El Pegaso Tecno 1236 de Juan Salvador, “el Naranjito”

Conocimos al propietario de este espectacular camión en el número pasado de la revista, en este caso en su faceta de jefe de Ballestas y Frenos Egara, taller mecánico en Terrassa (Barcelona). Ahora el protagonismo se lo cede al camión que decora estas páginas, el Pegaso Tecno 1236 con el que Juan Salvador se ha pasado cuatro años y miles de horas en transformar.

Efectivamente diríamos qPegaso Tecnoue ésa es la palabra correcta, ya que más que una restauración, es una transformación total, otro concepto de vehículo, un invento tras otro en el que Juan ha puesto toda su pasión por el camión.

Nuestro invitado comenzó manejando camiones en la mili, como otros muchos allá se sacó los carnets de conducir. Cuando regresó tenía la idea de dedicarse a la profesión, aunque pronto la desechó. “Al final no lo hice, es una profesión muy sacrificada”, nos cuenta. Eso sí. Su vida siempre se ha visto envuelta de camiones, puesto que siempre ha estado en un taller mecánico, reparándolos y moviéndolos de arriba para abajo.

Juan tiene este camión desde 2008. Fue pura coincidencia, una cosa llevó a otra y en sus manos cayó la que ahora se ha convertido en la joya de su corona. “Tengo un cliente del taller, Pegaso TecnoPapeles Salmerón, que me llamó para quitarle la quinta rueda a un camión que quería enviar a desguace. Era nueva y quería ponérsela a otro camión.

Mandé a Félix, uno de mis mecánicos, y al verlo le dijo a Salmerón que me lo vendiera en lugar de tirarlo. Yo tenía en el taller otro Pegaso 1236, el mismo modelo pero podrido, hecho polvo. Así que le propuse un trato a Cecilio. Desguacé mi camión y lo que me dieron (600 euros) se lo di a él a cambio del suyo. Jugada redonda, nos explica nuestro invitado.

El camión de origen era blanco, aunque Salmerón lo pintó naranja y azul con los colores corporativos. El Pegaso, del año 1987, estuvo trabajando hasta el último día, se puede decir que no ha conocido la jubilación. “No estaba abandonado. Trabajando incluso iba a Huesca, se dedicaba al transporte de cartón. Lo recibí perfecto”, afirma Juan.

El pasado del Pegaso estaba entre cartones, para el futuro nuestro amigo ya lo tenía bien planeado. Tenía una idea clarísima de lo que quería hacerle. Para comenzar le quitamos la quinta rueda, lo repasamos, lijamos y pintamos el chasis, poca cosa. Luego empezamos a hacer una estructura sobre el chasis, con sus aletines laterales de una pieza y que se levantan como la culera. Hicimos un esqueleto y luego lo fuimos rellenando con fibra, nos explica.

Aunque a ratos, Juan y todo su personal del taller que han trabajado conjuntamente en esta obra han dedicado miles de horas de trabajo. Eso sí, primero la faena del taller y luego si había tiempo libre se iban poniendo con el Pegaso. Todo el personal ha puesto su granito de arena para hacer esta joya. “Todo lo hemos hecho aquí, excepto el pintado, que lo ha hecho José Murcia, el pintor de Sepauto, agradece Juan.

Inventos por doquier

287_clasico_pegaso_03De motor no le ha hecho nada porque el camión estaba perfecto, aunque sí que le puso dos turbos. “Se los puse y luego se los quité porque hacía demasiado humo”. La idea de la culera que se levanta ya hacía muchos años que la tenía. Jesús Sabán me enseñó unas fotos de un camión que alzaba el culo. No era tan grande pero nos hizo gracia. Cuando tuve el Pegaso, no dudé en hacerlo. Cuando lo levanto, la gente se queda alucinada, nos cuenta Salvador entre risas, mientras aprieta el botón del mando para hacernos una demostración.

Como decimos, este camión está repleto de inventos. Tiene suspensión neumática adelante y atrás, el diferencial está amarrado con tirantes para que tenga mayor estabilidad y no se mueva en las curvas. Doble amortiguación y lo último, meter hidrógeno para reducir consumos y emisiones. “Parece que funciona bien, pero lo estamos probando”.

Aparte del llamativo color que decora su chapa, el naranja original del Ford Focus ST, en el Tecno también sobresalen los retrovisores. “Son de autocar. Todo el mundo me decía que no los pusiera, que quedarían horrorosos. Eran blancos, pero cuando los pinté, creo que ganó mucho. Acerté”, nos cuenta nuestro protagonista. También destaca el alerón con el que acabó de darle sentido a la espectacular culera. Por dentro, los asientos de piloto y copiloto son de competición, los tres de atrás (el camión está homologado para que vayan cinco personas) son de un Hyundai Coupé.

Pegaso Tecno“Cuando lo acabamos todo, llevamos el camión a IDIADA (compañía especializada en diseño, ingeniería, ensayos y servicios de homologación para la industria del automóvil). Lo que se debe hacer es mandarles un proyecto técnico, ellos lo estudian y luego te dicen lo que puedes hacer. Yo me salté todos los pasos. Se lo llevé todo acabado con su respectivo informe técnico. Tuve que corregir algunas cosas, le hicieron varias pruebas de dureza lateral, trasera, a los retrovisores. Todo perfecto”, relata paso a paso.

Al final obtuvo todos los permisos para circular. Lo estrenó para acudir al circuito del Jarama en 2011. Ahora se ha convertido en uno de los asiduos en esto de las concentraciones, sobre todo con el espaldarazo de su amigo Jordi Llop. “He ido a muchas, al Jarama, Torrelavega, Santander, aunque la que más me ha gustado ha sido la que la Asociación Española Pegaso convocó en Albacete”.

Ahora que Juan ya disfruta de lo lindo del Tecno, su mente no para de crear. Dos ideas le rondan la cabeza. La primera sería rescatar del olvido el Pegaso de Transports Reunits con el que Antonio de Dios corría las carreras. “Sé quien lo tiene, pero el chaval no me lo vende. Más que el camión en sí, es la historia que tiene. Me encantaría cogerlo, pintarlo como estaba e ir al Jarama y si encima lo lleva Antonio, sería la leche. La gente se volcaría. Luego también quiero coger un 3055, un “Egipcio”, montarle una caja tipo autocaravana que sirve para ducharme y dormir en las concentraciones. Compraría un portacoches y subiría los dos Tecno. Esto supone mucho dinero, aunque sería un sueño que me gustaría cumplir”. Tiempo al tiempo, Juan. De momento nos conformaremos con disfrutar de la estampa de tu naranjito.

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A comienzos de los años 70 se hizo popular una publicidad que en radio y televisión hacía esta, ya desaparecida, marca de camiones. Destacaba la canción que acompañaba el anuncio, cuyo primer verso decía: “Avia será su camión…”.

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Comments

  • MIGUEL ANGEL BAILEN DUASO 8 marzo, 2016 at 17:28

    Perdona,pero con todos mis respetos ha dejado de lado esa personalidad del Tecno y es otra “cosa”.En mi modesta opinión no se puede hacer eso.
    ¡Saludos!!
    Macius
    Barberà del Vallés.

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