Cuando este Ebro sale a pasear, la gente de Tona sonríe, como si de niños viendo pasar la cabalgata de Reyes se tratara. Todos conocían a aquel Pepet, al que este camión evoca con su pasar. A pocos de los mayores del lugar no les “llevó a” o “trajo de” Vic un saco de pienso, un gorrino, un mueble, un tractor… o mensajería, quién sabe si con alguna carta de amor.

Tras la estela de los modelos Hippo, Beaver y Comet, el Leyland Buffalo llegó a España con intención de continuar la senda que éstos habían empezado. Buscaba asegurar la continuidad en el mercado, competir con otras marcas, sobre todo americanas, que en los años cincuenta se habían instalado en Europa.

Alfonso Zarzuela creció rodeado de camiones, ligado íntimamente al runrún de motores antiguos, cajas y volquetes de hierro, neumáticos y grasa, una de sus aficiones es ahora la restauración de camiones clásicos, como este MAN del año 1951.

Y también un descanso, podríamos añadir con el beneplácito de mujer e hijos. Seguro que Lucía y Antonio tienen un espejo donde mirarse el día de mañana tras la fuerza de voluntad de la que ha hecho gala su padre.

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