Dodge de los Winter, el alemán de Cofete

Muchos de los misterios que envuelven a la familia Winter de Cofete y a la propia villa que lleva su nombre son simples leyendas sin fundamento. En Fuerteventura se cuenta de todo: que el ingeniero alemán había sido espía, que Franco lo tenía en su lista de protegidos, que la mansión servía de punto de reunión para mandos nazis, que se construyeron túneles subterráneos y habitáculos secretos a los que se accedería por pequeñas puertas ocultas, incluso que desde Dodge Winteraquí se suministraban víveres a los submarinos alemanes. Historias fascinantes, sin duda.

Pero lo único que se conoce a ciencia cierta es que, en 1941, Gustav Winter, un ingeniero alemán, se convirtió en administrador único de la península de Jandía, en el extremo sur de Fuerteventura. La familia fijó su residencia en la localidad de Morro Jable y en 1946 levantaron la Casa Winter, una villa aislada del mundo, al otro laso de la montaña, junto a Cofete. Si había un lugar recóndito en Europa, ese era, sin duda, Cofete.

“Además de la casa, la familia construyó la carrera actual que une Morro Jable con Cofete y que bordea la montaña. Con este Dodge Brothers de tonelada y media y un tractor empezaron a abrir el sendero”. Quien habla es Pedrín Gopar, uno de los cerca de ochenta miembros del Club de Vehículos Antiguos de Fuerteventura y el Dodge Winterencargado de la restauración del Dodge que hoy os enseñamos. Una joya de mediados de los años treinta que vino de Alemania a piezas, fue trasladada en burros por la montaña y se rearmó de nuevo en Cofete, para trabajar de vehículo multiusos.

Se utilizó para transportar los materiales necesarios para la construcción de la casa Winter y la carretera de acceso a Cofete, hizo mantenimiento de caminos y se usó para transportar arena, piedra de cal y hasta tomates. El Dodge quedó fuera de servicio a comienzos de los setenta y durante cerca de treinta años permaneció abandonado en un almacén de Cofete. Viendo la importancia histórica del vehículo y su relación con esta zona de Fuerteventura, el cabildo decidió recuperarlo… y fueron a ver a Pedrín.

Pieza a pieza

Nuestro protagonista vive el mundo de la restauración de vehículos clásicos con una pasión inaudita. En una de las campas de las instalaciones de Transgoro Dodge Winter–empresa fundada por su padre y donde trabaja de responsable de mantenimiento y repuestos– se amontonan decenas de camionetas, coches y pesados esperando turno o como donantes. “Para estar todo el día entre hierros, tienes que amar mucho el mundo de la restauración”, confiesa Pedrín entre risas.

“Y luego en casa, todo el día buscando piezas por Internet, que llega mi novia y me dice: ‘¡pero, chacho!, ¡quieres dejar ya el ordenador!’. La verdad es que busco piezas por todos lados. Ahora estoy con un Mack 686 (de finales de los ochenta) y me tiro horas buscando en Estados Unidos. ¡Y se encuentra! Me traigo el pomo de la puerta de Washington, el parabrisas de Illinois… se trata de ir encajando piezas”. Pedrín explica que antes iniciaban el proceso de restauración antes de tener todas las piezas, pero que tuvieron que cambiar de método. “Tardábamos mucho más. Ahora, hacemos un listado de lo que necesitamos, lo conseguimos y entonces empezamos a trabajar”.

Dodge WinterEn el equipo de restauración están, además del propio Pedrín, dos mecánicos, un chapista, un pintor y cinco ayudantes, que trabajan las restauraciones durante las horas muertas del taller. “Esto lo hacemos para amigos y compromisos que tenemos. Es un hobby. De locos, pero un hobby”, remarca. Empezaron en 2001 con un Henschel HS120 de 1967 y ya llevan más de setenta, entre motos, camiones y turismos. “Cada año hacemos uno o dos, como máximo”.

Su manera de trabajar es siempre la misma y el cliente tiene que aceptarla o de lo contrario no hay trato: “Se desguaza entero, pieza a pieza. Fuera motor, fuera caja de cambios. Y se empieza de cero”. A Pedrín no le interesa hacer apaños, poner parches únicamente para que un vehículo luzca bien por fuera. “Hacemos la restauración entera y lo dejamos como si fuera nuevo”.

En el año 2007, el cabildo de Fuerteventura dio el visto bueno para la restauración del Dodge de Cofete, llegaron a un acuerdo con Transgoro y empezó el proceso. “En total estuvimos cerca de un año con él”, explica nuestro protagonista. “Lo más fácil fue recabar la Dodge Winterinformación del vehículo (si tienes el número de bastidor y la matrícula, Tráfico te facilita todo su historial, incluyendo los propietarios que tuvo). Las dificultades vinieron para arreglarlo”.

Después de toda una vida como mula de carga –construcción, mantenimiento, agricultura– en las fincas y negocios de la familia Winter, el Dodge terminó por marchitarse en un almacén de la familia, en Cofete. “Estaba deshecho –dice Pedrín–. No había chapa, estaba sin motor, sin caja de cambios, sin la caja de madera… hubo que empezar totalmente de cero. Gracias a la ficha técnica descubrimos que el vehículo montaba de fábrica un 6 cilindros Dodge de gasolina, pero que al llegar a Canarias se lo sustituyeron por un Perkins de gasóleo y 4 cilindros, algo habitual en aquella época”.

Encontraron todas las piezas que necesitaban. Después, el equipo del taller restauró lo que pudo y se buscaron recambios para los elementos que ya no eran útiles. Y como último recurso, se construía de cero, como el basculante de madera, que fue creado por un carpintero especializado guiándose por los planos originales. “Tenemos un chapista al que llamamos cariñosamente El fotocopiadora, porque si hay una pieza que no encontramos, él la copia exactamente como era”, asegura Pedrín, orgulloso de su equipo.

Dodge WinterUna vez remozado y listo como recién salido de fábrica, el Dodge fue cedido por el cabildo al Club de Vehículos Antiguos de Fuerteventura, justo cuando estos abrieron el Museo de Vehículos Antiguos de Gran Tarajal, hace ahora dos años. En este recinto del cabildo, un histórico almacén y empaquetadora de tomate, el club exhibe desde 2015 todas las joyas de la isla que se han ido recuperando.

Vehículos todos relacionados con Fuerteventura, desde una cisterna de Texaco que daba servicio a la primera bomba de combustible de la isla hasta un International V8 de gasolina que se usaba en la recogida del tomate, pasando por la primera guagua de la isla, una reliquia de madera que hacía la línea Gran Tarajal-Puerto del Rosario. Y, cómo no, el Dodge de los Winter, una de las piezas más emblemáticas.

Si el Dodge hablara…

La enigmática familia Winter y su fantasmagórica villa en Cofete son, sin duda, parte inseparable de la historia de esta isla canaria. El Dodge ha sido testigo de Dodge Winterla actividad de la familia y si pudiera relatar lo que ha visto, seguro que algún escritor avispado se haría famoso con una saga de intrigas y espías. Las historias de los nazis son solo leyendas, que poco a poco irán diluyéndose con el paso de las décadas. Pero lo que sí quedará como marca de que los Winter un día estuvieron aquí es la mansión frente al Atlántico, la casa de Morro Jable y esta camioneta, cuyo periplo para llegar a Cofete fue, también, de libro de aventuras.

Llegó a piezas, en barco, desde Alemania hasta el muelle de Gran Tarajal; de ahí, sobre lomos de burros, y sorteando la montaña, hasta Cofete, donde se volvió a ensamblar… y a rodar. Durante décadas desempeñó trabajos de carga en Punta de Jandía y Morro Jable, y terminó sus días transportando tomates. Hoy se puede visitar en el Museo de Vehículos Antiguos de Gran Tarajal, donde descansa, por fin, el alemán de Cofete.

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