El DAF XF 105 de Juan Gómez, erotismo gallego

En el pueblo de Mesía, a unos 40 kilómetros de A Coruña, no hay nadie que no sepa quién es el dueño de este camión. Es, sin duda, el más llamativo de todo el “concello”, así que como para no saberlo. Este imponente DAF XF 105 pertenece a Juan Gómez, un transportista de raza, de esos que con 15 años ya manejaban la rueda con una sonrisa de oreja a oreja, DAF XF 105conscientes de que el camión era su vida y que iba a seguir siéndolo en el futuro. Y así ha sido.

A sus 41 años, este gallego nacido en Tasmania (Australia) ha dado rienda suelta a su vocación y hoy cuenta con una flota de transporte de 9 vehículos -6 DAF, dos MAN y un Volvo- con la que trabajan, principalmente, frigo y tauliner por toda España (y Europa cuando el trato es beneficioso).

Visitamos Mesía aprovechando la festividad de San Cristóbal y constatamos que las “chicas” de Juan son las más llamativas del pueblo. “Si me preguntas el porqué de esta decoración, te diré que es obvio que me gustan las mujeres”, explica nuestro protagonista desde la cabina del DAF (el calor aprieta fuera y aquí dentro el aire sabe a gloria). “Por lo general, a la gente le gusta la decoración, aunque siempre hay alguno que opina que son excesivamente eróticas”. Como en todo, va a gustos.

DAF XF 105Más allá de la evidente sensualidad de los dibujos, lo cierto es que Juan ha cuidado mucho todos los detalles del vehículo, no sólo los dos motivos principales. La parte exterior está copada por el mundo de hielo, que contrasta con la desnudez de las chicas. Dos pinturas que ocupan casi por completo los dos laterales del DAF. “Antes de éste ya tuve otros camiones decorados”, explica. “El primero fue en el año 2001, una cosechadora de 480 CV”. A ese primer vehículo le siguieron algunos más, hasta llegar al DAF que nos ocupa en este número. “El decorador, Gerard Roca, me lo tuvo listo en una semana. Las modelos son dos amigas suyas. Tenía claro que la decoración iría en esta dirección”.

El frontal queda huérfano de pintura, y es ahí donde resaltan las dos filas de faros y el nombre de “Javi” su hijo y “compañero” de faena. El chaval ya ha comenzado el relevo generacional, igual que le ocurrió a Juan con su padre. “Llevo en el transporte desde los 15”, explica nuestro entrevistado con orgullo. “Empecé al lado de mi padre y a los 20 años ya estaba repartiendo paquetería con mi primer camioncete. A partir de los 23 ya me metí en el lío de los trailers y hasta ahora. Aquí estamos. La verdad es que nunca me he planteado otro oficio. Hago lo que realmente me gusta y, mientras pueda, por aquí seguiré”.

En el interior del vehículo la decoración es mínima y, de momento, así se va a quedar. TV, DVD, asientos y volante de piel… “y poco más”.

El orgullo de un camionero

Juan está orgullosísimo de su camión y, en general, de su empresa, del camino recorrido hasta aquí, por duro que haya sido. “Prácticamente no le tengo miedo a nada en la vida. Quizás a no poder valerme por mí mismo. Pero, por lo demás, los que nacimos descalzos lo DAF XF 105hemos conseguido todo a base de luchar y echar mil noches sin dormir”. Juan reconoce que con 15 años menos le daba igual 8 que 80, que no había nada que le parara. Cumplir años, sin embargo, te va moldeando el carácter. “Ahora ya me lo pienso un poco más. Pero también te digo que sólo se deben dar pasos hacia atrás si es para tomar impulso”.

El Águila, apodo cariñoso por el que conocen a Juan -y acuñado por su amigo y compañero de profesión El Pache-, dice que, de momento, no tiene pensado decorar ningún otro camión de la empresa, pero reconoce que en el momento en que cambie de vehículo no se lo pensará. “El día que lo haga, y si la economía lo permite, seguiré tuneando mi camión. Y la decoración irá más o menos en esta línea”. No puede concretar exactamente qué tipo de decoración le gustaría, pero sí el vehículo que le gustaría estrenar: “Desde luego, el día que cambie el XF será por un R… lo más grande que haya en ese momento.

Aprovechamos para bromear imaginando un posible premio de la lotería: ¿qué harías con un millón de euros, Juan? ¿Irías a por un R? A nuestro protagonista se le escapa la risa. “Pues lo primero que tendría que hacer sería pagar todas las deudas que tengo “, nos cuenta entre risas. “Y si queda algo, me iría con la rubia -la rubia es su mujer, Marisol- de vacaciones, que en 20 años que llevo pedaleando aún no tuve tiempo. Eso, querido Juan, tienes que arreglarlo ya. Con o sin euromillón.

Este flamante DAF suele hacer ruta nacional, por lo general arrastrando un portacoches. Juan nos habla un poco sobre su día a día en la ruta. Reconoce que no tiene problemas con la comida, que lo mismo ataca igual de bien a la carne que a la verdura o el pescado. No DAF XF 105es hombre supersticioso, que le es indiferente “si hay luna llena, no hay o está por la mitad”.

Cuando está circulando, le gusta la soledad, la tranquilidad, escuchar música, “de cualquier tipo, aunque muchas veces depende de mi estado de ánimo”. Nuestro entrevistado nos asegura que siempre se levanta de buen humor, aunque “como ya sabéis, siempre aparece alguien que te jode el día”. Cuando está fuera de casa, lo que más echa en falta son las comidas y los cubatitas con los amigos, “y el clima de nuestra Galicia, sobre todo en verano, que lo del calor lo llevo muy mal”.

Montado en su DAF, acompañado de sus dos modelos en los laterales, Juan desempeña su oficio cada día con un orgullo infinito. Dice que no se cambiaría por nadie, ni por el Rey, porque no llevaría muy bien lo del protocolo: “Tendría sus ventajas, pero a mí me gusta mi libertad. Reírme cuando estoy feliz y bien acompañado ( mi familia y amigos) y llorar cuando estoy triste. Lo de aparentar no va conmigo”.

Cuando le preguntamos sobre la situación actual y las posibles soluciones, Juan no duda: empezaría por nuestros queridísimos políticos, “los mandaría para una isla desierta sin ayuda de ningún tipo, y de año en año los iría a ver para echarles una mano en lo que pudieran necesitar. Les iba a conceder lo mismo que nos conceden ellos a nosotros, o sea, la agonía de ir muriendo poco a poco, y por supuesto repartiría sus sueldos entre la gente necesitada, que por desgracia es mucha. Más de uno te votaría mañana mismo, Juan.

 

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