Agua a domicilio a lomos de un Pegaso

Hijo de transportista y padre de futuros camioneros, Albert Aspa lleva media vida moviendo cisternas por la provincia de Tarragona y Andalucía. Maneja a diario un Scania de 500 CV con el que trajina aceite de oliva para la empresa Aceites Ballester. “Un camión ideal, un auténtico percherón que responde ante todo”, en palabras de nuestro protagonista. Pese a la comodidad del flamante Scania -adquirido hace apenas medio año-, Albert se resiste a romper definitivamente con el pasado, con aquella otra Pegaso Europamanera de trabajar, la que él conoció por su padre y la que vivió cuando comenzaba en este oficio. Mecánicas menos sofisticadas, cabinas con menos comodidades, pero máquinas con alma y que al poco de conducirlas uno ya se encariñaba de ellas.

Es el caso de este Pegaso 1217 de 22 años de antigüedad, al que Albert mima a conciencia y con el que aún trabaja algunos fines de semana repartiendo agua a un puñado de fincas de la zona. En realidad, lo hace más por insistencia de su clientela -muchos de ellos, ingleses afincados aquí- que por el propio negocio que supone. Prácticamente nulo. “Desde hace unos cinco años -explica nuestro protagonista-, el trabajo de aguador es ya testimonial. Las fincas cuentan ya con sus propios pozos de extracción y se autoproveen. Ya no te puedes ganar la vida sólo con esto, pero igualmente te sabe mal dejarlo. Y además, los pocos clientes que todavía requieren este servicio vienen a buscarme a casa e insisten en que trabaje para ellos”.

Pegaso EuropaEl Pegaso no hace más de un centenar de viajes al año, muy pocos kilómetros, por lo que el mantenimiento del vehículo es sencillo y poco problemático. “Las revisiones típicas y el cambio de aceite. Aparte de eso, casi nada, a excepción de algún que otro pinchazo”. Los clientes viven en fincas aisladas, sin agua corriente, y necesitan los servicios del transporte de agua para llenar aljibes, cisternas y piscinas. A menudo, el acceso a las viviendas se lleva a cabo a través de caminos de piedra y en mal estado, por lo que los neumáticos del Pegaso sufren más de lo habitual. “En la familia usamos un Pegaso Europa durante más de 30 años para hacer esta misma faena, y cuando no hubo más remedio que jubilarlo, me planteé dejar de transportar agua”. Sin embargo, la insistencia de los usuarios -y también algo de nostalgia, por qué negarlo- hizo imposible romper con la tradición. “Estoy esperando a que mi hijo mayor, Albert (tienen otro más joven, Josep), se saque el carnet de camión para que me releve si a él le apetece”, nos explica el entrevistado entre risas.

Nostálgicos por devoción

La vida de Albert ha estado ligada a los camiones desde que nació. Su padre, Pere, regentaba un lavadero y trabajó como transportista nacional. De hecho, los primeros viajes de Albert fueron junto a su padre, en un Pegaso 260 de cuatro ejes con cuba de aceite. Más tarde, se puso al volante de un Barreiros 4220 con el que hacía reparto comarcal a supermercados. Poco Pegaso Europadespués volvería a la empresa familiar, de nuevo con el transporte de aceite y ya con un trailer. Desde hace 12 años trabaja cargando aceite en Córdoba, Jaén y Tortosa para Ballester, una empresa para la que sólo tiene palabras de gratitud “por el trato que dispensan a sus trabajadores”. La familia Aspa lleva años compaginando el trabajo con cubas de aceite y el de cubas de agua, y siempre de forma meticulosa. De hecho, no es casualidad que el Pegaso siga rodando. Albert profesa un amor incondicional a su oficio y a sus vehículos. “Mi mujer, Pepi, muchas veces me riñe porque la cena está en la mesa y yo todavía ando limpiando algún camión”.

Con el recuerdo del viejo Pegaso Europa aún fresco en su memoria, nuestro protagonista se topó un buen día con el 1217 y decidió adquirirlo para que tomara el relevo del Europa. “Lo encontramos en Castellón, en una granja donde llevaba parado más de dos años. Hablé con el dueño y me lo vendió por 2.000 euros. Le colocamos dos baterías nuevas y lo trajimos hasta Tortosa. El motor es un monstruo. Está como nuevo, con sus 170 CV a pleno rendimiento y con un cambio de seis velocidades”. La cisterna perteneció al viejo Europa y la había comprado el padre de Albert a mediados de los 80 en Reus. Cuando aquella reliquia dejó de funcionar y los recambios comenzaron a escasear, desmontaron la cisterna y esperaron a que el Pegaso 1217 estuviera listo. “Cuando lo compré montaba un basculante, así que tuvimos que desmontarlo todo”. Una vez colocada la cisterna, Albert y Pere, hijo y padre, volvieron a disfrutar del sabor de antaño. “El Europa era Pegaso Europacomo un amigo, un miembro más de la familia -Albert se emociona al recordar el camión- y después este Pegaso continuó el trabajo de aquél”.

Basta echar un vistazo al interior del vehículo para darnos cuenta de que, efectivamente, la familia Aspa no sólo ama su profesión, sino que además siente auténtica devoción por esta pieza clásica que tan buenos recuerdos les trae.

En nuestra visita a Tortosa acompañamos a los Albert -padre e hijo- a una descarga de agua a bordo del Pegaso. Varios kilómetros sobre asfalto y un centenar de metros sobre piedra y tierra. Visitamos el resort rural de Chris y Sue Sansby, una pareja de británicos que dejaron Inglaterra hace unos años huyendo de las nubes y las bajas temperaturas para establecerse en Tivenys, a pocos kilómetros de Tortosa, en una finca desértica, donde hoy, años después, han levantado varios bungalows y una piscina para los huéspedes. Como otros ingleses de la zona, Chris necesita a Albert para sobrevivir. El Pegaso visita la finca nueve veces al año para rellenar la cisterna y la piscina de los Sansby.

Después de los saludos pertinentes, padre e hijo comienzan a colocar las bocas de la manguera y empieza el bombeo del agua. Pegaso EuropaEn media hora el trabajo está hecho y Chris paga al contado a Albert. Apretón de manos y hasta el mes que viene. Apenas pueden comunicarse en castellano -y mucho menos en inglés-, pero ambos llevan años tratándose y jamás han tenido ningún problema. “Son gente muy puntual”, nos asegura nuestro entrevistado. “Clientes muy serios. Y no te dan ningún tipo de problema. Eso sí, no les digas que les has descargado 110 litros si han sido 109. Son estrictos en todos los detalles”.

Poco a poco los viejos oficios van desapareciendo. Ley de vida. Por suerte, algunos románticos como Albert Aspa, a bordo de su Pegaso Europa, se resisten a desprenderse de un pasado no tan lejano.

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