios laosianos destacan la calidad de estos últimos con respecto a los locales. Y es que, cuando un producto es más caro en Laos de lo que se cabría esperar, los comerciantes lo justifican con la coletilla “¡es que está hecho en Tailandia!”.

De Norte a Sur

El norte de Laos es muy montañoso, con zonas de relieve muy escarpado. Si a esto le unimos las carreteras embarradas en plena época de lluvias y el precario estado de conservación de algunos camiones que las transitan, el resultado puede preverse.

Transporte LaosY así lo pudimos constatar con la presencia de maltrechos camiones Kamaz de origen ruso volcados en las cunetas con relativa frecuencia durante los ratoneros descensos. El problema no es sólo que esto suceda, sino que en ocasiones dicha situación provoca el abandono del camión debido a la inexistencia de medios para rescatarlo del lugar.

A aprietos de este tipo se enfrentan a diario los camioneros de Laos, demostrando que en ocasiones el transporte de mercancías puede convertirse casi en una proeza en este país asiático. El contexto cambia bastante en la mitad sur del país, con una orografía algo más amable que facilita ligeramente las cosas.

Transporte LaosPero en esta zona hay otro adversario fundamental, y son las altas temperaturas, pues la diferencia con respecto al norte es notable. Aquí, el sol tropical gana espacio a las lluvias y el sobrecalentamiento de los motores es la tónica habitual. Por ello, los camioneros deben resignarse a rodar a ritmos lentos o incluso a detenerse cuando esto sucede para darle un respiro a la mecánica.

Los neumáticos también sufren lo suyo y no es nada raro que la intensidad del sol y las extremadas temperaturas provoquen reventones. En numerosas ocasiones nos topamos con camiones a un lado de la carretera 13 con algún neumático que había llegado al límite de su resistencia.

Transporte LaosLaos es actualmente heredera de una importante confluencia de culturas, y no solo procedentes del continente asiático. Y es que el hecho de haber permanecido bajo el dominio francés como colonia desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX también dejó rastro de costumbres venidas del país europeo.

Una de las más curiosas consiste en el consumo local de un producto casi impensable en la mayoría de los países asiáticos. Hablamos de las baguettes. De hecho, es bastante frecuente ver pequeñas camionetas Hyundai a primera hora de la mañana realizando el reparto de pan entre tiendas y puestos de alimentación de las ciudades más pobladas del país. Algo muy corriente en Europa pero que en Asia pasa a ser una actividad casi exótica.

 

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Además de sus conocidas exportaciones de piedras preciosas, el país africano más meridional se siente orgulloso de otro de sus tesoros, como la creciente producción de vino, así como del comercio de madera y caña de azúcar, que avivan el transporte en la primera economía del continente.

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