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Echemar, solvencia y seriedad

echaemarPuede sonar a tópico, pero cuando hablamos de negocios saber usar la cabeza es, en la mayoría de los casos, una garantía de éxito. Desde hace cuatro décadas, esta empresa guipuzcoana especializada en el transporte internacional se exprime día y noche el cerebro para servir puntualmente a sus clientes, mantener la competitividad en el mercado y no pillarse los dedos con la puerta de un futuro incierto. La ecuación no sale sin una plena dedicación. Ésa es la filosofía de Echemar, y así se mantiene desde principios de los 70, cuando José María Echarri echara a rodar el negocio en Irún bajo el amparo de Transportes Marculeta.

Al poco nacía Echemar, con una flota de dos camiones y una frontera en ebullición de mercancías, más parecida a un mercado de abastos que a un típico puesto fronterizo. Corría el año 1974 y José María ponía los cimientos de lo que hoy es una empresa solvente, donde prima, ante todo, la seriedad y la flexibilidad, y cuyo parque móvil cuenta con 230 semirremolques en distintas configuraciones y alrededor de 200 camiones, todos ellos Mercedes-Benz. Viajan a toda la Unión Europea, generalmente transportando piezas de automoción -cargas siempre paletizadas, nada perecedero-, y además distribuyen en España y Portugal maquinaria agrícola en plataformas abiertas. A sólo 10 km de Donosti, muy cerca del paso de Irún hacia Francia y a tiro de piedra del puerto de Pasajes, Echemar disfruta de una situación óptima en el mapa geográfico. Aunque mantenerse a flote, con la que está cayendo, no es tarea sencilla.

“En todo este tiempo he vivido crisis económicas de todo tipo, pero como ésta…”, José María termina la frase con un suspiro. Pese a todo, la experiencia le ha enseñado que es conveniente tomar medidas antes de que se desencadene la tormenta, por lo que hoy Echemar puede decir con orgullo que, aunque sufriendo, está capeando la situación. “¿Quién puede aguantar? El que hizo los deberes hace años”, afirma el fundador y gerente de la empresa. “Si nosotros que hemos hecho las cosas bien estamos así, los demás estarán a punto de desaparecer”. Su hijo, José Manuel, director de Echemar, reconoce que en momentos coyunturales como éstos lo importante es posicionarse para poder mantener la calidad del servicio. “No tenemos otra alternativa que adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes.

Tenemos claro que no les podemos decir: te hacemos el viaje hoy pero mañana quizás no”. ¿Es posible mantenerse en un escenario como el actual? Esta empresa vasca parece que demuestra que sí se puede. “Supimos controlar el crecimiento durante la época de bonanza invirtiendo en la propia compañía. Por eso hoy somos una empresa solvente”, explica el director. Obviamente, no han sido inmunes a los reajustes de la manera de operar. José Manuel nos cuenta que en la actualidad hay que trabajar cuatro veces más para obtener la mitad de beneficio. “Trabajamos con menos asalariados para poder así reducir costes, porque con gente en nómina no te salen los números. Estás compitiendo con empresas de transporte que pagan la mitad que nosotros. Es imposible. Pero a pesar de ello seguimos teniendo chóferes en plantilla para mantener la calidad del servicio, la imagen, etcétera”. La buena gestión del equipo de tráfico es vital para cuadrar los números. Los viajes de ida suelen planificarse con mucha carga y las vueltas con poca. “Como no podemos subir los precios, intentamos adaptarnos optimizando los portes al máximo”.

echemarAjustes necesarios, pero ineficaces si no van acompañados de una dedicación obsesiva. José María nos explica cómo son sus jornadas de trabajo, los domingos en la oficina, comprobando viajes, modificando rutas, ultimando encargos. “Trabajar y trabajar, no hay otra. De sol a sol y 365 días al año. Ésa es la clave para poder seguir creciendo”. De momento, dentro de este mar revuelto de incógnitas e incertidumbres, lo que parece seguro es el matrimonio entre Echemar y la firma Mercedes, una unión que se remonta 15 años atrás y que sigue viento en popa. La fiabilidad, el consumo y la imagen son las tres principales razones para que esta compañía vasca trabaja en exclusiva con la marca alemana.

Para el gerente de Echemar, si algo hay de positivo en la actual situación económica, es que va a hacer una criba en el sector y sólo los más preparados van a aguantar el tirón. “En el momento de auge hubo mucha gente que se apuntó al negocio del transporte. Ahora el mercado coloca a cada uno”. Lo que está claro es que hay tendencias que, muy probablemente se instauren en las empresas de transporte de aquí en adelante. Por ejemplo, la de prescindir de los autónomos cada vez más. “Seguramente, el futuro pasa por la contratación de chóferes propios con un convenio de empresa que proporcione empleo y ayude a sostener la empresa. Lo malo es que los salarios van a tener que ajustarse para ello, de lo contrario es imposible mantenerse en el mercado”.

El director augura, además, un cambio en las condiciones laborales: “El camionero nacional no quiere trabajar en fin de semana, y los que vienen de afuera sí lo hacen. Así que o se adaptan a esta nueva situación o no habrá nada para ellos”. Más allá de los cambios internos, los responsables de Echemar también creen imprescindible para la viabilidad del negocio un nuevo planteamiento por parte de las autoridades, tanto las de aquí como las europeas. “Creemos que es importante poder trabajar el domingo en Francia, por ejemplo. Sería un cambio muy positivo para todos. Y en el ámbito nacional, es imprescindible que el Gobierno se aclare para poder ver hacia donde vamos”.

echemarEl desconocimiento del oficio por parte de quienes hacen las leyes es, para José Manuel, uno de los principales problemas para el sector. “Los políticos no saben qué leyes dictan. No puede ser que un policía te ponga una multa de 4.500 euros porque te has pasado 15 minutos del descanso obligatorio… ¿pero acaso saben ellos cuánto se necesita para ganar ese dinero? Muchas normas son incongruentes, como la de limitar a 4 metros la altura máxima de los remolques. Con aumentar hasta 4,5 metros esa limitación nos ahorraríamos un camión más en la carretera. Muchas veces se aboga por la ecología y hay leyes que potencian lo contrario”.   A la espera de que alguien ponga un poco de orden y arrime el hombro, los Echarri, padre e hijo, siguen haciendo lo que mejor saben: dedicarse en cuerpo y alma a una filosofía sin trampa ni cartón: trabajar y trabajar.

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