Cerveza Ambar, independientes desde 1900

Los rastros más antiguos de producción de cerveza están recogidos en la zona de Mesopotamia, lo que actualmente corresponde en su mayor parte a la actual Irak y Siria. Estas evidencias están datadas hace unos 8.000 años. Nada menos. En esta zona geográfica del globo se comenzaron a cultivar los cereales, por lo que los historiadores apuntan que tanto el pan como la cerveza se descubrieron a la par. Cuestión de proporciones, esto es, de poner más o menos agua.

Ahora damos un paso de gigante en el tiempo para trasladarnos a 1900. A Zaragoza. Más concretamente al barrio Cerveza Ambarde San José, donde desde ese año se situó la cervecera Ambar que en sus 117 años de vida ha sabido conjugar a la perfección tradición artesanal e innovación tecnológica para dar forma a un producto de alta calidad.

Y es que en Ambar no sólo hacen cerveza, la viven. Se nota cuando te lo cuentan y se nota paseando por su fábrica, de ladrillo con aspecto vetusto, construida siguiendo un estilo alemán dominante en la época, fruto de un proyecto llevado a cabo por pudientes aragoneses que vieron en la fabricación de la cerveza una forma de dar salida a la abundante cebada que se producía en esta región.

Más de un siglo después, el grupo La Zaragozana cuenta en su catálogo con una quincena de variedades de cerveza, algunas de ellas premiadas Cerveza Ambarinternacionalmente, que llevan el sello de su actual maestro cervecero, Antonio Fumanal, pero que parten de la esencia heredada de las primeras recetas elaboradas por el alemán Charles Schlaffer.

Como decíamos anteriormente, la producción de la Ambar tarda 42 días y 11 horas, en un proceso que combina la tecnología moderna con los métodos tradicionales de elaboración. Damos fe de ello. Por su centenaria factoría repleta de historia comprobamos cómo se hace, con mimo, la cerveza.

Esta puede elaborarse con cualquier cereal que pueda producir azúcares fermentables; en La Zaragozana emplean principalmente cebada, pero también trigo y centeno. Es en el proceso llamado de maltería donde se liberarán esos azúcares. Para conservar íntegro el carácter propio de la Ambar se emplean maltas propias que pasarán por las máquinas de madera originales accionadas por poleas que funcionan a pleno rendimiento y después de reducir la humedad del grano por el horneado.

Cerveza AmbarLa amargor característica de la cerveza llega cuando le añadimos el lúpulo, una planta que se convierte en el aditivo principal. El maestro cervecero pone en práctica sus recetas, sus mezclas, una toma de decisiones que le irán otorgando su sabor.

Una de las joyas de Ambar es su exclusiva sala de tinos, lugar donde se produce la fermentación, donde trabaja la levadura y el mosto acaba convirtiéndose en cerveza. Ahora toca madurar para que se afine el sabor y el gusto, unos 20 días a cero grados y en completa oscuridad.

Con el producto finalizado, solo queda el envasado (barril, lata o botella) y su posterior distribución. Antaño eran conocidos los 12 percherones que hacían distribución por la ciudad aragonesa. Luego llegarían los camiones Chevrolet, Ford, los Pegaso y algún Ebro que todavía se deja ver. La evolución de la distribución de la cerveza ha ido a la par que la de la industria de la automoción.

Precisamente, ahora en tiempos del Euro 6, Bebinter, la empresa distribuidora del grupo La Zaragozana, cuenta con una flota de vehículos que cumplen con esta normativa europea de emisiones contaminantes, pero que ya en mente van un paso más allá. “Para este año y en previsión de las Cerveza Ambarrestricciones al tráfico urbano en ciudades como Madrid, de los veinte vehículos que vamos a adquirir, una importante parte serán híbridos GNC o eléctricos”, nos explica Jesús Soler, responsable de la logística del grupo, quien nos da un paseo por estas instalaciones en la que los camiones cisterna llegan cargados desde la fábrica con la cerveza y salen directos para el reparto tras el conveniente proceso de envasado.

Mientras que la parte de producción requiere tiempo, mimo, minuciosidad, todo necesita su proceso, ahora llegan las prisas, la rapidez, que juegan un papel relevante.

Así, desde la fábrica, situada en el centro de Zaragoza, los camiones cisterna cargados de cerveza van hasta la plataforma que la compañía tiene cerca de la capital aragonesa. Para estos menesteres cuentan con la colaboración de un socio logístico, Transmendoza.

“Una parte de los camiones de distribución urbana son propios, pero en el caso del transporte pesado, está íntegramente gestionado por esta empresa de transportes. Todas las cabezas tractoras son suyas, nosotros ponemos las cisternas. Es una colaboración muy estrecha; tanto, que su jefe de tráfico está en nuestras oficinas. Tenemos unos márgenes de tiempo tan cortos que se requieren soluciones rápidas”.

Con Jesús Soler recorremos todos los entresijos de esta plataforma que apenas unas horas antes llevaba un ritmo frenético. “Cuando llegan las cisternas, descargan el producto, se rellena en los envases, se tapa, se acondiciona y apila en palets. Todo ello en un proceso eficiente y totalmente Cerveza Ambarautomatizado”.

El funcionamiento de esta plataforma está claro a la par que es complejo. Durante el día, los comerciales siguen unas rutas establecidas vendiendo en función de los canales, es decir, grandes superficies que representan el 30 % de los pedidos o restaurantes, hoteles y cafeterías, el grueso de su actividad. Entre las 18 y las 22 horas, las comandas ya están entregadas.

“Nosotros capturamos los pedidos y los comenzamos a acondicionar. Los primeros que gestionamos son los que irán fuera de Zaragoza para que estén cargados en el camión antes de la una de la madrugada, para que lleguen a destino antes de las seis. Luego se preparan los pedidos de Zaragoza, entre 100 y 150 cargas en función del día.

Sobre las once de la noche se empiezan a organizar, ya que a las cuatro de la madrugada ya hay autónomos preparados para cargar su camión. Nosotros contamos con flota propia para la distribución urbana, aunque la mayor parte la realizamos con autónomos”, nos detalla el responsable de la logística, que nos continúa explicando: “Todo requiere una sincronización máxima en poco margen de tiempo.

Los pedidos los organizamos secuencialmente, esto es, la primera carga de todos, luego la segunda y así Cerveza Ambarsucesivamente. Sobre las doce del mediodía ya hemos concluido de dar forma a las cargas que se repartirán por Zaragoza. Es el momento de ponerse con la distribución externa y la exportación”.

Cabe reseñar que además de distribuir su cerveza Ambar, desde aquí se gestionan y distribuyen más de 3.000 referencias distintas, un catálogo tan variado y completo que incluye más de ochenta cervezas de importación o la representación de marcas como Coca Cola, Central Lechera Asturiana o numerosas bodegas de vino.

“Cada referencia tiene su particularidad, ya que no eres distribuidor de todo en todos los sitios. Todo depende del producto. Gestionar todo eso supone un trabajo muy intenso”, nos comenta Jesús Soler.

En grandes números podemos apreciar lo complejo que es gestionar el trabajo que se realiza en Bebinter. Por un lado cuentan con los puntos de venta propios, unos 22.500, con entregas que se realizan en menos de doce horas. Luego unos 10.000 a gran distribución y otros 22.000 para la distribución independiente. “Desde que se nos pide hasta la entrega tardamos menos de 48 horas, un plazo muy bueno”.

La exportación la realizamos a más de 30 países y 45 la importación. “Tenemos un trabajo muy estacional, necesitamos saber el día de la semana, la meteorología y las Cerveza Ambarfestividades, imagínate para las Fiestas del Pilar. Todo se basa en tenerlo muy controlado y en dar servicio. Entregar a tiempo y solucionar rápidamente los problemas que surjan. Suministrar a bares es lo que tiene. Para nosotros es muy importante el servicio técnico, es clave. Si un tirador no funciona, hay que arreglarlo, sustituirlo, lo que sea, pero requiere de una asistencia eficiente por nuestra parte”.

Pensando en el futuro y en una mejor gestión de sus recursos, en los mismos terrenos de su plataforma logística, el grupo La Zaragozana está construyendo su nueva fábrica, que les permitirá crecer y ganar en tiempos logísticos. La factoría del centro, la centenaria, la del ladrillo rojo, se conservará (como oro en paño), sobre todo para producir ediciones más artesanales, más experimentales.

Finalizamos nuestro paseo, cómo no, con una degustación “made in Ambar”. Exquisita la Export, sofisticada la Marlen, delicada la Caesar, elaborada con malta de trigo, y qué decir de la Especial, su cerveza más universal, con ella todo se ve de otro modo. ¡Y de qué modo!

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