Un DAF y un MAN, dos caras de una misma moneda

Decorados DAF y MANJorge y Javier, los hermanos García, son las dos caras de una misma moneda. Ambos han vivido rodeados desde bien temprano de camiones y, aunque los dos han acabado acariciando la profesión, se puede decir que la forma de llegar y el devenir de cada uno es bien distinto.

Jorge, el mayor de los hermanos, tenía clara su vocación, se acuerda vagamente de que con apenas dos años se subía al Barreiros 4220 de su padre, mientras que Javier agarró el volante casi por obligación, su pasión se aproximaba más a los coches de rallys.

Con entusiasmo o sin él, los dos han acabado emulando a Fernando, el patriarca de los García, conocido más cariñosamente como Nandi o Papa Nandi, que ya amarró la profesión allá por el principio de los años setenta Decorados DAF y MANsacando madera del bosque con un GMC.

Luego se pasó al cemento con un Pegaso cuatro ejes también trabajando como chófer hasta que decidió comprarse su primer camión, el mencionado anteriormente Barreiros 4220, que sería jubilado por un Pegaso 260.

Después adquirió un 310. “Ése lo empecé a conducir yo -rememora Jorge-. Tendría unos doce años y mi padre me lo dejaba pilotar un poco, siempre en sitios cerrados como el puerto de Santander. Me sentaba y era feliz. Yo no quería estudiar, mi sitio estaba subido en la cabina de un camión”, nos explica todo orgulloso el mayor de los hermanos García.

Subidos en el interior de su actual tractora, un MAN TGA 18.480, nos acompaña en el viaje Mar, la mujer de Jorge, que aprovecha la charla para recordarnos su marido con cinco añitos esperaba impaciente a que llegaron los domingos para irse al cruce de Cuatro Camiones de Torrelavega, por donde pasaba la nacional para ver pasar los camiones que iban o venían de Asturias camino a Bilbao.

El tiempo pasó y la mili llamó a la puerta de nuestro invitado. En Burgos, su lugar de destino, aprovechó para sacarse el carnet de rígido, cuando se licenció hizo lo propio con el de trailer. Enseguida también se compró su primer camión, un Decorados DAF y MANMercedes, un tres ejes con grúa para transportar material de construcción.

“No llegué a estrenarlo. Mi padre, después del Pegaso 310, se compró un MB, un trailer. A mí me gustaba mucho más, así que se lo cambié”, recapitula, mientras se va acordando de que su “primer viaje fue desde una empresa química de la zona hasta el puerto de Santander.

Luego fui saliendo a Valladolid o Palencia llevando abono o cereal”. A Jorge le corre gasolina por las venas, vive por y para el camión, con el respaldo de Mar, claro está. Su profesión es su vida, casi una medicina que necesita para seguir en la briega.

“He hecho de mi pasión, mi trabajo. Yo necesito salir, hacer kilómetros; cuantos más, mejor”, puntualiza. Así, con el MB se pasó dos años, luego lo cambió por un MAN TGA 460 con el que estuvo cinco años hasta que se montó a los mandos del 480, con el que ya lleva cuatro años recorriendo España con un tauliner.

“Durante tres meses anduve con una cisterna de ADR. Quise cambiar de trabajo, pero pasaba mucho tiempo en casa. Necesitaba carretera. Así que volví a coger la caja y compré el DAF XF 105.460 con un chófer para que llevara la cisterna”.

Decorados DAF y MANMar puntualiza que Teo, el chófer, cuida muchísimo al camión, es muy curioso, muy responsable, “es más polilla que Jorge”, lo describe entre risas.

Hoy no ha podido estar en el reportaje, así que, aunque no es su camión, Javier, el pequeño de los García, se ha puesto al volante. Con él, con Mónica, su mujer, y con Nandi, nos damos una vuelta por los bellos parajes que rodean Torrelavega.

Soledad en la lejanía

Decorados DAF y MANJavier, como Teo, también lleva una cisterna de mercancías peligrosas, aunque en su caso enganchada a un MAN TGA 480 con cabina mediana con el que recorre mucho Madrid, la zona de Galicia y algo Francia y Portugal, este último el peor de sus destinos según nos confiesa.

Ahora cuenta 28 primaveras, con 21 se sacó el carnet y cogió un Renault Premium cargado de madera para Hernani. “Ése fue mi primer viaje. Antes, con 18 años, empecé ayudando a descargar el camión de la grúa de mi padre”, hace memoria nuestro protagonista.

Durante dos años y como su padre, y también como Jorge, estuvo haciendo con una bañera el trayecto entre la empresa química y el puerto de Santander. “Luego salió el trabajo de la cisterna y me cambié. Por cierto, mi primer viaje con la cuba fue a Madrid, y un portugués se quedó dormido y me dio, poca cosa, por eso”, nos cuenta.

Decorados DAF y MANCon la nueva faena, todo cambió. Javier nos dice que le “gusta mucho estar en casa. Con la cisterna me paso toda la semana fuera.

Yo me subí al camión por obligación, así que cuando empecé me costó bastante adaptarme a pasar tanto tiempo fuera de casa”. Mónica lo corrobora. “He ido con él de ruta y he visto lo que es comer, dormir, todo siempre solos. Javier es una persona que necesita mucha compañía, así que siempre estamos enganchados al teléfono”.

El móvil es un elemento que nuestro invitado siempre tiene muy a mano. No sólo para hablar con su mujer o para recibir la llamada diaria de Mª Carmen, su madre, sino también para estar en contacto con Jorge.

“Siempre le llamo, me ayuda muchísimo. Él se desenvuelve mejor, es mucho más decidido, por lo que cuando tengo un problema antes de hacer algo, siempre le llamo y me dejo guiar”, relata.

Con éstas dejamos a los García, no sin antes agradecerles el rato que pasamos con la familia al completo. Los tres camioneros (Nandi, Javier y Jorge) y las tres sufridoras (Mª Carmen, Mónica y Mar). Nos vemos amigos.

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