Camioneros yanquis adictos al ‘fast-food’

En Estados Unidos, ser transportista de larga distancia es uno de los oficios más peligrosos del país. La estadística dice que el 15% de las muertes anuales relacionadas con el trabajo involucran a camioneros, y eso contando sólo los accidentes de tráfico.

Pero la lista de riesgos para la salud va mucho más allá: presión sanguínea alta, obesidad, diabetes… El Gobierno y las empresas de transporte llevan años trabajando para intentar mejorar la salud de sus conductores. De hecho, el Departamento de Trabajo estadounidense controla cada dos años el estado de sus camioneros. El examen físico es obligatorio, y no superarlo conlleva la retirada de la licencia de transporte.

Aquellos que presentan niveles de presión sanguínea muy elevados, problemas de corazón o diabetes se ven forzados a una baja de tiempo indeterminado.

Sin embargo, el problema persiste. Pese al aparente exhaustivo control, el sobrepeso no aparece en la regulación; y eso, en un país plagado de restaurantes de comida rápida y donde el oficio de camionero implica recorrer miles de kilómetros a la semana, condena a los truckers a una paulatina degradación de su salud, además, prácticamente inevitable. Culturalmente, la cocina norteamericana es altamente calórica.

Los locales de ‘fast-food’ asedian al conductor. Los menús son casi calcados. En el colectivo camionero, el 80% sufre trastornos de peso. En 25 fotografías comprobamos de qué va eso del estilo de vida americano.

 

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