Codaitrans, sacando el jugo a la alimentación

Si eres uno de esos pueblos que han solicitado albergar el cementerio nuclear del que tanto se está hablando en España, esta noticia seguro que te va a tranquilizar. Has de saber que no se acaba el mundo si no te adjudican el ATC, o lo que es lo mismo, el Almacén Temporal Centralizado.

Los ayuntamientos tienen opciones más sanas de hacer algo bueno por su tierra. Si no, que se lo pregunten a los cerca de 20.000 Codaitranshabitantes de la población ciudadrealeña de Daimiel.

Desde que, allá por el año 2001, entró en pleno funcionamiento la nueva planta del grupo J. García Carrión, también se movilizó mucho dinero y se crearon igualmente muchos puestos de trabajos, tanto directos en las labores de producción y envase dentro de la fábrica como indirectos, como la cooperativa de transporte Condaitrans, entre otros.

En este último grupo tenemos que situar a un grupo de 36 socios que emprendieron la aventura de mediar en la relación que mantendría esta empresa dedicada a la elaboración de zumos y vinos con las grandes superficies comerciales que venderían sus productos.

Así vino al mundo Codaitrans, una cooperativa de transportes que supo aprovechar el aterrizaje de una firma prestigiosa a su tierra secana, ahora más con la degradación del Parque Natural de Las Tablas de Daimiel. “Cuando supimos que García Carrión se iba a instalar aquí, nos reunimos con ellos para hablar de las expectativas de trabajo que había para nosotros. Y nos dijeron que querían una cooperativa de autónomos.

Querían que todo el transporte de la empresa estuviera centralizado en una sola cooperativa”, recuerda Ricardo Abaldea, uno de los fundadores y propietario de un frigorífico Volvo FH 460.

CodaitransAhora, de esa treintena larga de socios apenas aguanta una veintena. “Se han ido yendo socios porque no les ha gustado esto de la cooperativa. Ya sabes, aquí todos somos autónomos. Siempre nos hemos estado buscando la vida por ahí y hay gente que se adapta a la cooperativa y gente que no.

La diferencia es que aquí hay que estar a lo que te mandan y tenemos muchas normas”. Sin embargo, los lazos con J. García Carrión siguen igual de tensados que antaño. Raúl Macía, encargado del tráfico de vehículos, nos comenta que la distribución de los productos que salen de la planta de zumos y vinos representa el 90 por ciento de los servicios que realiza la cooperativa.

Pero, además de los frutos de ese amor mutuo, Codaitrans también trabaja en otras relaciones extramatrimoniales como las de Óleo Daimiel, que envasa aceite de consumo para el hogar; el grupo Prodevisa, que comercializa los tintos de verano Sandevid; o el matadero industrial de ganado Frimancha de Valdepeñas (Ciudad Real).

Incansables del volante

Por tanto, no se puede decir que les vaya mal. Tomás García del Castillo, el amable presidente de Codaitrans, no titubea a la hora de sentenciar que “habrá que seguir trabajando”. Eso es precisamente lo que han hecho de manera incansable desde el año 2001; ante todo, Codaitransprestando conductores y camiones a las empresas ubicadas en los tres polígonos que existen en Daimiel.

“Los servicios de salida son siempre de alimentación y luego los retornos, pues lo que nos vaya saliendo en el mercado. Cargamos todo tipo de mercancía: hierro, aceite, también algo de pescado y carne… Casi todos son viajes completos”.

El constante trajín de las mañanas contrasta con la espaciada llegada de vehículos a la que asistimos un viernes por la tarde. A medida que va oscureciéndose el largo horizonte de La Mancha, van retornando a cuentagotas los camiones de esta cooperativa.

Unos son Scania, otros DAF o Renault Trucks y, por encima del resto, sobresalen los Volvo. “De consumo van muy finos”, destaca el presidente. En total, unas cincuenta cabezas tractoras que se mueven entre los 440 y 500 caballos, y que comparten una serie de características comunes: 40 toneladas en bruto de capacidad, 13,65 de plataforma de carrocería y 2,55 de ancho para cargar palets. “O sea, lo máximo que se puede llevar, porque si nos pasáramos de esas medidas, ya serían transportes especiales”.

La cooperativa, además, no pone ningún tipo de cortapisas en la elección del modelo. “Yo me casé con una rubia”, bromea el presidente, “y otros se casaron con una morena. Eso es una cuestión de gustos. A mí por ejemplo me pilló en un momento en que me tuve que adaptar a las necesidades del mercado, ya que no había el camión que pretendía comprar y, bueno, me compré un Renault con motor Volvo.

CodaitransEn cuanto a la variedad, las lonas ganan en número a los frigoríficos, pero Codaitrans se adapta a lo que van demandando sus clientes.

Para eso cuenta con una flota compuesta por cuarenta vehículos propios a temperatura ambiente Tautliner, cuyas lonas se pueden desplazar lateralmente como una cortina para facilitar la carga y descarga de mercancías paletizadas voluminosas, y diez frigoríficos de temperatura controlada.

Y tampoco conviene olvidar la inestimable ayuda de los autónomos agregados a la cooperativa, que arriman el hombro para satisfacer todas las demandas de portes de los clientes. Su suerte es bien diferente a la de otros muchos que, como explica García del Castillo, han tenido que parar el camión “porque el sistema de cobros es malísimo; hay mucho sinvergüenza alrededor del transporte que se queda con los dineros que no son los suyos”.

CodaitransNormalmente, el día a día en esta mole de hormigón y ladrillo comienza con un telefonazo. Un momento que viene a significar que ya está lista la mercancía que ha de ser cargada en el camión.

“Al instante nosotros vamos”, cuenta Tomás García, “con el camión que esté disponible, procurando que vaya en perfecto estado de limpieza porque, como es alimentación lo que cargamos, pues tenemos que ser un poquito más escrupulosos”. Ahora bien, en este punto se pueden presentar dos opciones: que los propios chóferes carguen los palets o que los introduzcan las máquinas de la fábrica en cuestión. “El trabajo, de todos modos, es mínimo porque se tarda muy poco en cargar”.

Entre robots y palets

En el caso de J. García Carrión, el principal solicitante de los servicios de Codaitrans, el proceso es sencillo: primero se da al conductor un número de pedido y éste espera a que García Carrión confirme el pistoletazo de salida por teléfono.

Una vez que lo hace, el camión ya puede Codaitransir a la fábrica, se arrima al muelle correspondiente y se carga la mercancía paletizada con una carretilla elevadora. En cosa de treinta minutos el camión ya está arrancando.

A partir de ahí, dependiendo de lo que digan la diosa fortuna y la ley del tacógrafo, a los conductores de Codaitrans les puede tocar en gracia o bien un viaje a algunas de las grandes superficies de alimentación (Carrefour, Mercadona, Día, etc…) o bien un trayecto un poco más maratoniano a países como Francia, Italia o Portugal.

En definitiva, suelen rondar los treinta servicios de salida por jornada laboral, si bien la cantidad final puede variar en función de la época del año en que nos encontremos. En este sentido, el verano es, con casi toda seguridad, la estación que más faena les da a Tomás García y a sus compañeros debido a que, como dice él, “con el tinto de verano sacamos muchos viajes”.

Recordemos que J. García Carrión produce la marca Don Simón, especializada entre otras cosas en bebidas refrescantes como sangría, mosto, té frío, zumos e incluso gazpacho.

CodaitransA pesar de que la tentación esté a pocos pasos, a un abrir y cerrar de puertas del remolque, los socios de la cooperativa daimieleña han de hacer la vista gorda con las bebidas refrescantes que llevan porque, tal y como afirma su presidente, “de lo que se trata es de que nuestros clientes estén a gusto con nosotros”.

Ésa es su prioridad, y lo demuestran con servicios complementarios como el seguro de responsabilidad civil que cubre los daños que se puedan ocasionar en las mercancías. “Si ha volcado un palet por lo que sea, por un frenazo o cualquier cosa que te pase en la carretera, hay que pagárselo a la empresa. Somos responsables y sabemos lo que llevamos entre manos”.

Lastres del sector

Ese compromiso de fidelidad con el cliente también se aprecia en la postura que adopta el máximo representante de Codaitrans ante otro de los caballos de batalla habituales: los horarios de carga y descarga. “Quien lleva un camión ya sabe lo que hay. Si tus clientes te están dando trabajo todo el año, hay veces que tienes que estar jodido esperando en la calle sin hacer nada”.

De todas formas, Tomás García no Codaitransdesaprovecha la ocasión para pedir que se respete con mayor rigor y comprensión los tiempos del transporte. “Porque, a la hora de la verdad, si llegas al sitio con diez minutos de retraso y ya no quieren el viaje, te lo devuelven sin más miramientos.

En cambio, si nosotros llegamos a nuestra hora y ellos no tienen prisa, nos pueden tener para descargar siete u ocho horas y, por eso, luego se hace mal todo el tema del tacógrafo. A nosotros todo el mundo nos pide explicaciones, pero nosotros no podemos exigirle nada a nadie”, se lamenta con cierta sensación de impotencia.

Un sentimiento que se transforma rápidamente en indignación cuando ahondamos en la palabra tacógrafo. Y es que, además de su ocupación actual como presidente, el bueno de Tomás García se dedica a relevar a los chóferes de sus cuatro camiones: un Volvo FH 13, un Renault Magnum cosechadora y dos cabezas tractoras Volvo con basculante de 13 metros.

Un gesto que le honra, aunque no le quita el disgusto de tener que adaptarse a un sistema que considera poco flexible con la realidad del sector. “Durante la semana”, nos detalla, “hay que hacer 45 horas de descanso seguidas para empezar la semana siguiente con el disco limpio. Eso nos obliga a que muchas veces, por no pasarse de disco, los conductores tengan que parar obligatoriamente el camión y se queden a una hora o a media hora de Daimiel.

Entonces, como yo Codaitransestoy libre en el tema mío, si se queda un camión colgado por ahí, hago el sacrificio de ir a por ellos con otro camión de los que salen cargados para que los conductores también puedan descansar en sus casas”.

Pero lo que más enerva a Tomás y a los demás miembros de la cooperativa son las sanciones que impone Tráfico. “Son como si fuéramos terroristas. No nos tratan como personas que tenemos que trabajar y tenemos nuestras ganas de llegar a casa.

Por una hora, te tienes que quedar otras nueve entre las chapas del camión”, expresa visiblemente afectado. Su compañero Ricardo Abaldea recoge el testigo para sintetizar la situación con este juego de palabras: “Cuando tienes que andar, tienes que descansar; y cuando tienes que descansar, tienes que andar”.

Fuera de las amarguras de la profesión, con el presidente nos adentramos en un pabellón logístico de 5.000 metros cuadrados que, al atardecer de un viernes invernal, está bastante más vacío que de costumbre. Las carretillas elevadoras cargan los últimos palets del día, mientras Codaitransque afuera un conductor llena el depósito de gasoil de su camión a través del surtidor propio de la cooperativa.

“Nos ahorramos un dinero muy curioso: entre ocho y nueve céntimos por litro. La petrolera que más barato nos pone el gasoil, ésa es la que nos lo trae”. La pela es la pela; eso es evidente, pero tampoco han escatimado esfuerzos para que socios y agregados ganen en calidad de vida.

“Por lo menos”, dice Ricardo Abaldea, “lo que ganas es tuyo; la comisión que dejes es para mantener la cooperativa y se está mejor”. De hecho, las oficinas de Codaitrans cuentan en su espacio de 500 metros cuadrados con una gran sala para los conductores, salón de actos, cocina y aseos con varias duchas.

Todo está pensado para que los cooperativistas cumplan con la mayor comodidad posible el cometido que se propusieron hace 9 años. Al margen de los rifirrafes que puedan surgir, Tomás García resume la filosofía de la cooperativa daimieleña con la siguiente máxima: “Debemos procurar tener el trabajo bien hecho y darle gusto a la gente, porque así funcionaremos todos”.

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