El Scania 141 de Lorenzo Nieto, dureza nórdica

Si a esto unimos que el servicio posventa no tenía aún una red consolidada en España, era fácil suponer el porqué de este estado de cosas. Así, excepto alguna flota importante dedicada al internacional, y contadísimos autónomos o pequeñas empresas, pocas unidades de la marca del grifón circularon en aquellos años con matrícula española.

Y no es porque no sobraran los argumentos, que sobraban: mecánicas robustas y fiables, dureza de los elementos mecánicos, capaces de soportar un clima extremo como el nórdico, grandes acabados interiores para hacer acogedoras sus cabinas, etc.

Sobraban argumentos, síScania 141, pero faltaba dinero, para qué engañarnos. Scania se labró con el paso de los años un gran prestigio hecho a base de hacer de la calidad de sus productos el santo y seña de la marca. Por eso, no es de extrañar que muchos profesionales del volante, al preguntarles por la élite de los vehículos a motor en general, solían responder con esta cita: para coche, Mercedes; para autocar, Setra; y para camión, Scania.

En esa década todavía se antojaba muy lejana la presencia habitual de Scania en las carreteras de la piel de toro. Por eso, cuando la empresa Transportes Pataleta, de la localidad murciana de Scania 141Mazarrón, adquirió este Scania 141, es fácil suponer que su sola presencia constituyó todo un acontecimiento.

Muchos puede que hasta lo vieran como una especie de intruso, en medio de aquel olimpo de Pegaso, Barreiros y, en menor medida, Volvo, como lo era la España de finales de los 70.

No obstante, en pocos años más, tras la adhesión española a la CEE, la proliferación generalizada de marcas foráneas sería un hecho, y muchos Scania recalarían finalmente en España. Su vida estuvo ligada al transporte en general y, particularmente, a los productos hortofrutícolas de la comarca mazarronera. Años después, el camión fue adquirido por Miguel Zamora, apodado “el americano”.

En sus manos, el camión siguió acumulando kilómetros y dedicándose al mismo tráfico que hacía anteriormente. En 1996, este Scania había recorrido la nada despreciable cifra de 2.800.000 kilómetros, alcanzada sin problemas importantes de mecánica. A pesar de tan impecable expediente, el paso inexorable del tiempo dictaba una ley no escrita, por la que había llegado la hora de su reemplazo, y quién sabe si su desaparición física.

Eternos feriantes

Miguel Zamora lo entregó en un concesionario, tras comprar un nuevo camión. Allí quedó arrinconado, como un viejo barco varado en la playa. Su futuro no parecía muy esperanzador, pero a este 141, el destino le tenía reservado un comodín vital, un comodín en Scania 141forma de adquisición por parte de una de la familia de feriantes con más tradición de todo el Levante español: los Tortosa.

Esta familia suma varias generaciones dedicadas en cuerpo y alma a la diversión de los más pequeños, y tiene entre sus vehículos de trabajo verdaderas joyas de la carretera. Una vez incorporado el Scania a su nueva vida, su día a día pasó a ser mucho más tranquilo y suave que el que había desempeñado tiempo atrás, con pocos kilómetros al cabo del año y cargas de poco peso.

Definitivamente, su nueva condición de camión feriante supuso un bono extra de vida para el Scania. Los Tortosa cambiaron los colores de su cabina y le añadieron un gancho de remolque para facilitar las maniobras. El camión se dedicó, a partir de entonces, a mover semirremolques en ferias y fiestas patronales. Como feriante estuvo durante diez años, hasta que Lorenzo Nieto se fijó en él.

Hablar de Lorenzo es hacerlo de un profesional del transporte de los pies a la cabeza, además de un enamorado del fascinante mundo del camión clásico. Monaguillo antes que fraile, empezó desde bien pronto, primero conduciendo para la empresa familiar dirigida por su padre y, posteriormente, para él mismo, al hacerse autónomo. Por sus manos han pasado diversos modelos rígidos de Pegaso, de menor a mayor tonelaje. Un punto de inflexión supuso la adquisición de un DAF 2500 y, antes de dar el salto al trailer, un Volvo F12 cuatro ejes, modelo poco extendido, a pesar de la tradición que siempre existió en España con los “cuatro patas”. Finalmente, y en puertas de su merecido retiro, Lorenzo conduce una tractora Volvo FH12 con la que transporta cítricos en los meses de campaña.

Trabajo por delante

En sus continuas idas y venidas por las carreteras murcianas, muchas veces vio el Scania feriante de los Tortosa, y siempre se quedaba con las ganas de preguntar por él. Era un modelo de camión que le había gustado desde siempre, así que, estando ese gusanillo siempre Scania 141presente, un día se acercó a un pueblo de las afueras de Cartagena, que estaba en fiestas, donde descansaba plácidamente el Scania 141 protagonista de nuestro reportaje.

Tras contactar con el dueño, comenzó una negociación que no fue fácil. Finalmente hubo acuerdo por ambas partes y el Scania se fue para Torre Pacheco, lugar de residencia de Lorenzo. Su nuevo dueño tenía claro que no quería un simple lavado de cara, así que iba a acometer una profunda restauración, que incluyera el saneado de la cabina allá donde lo precisara. No había prisa, puesto que este trabajo se haría, principalmente, en sus descansos de fin de semana.

Y es que Lorenzo se veía capacitado para abordar él solo la restauración, excepto el reemplazo de chapa en la cabina y el pintado final de la misma. Para lo primero, contó con la inestimable colaboración de su amigo Pencho. Juntos estuvieron sábados y domingos, sin horarios establecidos y con la única meta de hacer un buen trabajo.

Así fue, porque no solamente se reparó la chapa exterior de la cabina, sino que también se saneó aquello que no se ve. No menos importante fue el repaso mecánico previo al que fue sometido el Scania, empezando por el reemplazo de todos los fluidos y lubricantes, así como la posterior limpieza de circuitos y bombas.

Scania 141En estas operaciones, Lorenzo no salió de su asombro cuando comprobó, al abrir la purga del grupo, que no salió nada. Dos cosas: o no tenía lubricante alguno o éste se había descompuesto al cabo del tiempo. Esto es algo que habla a las claras de la dureza de estas mecánicas y que no penalizó el hecho de que, hasta ese momento, el camión era autónomo y se movía solo perfectamente.

Dentro de la nave en la que estaba, los meses caían uno tras otro, sin aparente avance significativo en la restauración de la tractora. Gran error, puesto que, compaginando trabajo y ocio, nuestro amigo no paró un solo instante. Cuando el camión tuvo su mecánica lista, el chasis finalizado y la cabina imprimada, se llevó a basculantes Ureña, donde se pintó y se le colocaron algunos accesorios externos al camión, como los guardabarros traseros.

Una vez salido de allí, ya daba la sensación de que estaba prácticamente listo. Sólo restaba el tapizado interior, ponerle diversos adornos exteriores, rotularla y algún otro pequeño retoque. Hay que destacar el perfecto acabado del tapizado interior de la cabina, realizado por Juanjo, de tapicería Torre Pacheco.

La intención de Lorenzo era que para el verano de 2013, coincidiendo con la festividad de San Cristóbal, el Scania participara en los actos del patrón en su querido Torre Pacheco. Posteriormente, el Scania ha participado en algunos eventos del mundo de los clásicos, a los que seguirán bastantes más en el futuro.

Con toda probabilidad, estamos delante de una restauración única en toda España. Única en cuanto al modelo de camión, y excepcional en cuanto a su calidad. Felicidades, amigo Lorenzo, y muchas gracias por tu amabilidad.

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