El Scania 164L de Francisco Javier López, ruta andalusí

Entre risas, nuestro protagonista traslada su memoria hasta sus ocho años -ahora está pisándole los talones a los 40-. Era el día de su primera comunión, y como regalo, su padre le obsequió con nada más y nada menos que un paseo al volante de su Pegaso SuperComet. “Ése fue mi estreno”, apunta Francisco Javier. 266_decorado_scania_02

Por casa de los López, en la localidad barcelonesa de Sant Feliu de Llobregat, siempre han corrido camiones. “Mi padre ha sido toda la vida autónomo con el tema de la construcción por Cataluña. Cuando yo era pequeño siempre me subía al camión los fines de semana, en vacaciones… De hecho, si alguna vez se iba muy pronto y no me despertaba me cabreaba”, nos puntualiza.

Fue pasando el tiempo y a nuestro entrevistado le tocó el turno de hacer el servicio militar. “Me tocó en Cádiz. Allí me saqué el carnet de conducir. Cuando volví comencé mi andadura como transportista. Mi padre tenía una bañera, así que la cogí y me pasé unos cuatro meses por Cataluña al volante de un Scania 360. Corría el año 1992, y la crisis por entonces, aunque no tan severa como la actual, sí que hizo mella. “Dejé la bañera y empecé a hacer transporte internacional. No sabía ni dónde estaba La Jonquera, pero me puse con el Scania al enganche”.

Franc266_decorado_scania_04isco Javier no se lo pensó dos veces. “Encontré trabajo en Transportes Arroqui de Pamplona, que me mandó a Hannover (Alemania). De eso hace justo 20 años, todo un mundo para cómo han cambiado las cosas tecnológicamente hablando. Por aquel entonces no teníamos ni teléfonos móviles ni GPS, ni nada. La verdad es que lo pasé mal en mi primer viaje. Era la víspera de Navidad y por Francia y Alemania había mucha nieve.

Por el camino me encontré varios camioneros de Almería que me guiaron hasta el destino. Lo que pasa es que ellos subían y bajaban los puertos a lo loco y yo iba detrás de ellos acojonado. Cuando paramos para hacer el descanso me pasé toda la noche abriendo la cortina para ver si dejaba de nevar, ¡No paró en toda la noche!”, nos cuenta Francisco Javier.

La primera ruta internacional le marcó tanto, que cuando llegó a descargar llamó a la jefa de tráfico para advertirle que ya no repetiría más. Al final cogió otro viaje para hacer un favor a Hamburgo y después vino otro y otro, y así se fue adaptando; de eso hace ya 20 años.

Inglaterra, Holanda, Italia, Francia, Portugal o Alemania. Francisco Javier se ha especializado en transportes internacionales, aunque también hace nacionales. Con el tiempo, nuestro protagonista se hizo autónomo y poco a poco fue ampliando su flota de vehículos. El primer camión que se compró fue un Volvo FH12 de 460 CV: “Jubilé el Scania 360 con casi dos millones de kilómetros”. Ahora su particular flota está compuesta por tres Volvo, un Scania y un Renault.

El Scania es el que este mes traemos hasta estas páginas. Se trata del 164L de 480 CV, que casi siempre lo ha llevado un chófer. “Actualmente, como que la faena está un poco floja, tengo cuatro chóferes -antes tenía cinco- y yo llevo este camión. Transportamos mercancía general, aunque mucho es recambios de automoción, puntualiza Francisco Javier.

266_decorado_scania_05El Scania lo compró de segunda mano a un amigo de toda la vida. Un granadino que había vivido en Barcelona pero que cuando adquirió el camión estaba afincado en Granada. “Me llamó, me mandó el dinero y me encargó ir a buscarlo al concesionario de Martorell (Barcelona). Antes de bajárselo hasta Granada me dijo que le pusiera algunos dibujos. Me dio libertad, que lo hiciera a mi gusto, pero que tuviera algún motivo de la Alhambra. Dicho y hecho.

Francisco Javier se puso en contacto con Flora Biosca, la aerógrafa, que se puso manos a la obra. A ambos lados, la Alhambra acompañada de una mujer de escultural belleza. Unas letras en caligrafía japonesa dan el toque final al conjunto decorativo. “Las letras no sé lo que significan, pero no preguntaré, no vaya a ser que tenga que quitarlas”, dice entre risas.

Cuando Flora finalizó el trabajo, nuestro invitado bajó a Granada para entregar la tractora a su amigo: “Él estuvo unos dos años con el camión, me llamó y me dijo que no lo quería, que lo vendía. Al final se lo compré, así que la decoración ya venía, no es que la buscara, aunque una vez que la tienes te gusta mantenerla”. Nuestro protagonista se estrenó aquí con el tema de la decoración exterior, aunque con el de la personalización no era su primera vez, ya que con el Volvo 460 tapizó todo el interior y fuera le colocó los faros y el mataburros.

A todas estas, el Scania ya va por el millón y medio de kilómetros, todo un veterano de la carretera. Al millón se le hizo una revisión completa: “Lo bueno de estos camiones es que su motor V8 es muy duro, aguanta mucho. Llegará a los dos millones , pero no le podremos pedir mucho más”.

266_decorado_scania_08Quedamos con Francisco Javier mientras hace su descanso. En breve partirá para Valencia y se pasará toda la semana fuera. “Vamos con lona, a pesar de que la ruta que voy a hacer es nacional. Ahora mismo de España para el extranjero hay mucho trabajo, el problema son los retornos. Los pocos que hay están cogidos por empresas grandes. Hay mucha competencia y a unos precios a los que es imposible entrar.

Y encima tenemos que lidiar con el precio del gasóleo”, nos asegura. El futuro lo ve negro, pero la receta para despejar los nubarrones también la tiene clara: El transporte no tiene que parar dos semanas, una huelga bien hecha en 24 horas soluciona la situación. Hoy en día, los camiones somos los almacenes de las empresas. Pasa en los supermercados o en la industria de la automoción. Si una entrega falla, tienen que parar la cadena de producción. Tomen nota, que no le falta razón.

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