El MAN TGX de Miguel Ángel Tortell, el Correcaminos mallorquín

La ilusión de decorar su camión le perseguía casi desde la cuna. A Miguel Ángel poco le importaba que su día a día fuera una maraña de polvo tierra, piedras y barro.Antes de empezar a decorar el camión ya era consciente del trabajo que haría, pero no me privo”. Con poco más de 26 años, este mallorquín de estirpe de camioneros –por familia materna y MAN TGX Correcaminospaterna–, concienzudo y obstinado –quería ser camionero, como su padre, costara lo que costara–, ya ha logrado dos de sus sueños de infancia: trabajar con un camión y customizarlo a su gusto. Lo suyo le ha costado.

Se sacó el carnet con 21 años. Corrían malos tiempos para los áridos –el país apenas salía de la crisis– y la faena escaseaba en Mallorca. Pasaron seis largos meses hasta que alguien le dio la alternativa como chófer de un dumper. Y al poco, accidente grave y al traste con sus anhelos. Parón y vuelta a empezar. “Fue un momento complicado –explica Mique Ángel–, pero nunca abandoné la idea de ser camionero. Tuve miedo al principio, pero luego todo pasa”.

MAN TGX CorrecaminosTras el inesperado bache inicial, nuestro protagonista volvió más fuerte, como autónomo y con camión propio, este impecable MAN TGX 480 Euro 5 que no tardó en empezar a decorar a su gusto. “En casa, tanto a mis primos como a mí siempre nos ha gustado customizar todas las máquinas que hemos tenido”, explica Miguel Ángel mientras hace una pausa en la cantera de Palma en la que trabaja a diario. “Así que, poco a poco, he ido poniéndolo a mi gusto.

Pese a su juventud, nuestro entrevistado tiene los pies en el suelo y es consciente de que, por mucho que disfrute con el mundo de la decoración, el trabajo manda y no se le puede ir la cabeza. “Claro que me encantaría hacerle más cosas. Pero me las tengo que prohibir, entre otras cosas por el tipo de trabajo que hago. Es una tontería montar algo que me limite en mi faena diaria. Ya ves dónde trabajo: te tiras dos horas limpiando el vehículo y en dos minutos el polvo ha acabado con todo”.

Tenía que ser MAN

MAN TGX CorrecaminosEl TGX vive amarrado a una bañera cargada de escombros y áridos. Obviamente no es el trabajo ideal para un decorado. No obstante, nada frena al ímpetu de Miguel Ángel. “Aquí dicen que estoy loco, pero los que me conocen saben que el camión no me limita. Me meto donde sea: si pego por el suelo, paciencia; si se rompe algo, ya lo repararé”. Lo cierto es que, más allá de lo que puede sufrir la customización en un trabajo en áridos, el propio vehículo no parece el más idóneo para el desempeño diario (no monta tracción 4×4).

No obstante, su dueño no tiene queja: “Quizás hay sitios en los que va justo, sobre todo cuando el terreno está blando, sobre barro, etc. Pero te tienes que adaptar jugando con la suspensión y ya está. Lo que está claro es que no puedes tardar más que los demás. Y si algo se rompe, pues lo arreglo y punto”. Por otro lado, este modelo de MAN le permite a nuestro protagonista una función mixta: por un lado, el trabajo diario sobre tierra; y MAN TGX Correcaminospor otro, la posibilidad de hacer esporádicamente ruta nacional por la Península. En cualquiera de los casos, los 480 CV de su propulsor funcionan a las mil maravillas. “Hace cuatro años que lo tengo y tira con la misma potencia”, reconoce Miguel Ángel.

La elección de esta marca fue, relativamente, sencilla. Su padre, Miquel, siempre ha sido “manero” y el hijo lo tenía claro: tenía que empezar a trabajar con un MAN. “Podía haber comprado otras marcas, porque tuve la oportunidad, pero fue una elección totalmente sentimental: del corazón me salió seguir la estela de mi padre”.

En la decoración, padre e hijo han estado echando multitud de horas codo con codo. En realidad, familia y amigos han participado del proceso en un trabajo absolutamente coral. “Esto es un hobby”, dice nuestro entrevistado. “Y tienes dos maneras de tomártelo: pagando y lo tienes rápido o lo montas tú y le echas horas”. En su caso fue la opción dos. Su padre le ayudó a colocar el parachoques, el mataloros y “cuatro cosas más”. Su primo, que tiene una máquina de vinilo, le ayudó a decorar a su gusto, a colocar los leds en las orejeras, etc. “He tenido la suerte de poder juntarme con gente que me ha ayudado mucho”, reconoce.

La saga Correcaminos

MAN TGX CorrecaminosEl lema de esta decoración es “Old Skool”, o sea: ‘de la vieja escuela’. Miguel Ángel explica que en la isla no es habitual encontrar vehículos decorados siguiendo un estilo concreto y él se decantó por el look holandés clásico. Buscaba el elemento diferenciador, algo más que solo luz azul. Todos los focos tienen leds naranjas dentro, la parrilla, los antinieblas amarillos, la tira de leds de MAN amarilla, los gálibos naranja… Además se remató el estilo con la culera, la barra de focos superior, los rotativos, las trompetas, los leds laterales, traseros y delanteros, la parrilla cromada, las faldillas delanteras, el mataloros, el tapizado interior y, por supuesto, el vinilo con el leitmotiv de el Correcaminos.

“A mi padre lo llaman así”, explica Miguel Ángel. “De hecho sigue trabajando con el dibujo del Correcaminos en su camión. Y a mí me empezaron a conocer como Correcaminos “petit” (pequeño). Así que decidí poner el dibujo del hijo del Correcaminos”. En la parte trasera, la decoración se remata con un vinilo del MAN F90 original de su padre, un modelo que es un símbolo en casa y que sirve de homenaje: “Todo el camión es, sin duda, un tributo a mi padre y a la ilusión de mi infancia”.

MAN TGX CorrecaminosNuestro entrevistado reconoce que lo suyo con los camiones y la decoración es una enfermedad. Pero lo lleva bien. Sin obsesionarse. Consciente de hasta dónde puede llegar y alimentando la ilusión a través de vídeos y fotos de las concentraciones holandesas. “Uno de mis sueños es ir a Lopik”, reconoce. “Aunque sea ir en avión. Creo que nosotros estamos enfermos, pero lo de allí es una locura”. A falta de cuadrar agendas y poder visitar Holanda, Miguel Ángel mata el gusanillo y recoge ideas para proyectos futuros en el San Cristóbal de Biniali, en Mallorca, y en Iniesta, el año pasado. El Correcaminos acaba de echar a andar y la ruta es larga. ¡Bip bip!

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