El Scania T de la familia Vilardell, fuente de inspiración

Desde su origen en la construcción de camiones, la línea de fabricación de Scania mantenía una estructura y diseño de camiones de cabina adelantada. De hecho, no es hasta el año 1971, cuando el fabricante lanza la nueva Serie 141 con una cabina moderna, abatible y sin morro, a pesar de que entre los años 1932 y 1939, la marca flirteó con la concepción de un camión basado en un chasis de autobús llamado Bulldog, de los que se hicieron una serie de 62 camiones.

Scania T VilardellPero como decíamos, fue a partir del 141 cuando ambas cabinas convivieron en el mercado europeo hasta que, en 2005, el constructor decidió poner fin a la producción de la Serie T, el último modelo de cabina de morro que tantos éxitos había cosechado, pero que el año anterior no conseguía alcanzar ni las 1.000 unidades vendidas a escala mundial.

Muy probablemente, a causa del lanzamiento de la Serie R, un modelo que enarbolaba un nuevo enfoque en las cabinas de los camiones del constructor sueco y, tras ella, le sucedería la Serie P. Aunque cabe destacar que Scania lideró el mercado de camiones de morro en Europa y América Latina, desde el 90 hasta 2005, y fue el único fabricante que mantenía la producción de este tipo de cabinas.

Scania T VilardellPero hasta llegar a su extinción del mercado, el Scania T había servido como fuente de inspiración, tal y como lo ha hecho en la actualidad en la familia Vilardell, y como también lo hacía en la propia casa madre con el desarrollo del prototipo Dream Truck, que posteriormente se comercializaría en 1994 con una serie limitadísima conocida como EXc (Extended Cab). Que no era otra que el chasis de la tractora T164, una cabina de morro con dormitorio, pero transformada en cabina chata, que aprovechaba para alargar la zona de descanso en 1,3 metros con respecto a una cabina Topline de serie de la época. Tampoco la familia Svempas se resistiría a transformar en numerosas ocasiones la mítica tractora, incluso, convirtiéndola en descapotable.

Scania T VilardellPues bien, para la familia Vilardell no ha sido menos. Recuperar un Scania Torpedo fue el sueño de Jordi, uno de los pequeños de Joan Vilardell. Mientras Martí, el hermano, se decantó por el Scania Holland Style, con lo último de lo último, Jordi rebuscaba en la historia del transporte, en los orígenes de la marca y sus cabinas adelantadas. Un camión con un concepto de diseño de más de un siglo de antigüedad, con un fácil acceso al motor, y con ello al mantenimiento del vehículo.

De hecho, esta fue una de las principales razones a la hora de diseñar los primeros vehículos automotores con una cabina de morro que contenía el motor, pues la accesibilidad facilitaba el cuidado y el mantenimiento del camión.

Del azul al granate

Aunque como suele pasar con un vehículo como este, con casi treinta años de trabajo a sus espaldas, necesitaba algo más que una Scania T Vilardellsimple mano de pintura. Para ello, los Vilardell confiaron en el pintor especializado Jordi Vicente Muñoz. Pues aunque se trataba de recuperar una pieza de museo, también consistía en darle un aspecto moderno y personalizado, a imagen de lo que el pequeño Vilardell había soñado para su Torpedo. “Ya tuvo faena el pintor, porque el Scania T lo compramos que venía pintado en una especie de azul cielo, confiesa Joan, el padre del vástago. Para realzar el morro, el capot se ha pintado en negro sobre el granate del resto del vehículo.

Junto con Bernardo, el mecánico y amigo de la familia, así como alguna que otra visita al taller, al Scania se le han repasado el aceite, el retarder, el radiador, las correas, la bomba de agua, los frenos, cambio de neumáticos, lógicamente, y se le han ido incorporando un sinfín de accesorios tanto interiores como exteriores.

De estreno

Para quien también ha resultado una fuente de inspiración es para el hermano de Jordi, Martí, Scania T Vilardellquien decidió pintar y tapizar el interior de la cabina con una combinación de granate y blanco que realza los componentes, testigos y dispositivos del salpicadero. “Se metió dentro y le puso mucho empeño, estoy orgulloso del trabajo realizado”, aseguraba Joan.

El Scania T124 del año 1989, de 400 CV de potencia máxima, llegó a manos de la familia de transportistas hará unos cinco años, y aunque está totalmente restaurado, no participa de la actividad diaria del transporte especial al que se dedican. Pero sí de la vida cotidiana de los dos hermanos, que a falta todavía de unos pocos años para poderse sacar el carnet para poderlo conducir, pasan muchas horas en la base de la empresa familiar, conociendo el trajín del transporte de quienes mejor pueden mostrárselo; en primer lugar de su padre y, en segundo, del bueno de Bernardo, hombre comodín en la base que comparte su dilatada experiencia, mientras Joan, el padre, es el Scania T Vilardellhombre punta a bordo de los camiones y quien maneja la parte del transporte pura y dura, desde la cabina de su camión.

Sin lugar a dudas, estamos seguros de que queda historia Vilardell para rato en el mundo del transporte. Ya sea con un clásico como este, con el diseño de cabina que marcó el inicio de la construcción de camiones, o ya sea con un camión de última generación personalizado. Dos hermanos, dos estilos de camiones, otros dos estilos de personalización, pero una única familia y una única profesión; qué duda cabe que el transporte corre por las venas de todos ellos.

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